<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086</id><updated>2011-11-28T01:18:02.583+01:00</updated><category term='Lidíades'/><category term='Liga Aquea'/><category term='Sycion'/><category term='Megalópolis'/><category term='Argos'/><category term='Illyrian War'/><category term='Arato'/><category term='Achaean League'/><category term='Sicion'/><category term='Guerra Iliria'/><category term='Aristómaco'/><category term='Aratos'/><title type='text'>GRECIA FRENTE A ROMA</title><subtitle type='html'>la conquista romana desde el punto de vista griego</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-3526619424543425926</id><published>2009-12-04T21:34:00.006+01:00</published><updated>2009-12-05T18:22:09.061+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 21. Horizontes despejados.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El que sería el último gran historiador griego nació en Megalópolis a finales del siglo III a. de C. No conocemos su fecha de nacimiento con exactitud, pero podemos situarla en torno a 210-205. Es la que mejor encaja con su posterior carrera política, y permite comprender muchas de las opiniones vertidas en su obra. Hijo de Licortas, al que ya vimos como estratego de los aqueos, y nacido por tanto en una familia aristocrática dentro de la élite política megapolitana, estaba destinado desde su juventud a alcanzar los primeros puestos en la dirección de la Liga Aquea.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Su nacimiento coincidió con el momento en el que Filopemén estaba reorganizando el cuerpo de caballería de la federación, en torno al núcleo de propietarios megapolitanos que hicieron de su ciudad el centro político de la Liga a inicios del siglo II a. de C. Siendo su padre uno de los lugartenientes de Filopemén y, como es obvio relacionado en lo personal con él, Polibio desarrolló desde la niñez una admiración sin límites por el veterano militar y estadista megapolitano, y llegó a escribir en su juventud una biografía, hoy perdida, de su héroe político. De más es decir que Polibio creció políticamente dentro del partido “nacional-patriota”, y formó parte de su cúpula rectora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Podemos trazar un paralelismo entre su desarrollo vital y sus ideas políticas. Demasiado joven como para conocer la primera Guerra Macedónica, que acabó en 205 con la paz de Fenice, sus años de infancia y adolescencia estuvieron marcados por el enfrentamiento de su ciudad natal con los espartanos, dirigidos por el tirano Nabis. Como consecuencia desarrolló un prejuicio antiespartano muy violento, centrado, sobre todo, en la figura de Nabis, al que caracteriza en su obra como un monstruo. Polibio hizo representar a los espartanos el papel de bestia negra de la federación, siempre dispuestos a la traición y el engaño para lograr su independencia política, e ingratos con los esfuerzos de la Liga por integrarlos, opinión que compartió con la mayoría de la opinión pública aquea de su tiempo. Una consideración semejante reserva para los etolios, la confederación rival de la Liga Aquea, sobre los que lanza también todo tipo de invectivas y acusaciones. Cuando Roma los humille en 189, Polibio lo considerará con satisfacción como el justo castigo de la “perfidia” etolia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pudo ser testigo, en su infancia, de las violentas discusiones que en el seno de la Liga, y muy probablemente dentro de su propia familia, se desataron entre pro macedonios y pro romanos en los años 199-198, que desembocaron en la tumultuosa asamblea que aprobó la alianza con Roma en 198. No sabemos cuál fue la posición de su padre Licortas en ese debate –recordemos que la delegación megapolitana abandonó la asamblea antes de la votación decisiva en protesta por la ruptura con Macedonia–, pero sí que Polibio desarrolló una actitud ambivalente tanto hacia los reyes macedonios como ante Roma. Siempre trata en su obra con cierta simpatía a los monarcas macedonios, aunque sin ahorrarse críticas personales, y da la sensación de que tiende a lamentar los errores cometidos por esos reyes. Parecería como si en su obra flotara siempre una cierta melancólica evocación, la posibilidad de que la monarquía macedonia, en manos de un rey competente y enérgico, como el Filipo V de sus primeros años, hubiera sido capaz de mantener a raya a los romanos y asegurar la independencia de Grecia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Frente a Roma esa ambivalencia es todavía más clara. Polibio siempre se dolió del destino de Grecia, que la empujaba a ser dominada por los romanos, a los que no podía dejar de ver como extranjeros bárbaros, por debajo de la pátina de helenismo que exhibían algunos de sus líderes. Pero al mismo tiempo, expresó una gran admiración por sus tradiciones e instituciones. La asamblea de Corinto de 196, a la que, con gran seguridad –tendría entonces unos doce años– asistió en compañía de su padre, tuvo que producirle una fuerte impresión. Allí descubrió toda la autoridad y majestad que Roma era capaz de desplegar, viendo al joven procónsul romano, Flaminio, declarar enfáticamente en nombre de Roma la libertad de Grecia. Roma, y sobre todo su grupo dirigente senatorial, fue para Polibio un modelo de lo que podía haber sido Grecia en manos de líderes hábiles y enérgicos, que aseguraran para su aristocracia, de la que él formaba parte, una posición de supremacía social y política.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los primeros años de su carrera política nos son desconocidos. Sabemos que desde muy joven participó en diversas embajadas, la más importante de las cuales fue la enviada a Egipto, dirigida por su padre en 188. Sin duda ocupó magistraturas menores en su ciudad, pero las estrictas reglas de la Liga en cuanto a la edad de sus magistrados –la plenitud de derechos no se alcanzaba hasta los treinta años–, le impidieron desarrollar una carrera política temprana. Sin embargo no había dudas sobre su destino. Cuando en 183 murió Filopemén, durante la guerra con Mesenia, Polibio, como hijo del nuevo estratego Licortas, con veinticuatro o veinticinco años, fue el encargado de transportar las cenizas al cenotafio, un gran honor público y personal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Durante esos años de la juventud de Polibio la Liga Aquea alcanzó el cenit en su desarrollo. De la década que va de 180 a 170 no tenemos apenas ninguna noticia sobre ella, lo que indica a las claras la tranquilidad con la que transcurrió ese periodo. Todo parece indicar una consolidación del sentimiento unitario entre las distintas ciudades que la formaban, que había sido cuidadosamente fomentado por Filopemén en la década anterior. La asamblea se había establecido como una autentica depositaria de la soberanía federal, funcionando en la práctica como un parlamento. La figura del estratego había obtenido prestigio frente a la sociedad, reconocido y aceptado como cabeza de la federación.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/Sxl1Z3GuLaI/AAAAAAAAAPs/hOx_HqOVs4o/s1600-h/liga+aquea+180.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/Sxl1Z3GuLaI/AAAAAAAAAPs/hOx_HqOVs4o/s400/liga+aquea+180.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411485514411683234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;La Liga Aquea en 180&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las tensiones internas entre las distintas ciudades parecían haberse diluido, aunque Esparta, con su posición singular, seguía manteniendo su particularismo, igual que, en menor grado, Mesenia y la Élide. Muy significativamente, en esos años comenzó a extenderse el uso de una moneda federal, acuñada por cada ciudad pero con motivos y valores comunes, signo evidente de una progresiva integración económica entre las distintas ciudades. El proceso de formación de un estado nacional, favorecido por una lengua y una cultura comunes, iba avanzando sin pausa, bajo el control de una aristocracia llena de confianza, que intentaba difuminar las diferencias locales y se estaba integrando como una aristocracia “nacional” aquea, cada vez más sólida y unida en torno a los resortes del poder federal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;De nuevo no podemos dejar de pensar en la “europeización” de las élites políticas europeas, que por encima de particularismos nacionales siguen intentando, con mayor o menor éxito,crear una conciencia federal europea.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero estos horizontes despejados pronto empezaron a cubrirse de nubes. Bajo la firme supremacía de la confiada aristocracia ciudadana que dominaba la Liga, bullía un sordo descontento. La crisis social que afectaba a todo el mundo griego seguía latiendo. Muchos pequeños y medianos propietarios, incapaces de sostener el ritmo de la inflación, se veían obligados a endeudarse con el riesgo subsiguiente de perder sus tierras. Y junto a ellos la gran mayoría de la población, sin acceso a la propiedad de la tierra, dependía de préstamos públicos y de repartos de alimentos. Sin una industria digna de tal nombre, y con la mayor parte de los puestos laborales en manos de esclavos, una parte de la ciudadanía veía cerrada toda posibilidad de prosperidad económica, reducida a un subproletariado urbano sin posibilidades de promoción. Sin mecanismos institucionales para participar en la vida política, entre los más desfavorecidos subsistía la esperanza en una revolución popular que redistribuyera la propiedad, a pesar de los fracasos de los gobiernos igualitarios espartanos y de la aparente solidez de las instituciones políticas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Muy significativamente, y de forma paralela al actual anti americanismo europeo, ese movimiento iba adquiriendo un barniz anti romano, en parte basado en un elemento de demagogia política de ciertos líderes, en parte en el hecho de que Roma era vista como un puntal del sistema social griego con su política de sostener los gobiernos aristocráticos en todo el mundo griego.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Este conflicto social terminó por desarticular en esos años la Liga Etolia, la tradicional competidora de los aqueos. Los etolios habían intentado aplicar diversos programas de reforma, pero la crisis interna se agudizó tras la guerra de Antioco y la derrota ante Roma en 189. El malestar degeneró en una sorda guerra civil, que terminaría en matanzas y el exilio de muchos de los dirigentes del partido de los propietarios, y con la disolución progresiva de las estructuras políticas de la confederación. También los beocios y los tesalios se vieron envueltos en conflictos internos semejantes. Los aqueos mantenían, por el contrario, una estabilidad que parecía sólida. Bajo esa tranquilidad sin duda estarían apareciendo los primeros signos de un movimiento popular, a la espera únicamente de algún líder político capaz de convertirlo en una facción organizada, pero en la década de los setenta del siglo II a. de C. nadie estaba en condiciones de predecirlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Donde mejor se reconoce esa confianza en el futuro es en el campo de las relaciones diplomáticas. Ya hemos visto en capítulos anteriores cómo las relaciones entre la Liga y Roma, a pesar de los conflictos que estallaron en el Peloponeso, continuaban siendo sólidas y amistosas, y el senado romano seguía considerando a la federación aquea como uno de sus aliados más fieles en Grecia. El prestigio internacional de la Liga se advierte con claridad en los intentos de todas las grandes monarquías helenísticas de establecer relaciones preferenciales con la confederación aquea. Esos esfuerzos eran especialmente evidentes en los casos del reino ptolemaico de Egipto y el reino de Pérgamo. En ambos casos el objetivo era el mismo. Tras la guerra Siria, de 192-189, la Liga Aquea había surgido como un estado sólido, que abarcaba a gran parte de las ciudades griegas y tenía una relación privilegiada con el poder romano. Establecer una alianza estrecha con ella permitiría tanto consolidar los lazos con Roma como conectar con un estado en alza.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Egipto era, desde el siglo III a. de C., el tradicional aliado de la Liga, y en varias ocasiones su apoyo había permitido a la federación sobrevivir a graves crisis. En el siglo II a. de C., sin embargo, la decadencia de Egipto era cada vez más evidente, amenazado el reino por discordias internas y por la rivalidad con la corona seleúcida de Siria. Establecer relaciones con la Liga era para el reino del Nilo, por tanto, un objetivo de primer orden, como forma de conseguir sostenes externos para su supervivencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El caso del reino de Pérgamo era distinto. Aliado de Roma y, tras las derrotas sucesivas de Macedonia y Siria con una posición preponderante en Asia Menor y el Egeo, la búsqueda de la alianza con los aqueos tenía un valor más de prestigio que de poder. Pérgamo era un reino reciente, que podía enfrentarse a reclamaciones tanto de los reyes macedonios como sirios sobre la totalidad de su territorio. La colaboración con la Liga significaba para ellos el reconocimiento por parte del estado más prestigioso del mundo griego en ese momento. De hecho, ya desde la segunda guerra macedónica el rey de Pérgamo, Atalo, había intentado convertirse en el protector de la Liga, asumiendo el papel que habían tenido anteriormente Egipto y Macedonia. Pero estos intentos chocaron con las intenciones e inclinaciones de las dos grandes facciones de la política aquea. Para el partido “nacional” la alianza con Pérgamo representaba la sumisión a la diplomacia romana, siendo Pérgamo el principal aliado de Roma en el Egeo. Desarrolló por el contrario una clara simpatía por Egipto, un aliado tradicional que en épocas de más poder se había mostrado un resuelto defensor de la libertad y la independencia de las ciudades griegas. El propio Polibio fue un activo defensor de esa alianza. Desde el otro bando, el partido pro romano siempre se inclinó por la alianza con Pérgamo, lo que hubiera creado un eje Roma–Liga Aquea–Pérgamo que aseguraría el control diplomático romano sobre Grecia y aislaría a Macedonia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las rivalidades internas impidieron el desarrollo de ninguna de las dos alianzas. Egipto siguió siendo, por motivos más sentimentales que políticos, un amigo preferente de la Liga, aunque sin llegar a establecerse una coalición sólida. Mientras el rey Éumenes de Pérgamo, a pesar de sus esfuerzos, no pudo convertir unas correctas relaciones diplomáticas en una alianza efectiva. Lo mismo ocurrió con Antioco Epífanes, el rey de Siria, que inundó con regalos las ciudades griegas, tratando de ampliar su popularidad e influencia, pero con poco éxito. Fue generalmente considerado como un monarca excéntrico, que malgastaba los recursos de su reino en extravagantes intentos de crear una imagen de majestuosidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero estas intrigas no ocultaban el hecho de que el centro de la diplomacia del mundo griego continuaba siendo Macedonia. A pesar de su derrota en 197 ante los romanos, la monarquía macedonia continuaba siendo la mayor potencia militar del Egeo. Tras la asamblea de Sición de 198 la Liga Aquea promulgó, por presiones del partido pro romano, entonces en el poder, una ley que prohibía bajo pena de muerte cualquier contacto con Macedonia, sobre todo con su rey. Ese encono fue atemperándose con el tiempo, pero la ley se mantuvo en vigor. Filipo V, por su parte, trató de reconciliarse con los romanos, colaborando lealmente con ellos con ocasión de la incursión de Antioco de Siria en 192, pero cuando intentó aprovechar la victoria para recuperar parte de sus territorios perdidos, fue severamente amonestado por el senado romano, que no estaba dispuesto a permitir el renacimiento de la potencia macedonia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/Sxl_iuEn0wI/AAAAAAAAAP0/QrlxwMTFW0s/s1600-h/macedonia+188-174.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/Sxl_iuEn0wI/AAAAAAAAAP0/QrlxwMTFW0s/s400/macedonia+188-174.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411496661722059522" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La expansión macedonia. 188-174&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Filipo tuvo que ceder y resignarse a las fronteras marcadas en 196. Despechado, comenzó a reconstruir concienzudamente su ejército, con vistas a un futuro ajuste de cuentas con sus antiguos enemigos griegos y, si se diera el caso, con la propia Roma. Pero sus esfuerzos se vieron ensombrecidos por la aparición de disensiones graves en el interior de su propia familia.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Filipo tuvo dos hijos. Perseo, el mayor y heredero, pero hijo de una esposa secundaria, y Demetrio. En el curso de sus roces con los romanos Filipo utilizó a su hijo menor como embajador en Roma, y de hecho Demetrio terminó por ganarse el favor de una parte importante del senado, lo que le facilitó su tarea de consolidar la posición de su padre en la compleja lucha diplomática que las embajadas griegas desarrollaban en Roma, en defensa de los respectivos intereses de sus estados. Pero ese éxito lo enfrentó a su hermano Perseo, receloso de que el apoyo romano le incitara a competir con él por el trono a la muerte de Filipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Lo que sucedió a continuación se nos presenta como algo confuso. Si creemos a Polibio, muy parcial contra Perseo, éste conspiró para acusar falsamente a Demetrio ante su padre de conjurarse con el senado romano para dar un golpe de estado. No podemos descartar que hubiera una base real en esa acusación, puesto que el senado siempre mostró una abierta preferencia por Demetrio como futuro rey macedonio. En 181 Demetrio murió asesinado y Polibio, y con él todos los autores antiguos, responsabilizaron a su padre y a su hermano de su muerte, aunque eso no es seguro. Su asesino tuvo que exiliarse, perseguido por los macedonios, y fue ejecutado más tarde por Perseo cuando éste ya era rey. El resultado obvio fue que, cuando Filipo V murió en 179, su hijo Perseo accedió sin problemas a la corona.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La llegada de Perseo al trono macedonio fue la señal para el reinicio de las tensiones en el mundo griego. El nuevo rey disponía, gracias a las meticulosas economías de su padre, de grandes recursos y de un ejército sólidamente organizado. Sólo era cuestión de tiempo el que esos medios se volcaran en el intento de recuperar para Macedonia su antigua posición de potencia principal en Grecia. Desde muy pronto comenzó a expresar su simpatía, heredada de su padre, por los movimientos que por toda Grecia defendían la redistribución de las propiedades, la abolición de las deudas y la independencia política y diplomática frente a Roma, ganándose una cierta popularidad en la opinión pública griega, sobre todo entre los ciudadanos menos favorecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Macedonia no dejó pasar ninguna oportunidad de recuperar peso diplomático en su antigua área de influencia.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Perseo renovó los acuerdos y alianzas que su padre había establecido con Roma, pero era obvio para casi todos que Macedonia no se resignaría a permanecer mucho tiempo sometida a los dictados de la diplomacia romana. La crisis estalló repentinamente en 174. A principios de ese año Perseo, a la cabeza de su ejército, entró en la Dolopía para reestablecer allí la antigua autoridad de los macedonios. A continuación franqueó las montañas y se presentó, con una pequeña fuerza, en Delfos, en el corazón de la Grecia continental, con la socorrida excusa de pedir un oráculo en el prestigioso santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de volver a reactivar la diplomacia macedonia. Perseo comenzó entonces a enviar embajadas y mensajes a lo largo de todo el Mediterráneo, en un intento de recuperar para Macedonia su antigua posición internacional. Mandó legados a Cartago, causando la natural inquietud en Roma, y entabló relaciones dinásticas con los seleúcidas y con Bitinia, rivales tradicionales de Pérgamo. En el mundo griego consiguió atraerse cierta simpatía en Rodas, molesta con el apoyo romano a sus enemigos licios, y es más que posible que en las discordias internas en Etolia, Tesalia y Beocia, que se reactivaron en esos años, no fueran ajenos los contactos entre Perseo y las facciones más radicales de los movimientos “populares”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de esos esfuerzos por recuperar para la corona macedonia la influencia que había tenido décadas antes en Grecia, trató de reestablecer relaciones amistosas con la Liga Aquea.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ya vimos que tras la segunda Guerra Macedónica los aqueos habían descartado por ley cualquier tipo de contacto con Macedonia, castigándolo con severas penas. Un resultado inesperado fue que Macedonia se convirtió en refugio de todos los esclavos huidos del Peloponeso. Perseo decidió utilizar esa carta, y cursó un mensaje oficial a la asamblea aquea ofreciendo la reintegración sin costes de esos esclavos. No pasó desapercibido para nadie que Perseo intentaba así reanudar las relaciones diplomáticas con los aqueos, con el objetivo de recuperar parte de la autoridad que sobre la Liga había tenido su padre Filipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho la carta tuvo una acogida favorable en muchos ambientes políticos. Entre la masa popular la simpatía por los reyes macedonios y sus inclinaciones populistas se sumaba a la tradición de buenas relaciones con Macedonia de muchas ciudades, como Argos, Corinto, Megalópolis o Sición, así como al recuerdo de las liberalidades de Antioco Dosón y de Filipo V. El partido “nacional” aqueo, además, había recuperado el poder, y el pretor Jenarco leyó públicamente la misiva de Perseo. Eso provocó la protesta del partido pro romano, con Calícrates de Leonte a la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;¿Quien no ve, en efecto, que se intenta allanar el camino para una alianza con el rey, con la que se violaría nuestro tratado de alianza con Roma, de la que depende todo nuestro futuro?&lt;/span&gt; Tito Livio, 41.23&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;De hecho, estaba renaciendo una vieja y fundamental cuestión de la política aquea. Para la Liga, como potencia menor, la cuestión de la hegemonía de Grecia era un asunto primordial. El que Perseo estuviera maniobrando para recuperar parte del prestigio que su padre había logrado a fines del siglo III a. de C., situaba a los griegos ante el mismo dilema que se discutió en la asamblea de Sición de 198: o Roma o Macedonia. Si entonces, amenazados por la guerra, los aqueos se habían inclinado ante el poderío romano, un cuarto de siglo después la situación había cambiado. Para los líderes del partido “nacional”, siempre renuentes a la intervención romana en los asuntos griegos, una Macedonia renacida podía ser utilizada como contrapeso para futuras disputas con el senado. La simpatía por Perseo en amplias capas de la sociedad aquea facilitaría, además, el apoyo popular y electoral para esa política. La frontal oposición de Calicrates y los pro romanos impidió la normalización de las relaciones, pero el camino estaba abierto para futuros intentos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Pronto los acontecimientos internacionales se precipitaron. En el interior de la Liga Etolia las disputas entre los propietarios y los movimientos populares favorables a la abolición de las deudas y la redistribución de las tierras provocaron el estallido de la violencia y el inicio de una feroz guerra civil. El senado romano se apresuró a enviar mediadores, pronto desbordados por las pasiones y odios levantados entre los dos bandos. La violencia se extendió por toda Tesalia y Perrebia, antiguos territorios macedonios. Sería ingenuo no ver detrás de estos conflictos la mano de Perseo, instigando a los partidos populares a levantarse contra los propietarios. Una embajada romana a Macedonia fue cortésmente rechazada en esa época por Perseo, que se negó a concederle audiencia. En Roma la preocupación aumentaba rápidamente, y la idea de que sería necesaria una intervención armada en Grecia iba tomando cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-3526619424543425926?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/3526619424543425926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=3526619424543425926' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3526619424543425926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3526619424543425926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/12/grecia-contra-roma-capitulo-21.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 21. Horizontes despejados.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/Sxl1Z3GuLaI/AAAAAAAAAPs/hOx_HqOVs4o/s72-c/liga+aquea+180.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-4244631424222632958</id><published>2009-05-21T16:44:00.004+02:00</published><updated>2009-05-21T17:23:58.692+02:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 20. El final de Filopemén.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;INICIO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Como anunciaban todas las previsiones, Mesenia se sublevó abiertamente en la primavera de 183. Los aqueos, preparados para aceptar el reto, eligieron como estratego para ese año a Filopemén, la octava ocasión en la que alcanzaba el cargo. El inmediato inicio de las operaciones demostró la evidente superioridad militar aquea, lo que forzó a los mesenios a aplicar una estrategia defensiva, con la esperanza de una intervención romana. Filopemén, por el contrario, intentó apresurar la victoria. La lucha, que no conocemos bien,  se centró en el control de la costa del golfo de Mesenia, donde las ciudades de Abia, Turia y Faras se pusieron de parte de los aqueos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Filopemén, con setenta años de edad y de forma un tanto imprudente, tomó el mando directo del cuerpo de caballería. Le siguieron en la campaña gran parte de sus conmolitones políticos, incluido Licortas, su mano derecha. Recordemos que el núcleo fundamental del partido “patriota” aqueo se formó en torno al cuerpo de caballería que Filopemén organizó en 210, y es posible que, un cuarto de siglo después, decidieran revivir viejas glorias y compartir con su comandante la gloria militar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;   &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShVqfl6r1yI/AAAAAAAAAPk/zQ4qnRdrdqw/s1600-h/guerra+mesenia.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShVqfl6r1yI/AAAAAAAAAPk/zQ4qnRdrdqw/s400/guerra+mesenia.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5338290024304334626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;La Guerra de Mesenia. 183&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Pero en el curso de las operaciones, y mientras realizaba operaciones de descubierta en vanguardia, toda la unidad se vio atrapada por los mesenios en un desfiladero cerca de la ciudad de Corone. Filopemén, asustado ante la posibilidad de que la mayor parte de los líderes de la Liga cayeran prisioneros del enemigo, trató de organizar la retirada a través de las montañas. El repliegue se convirtió pronto, sobre un terreno muy áspero, en una huida desorganizada, lo que obligó a Filopemén a volverse atrás continuamente, recuperando el contacto con los rezagados. A su edad no pudo mantener mucho tiempo las energías, y terminó por caer desvanecido del caballo. Los aqueos, desesperando de su salvación, se dispersaron en solitario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La mayoría de ellos consiguió, sin embargo, ponerse a salvo, tras una angustiosa huída. Una vez reorganizados, y descubierta la ausencia de su comandante, trataron de volver sobre sus pasos al punto de la emboscada, pero no encontraron rastro alguno. En medio del desconcierto, llegó a los pocos días la noticia de que el estratego, herido pero vivo, se encontraba prisionero de los mesenios. Licortas tomó el mando y envió mensajes a Dinócrates, el general mesenio, exigiéndole que liberara a Filopemén. Entre tanto, empezó a organizar una movilización general de los aqueos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La captura de Filopemén fue, en principio, motivo de gran regocijo entre la población de Messene, a donde fue llevado, pero muy pronto comenzó la discusión sobre qué se podía hacer con su persona.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...al punto corrió entre los más la voz favorable de que era preciso tener presentes sus antiguos beneficios y la libertad que les había dado, redimiéndoles del tirano Nabis, pero unos cuantos, queriendo congraciarse con Dinócrates, proponían que se le diese tormento y se le quitase la vida, como enemigo poderoso y difícil de aplacar, y mucho más temible si lograba salvarse después de haberle maltratado y hecho prisionero.&lt;/span&gt; Plutarco, Filopemén&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El propio Dinócrates, temiendo que si Filopemén seguía vivo podría llevar a un conflicto interno –pensemos en que Mesenia había participado varios años en la política aquea, y que Filopemén tenía, sin duda, partidarios y clientes en la ciudad– decidió terminar con la vida del prisionero ofreciéndole un veneno. Al recibir la copa, Filopemén sólo preguntó por el destino de Licortas. Ante la respuesta de que había logrado escapar exclamó:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Buena noticia me das, pues no todo lo hicimos desgraciadamente&lt;/span&gt;. Plutarco, Filopemén&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      E inmediatamente tomó el veneno. La noticia de la muerte del estratego recorrió todo el mundo griego, y produjo una fortísima impresión entre los aqueos, que pronto se convirtió en indignación. Licortas, elegido nuevo estratego, decretó la movilización general de todas las ciudades de la Liga, que fue entusiásticamente seguida, y con todo el ejército entró en Mesenia saqueándola con gran brutalidad casi sin oposición, mientras los mesenios, incapaces de enfrentarse a los invasores, se refugiaban en fortalezas y ciudades.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La situación de los mesenios terminó por hacerse desesperada en poco tiempo, puesto que Roma no estaba interesada en intervenir y enfrentarse a los aqueos por Mesenia, y Esparta tampoco se mostró dispuesta a secundar la revuelta. Dinócrates y los dirigentes rebeldes, cada vez más aislados, no pudieron impedir que el partido pro aqueo se hiciera con el control de la asamblea mesenia y pidiera una tregua para iniciar conversaciones de paz. La respuesta de Licortas fue clara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...dijo que los mesenios disponían de un solo medio de avenirse con los aqueos: entregarle a él los promotores de la sedición y a los culpables de la muerte de Filopemén. En todo lo demás debían confiar la solución a los aqueos, y aceptar de inmediato una guarnición en su ciudadela.&lt;/span&gt; Polibio, 23. 16&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Las exigencias fueron aceptadas, y Dinócrates, el líder de la revuelta, se suicidó. El traslado de las cenizas de Filopemén a Megalópolis fue al mismo tiempo una ceremonia fúnebre y un desfile triunfal. La urna, llevada por Polibio, como hijo de Licortas, el estratego en ejercicio –Filopemén no dejó descendencia– era seguida por todo el ejército y los prisioneros, y fue trasladada a una tumba en Megalópolis. Sobre ella fueron apedreados los cautivos mesenios, los responsables de su muerte, en un rito con resonancias homéricas. En ese momento se celebró una asamblea federal en la misma Megalópolis, en la que se aprobó la reintegración de Mesenia en la federación. Abia, Turia y Faras fueron separadas de Mesenia, convirtiéndose así en ciudades aqueas por derecho propio, premio recibido por su apoyo a la Federación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La Liga había recuperado el control del Peloponeso, pero necesitaba la aprobación explícita de Roma para confirmarlo. La postura de Roma ante el final de la guerra no tardó en llegar, aunque el mensaje recibido por los aqueos era ambiguo, pudiendo referirse tanto a los aqueos como a los mesenios. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      ... [los senadores] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;no evitaban ni desatendían los asuntos exteriores, aunque no les afectara de forma directa. Muy al contrario, le indignaba que algún asunto no les fuera remitido, y que no se decidiera según sus instrucciones.&lt;/span&gt; Polibio, 23. 17&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Licortas convocó rápidamente una asamblea en Sición para discutir el mensaje. En ella defendió que los romanos, al no referirse directamente a las cuestiones concretas del Peloponeso, estaban dejando a los aqueos libertad para resolverlas de acuerdo a sus principios e intereses. Parece claro que, ante la deliberada indeterminación del senado romano, y tras el triunfo sobre los rebeldes mesenios, Licortas intentaba crear una situación de facto ante la que los romanos terminaran cediendo. Planteó entonces en la asamblea la cuestión de Esparta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los delegados espartanos, representantes del partido pro aqueo en la ciudad, pedían insistentemente ser aceptados en la Liga como ciudad federada. Diófanes y el partido pro romano, por el contrario, exigían el cumplimiento estricto de las decisiones de la comisión senatorial trasmitidas por Quinto Marcio. Al final la asamblea aprobó la incorporación de Esparta a la Liga y la vuelta de los exiliados, como pedían los romanos, pero excluyendo a todos aquellos exiliados que se habían señalado por su oposición a la Liga, sobre todo los sentenciados a muerte que habían podido huir tras la matanza de Compasio en 188 y, de los exiliados de la época de la tiranía, aquellos que, como Areo y Alcibíades, habían acusado a la Liga ante el senado romano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;A continuación se grabó la estela y la ciudad [Esparta] fue miembro de la Liga aquea. De los primeros exiliados de la ciudad fueron admitidos aquellos que parecían no ser reos de ingratitud contra la Liga.&lt;/span&gt; Polibio, 23. 18&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Resuelta así la cuestión fueron enviados embajadores a Roma, para informar al senado y tratar de obtener la confirmación a estas decisiones. Pero los espartanos expulsados de la ciudad por el decreto aqueo enviaron a sus propios legados, intentando obtener de las autoridades romanas el derecho a regresar a la ciudad. Las audiencias en el senado se celebraron, como habitualmente, a principios del año 182. Los senadores, centrados en el desarrollo de una guerra en Asia Menor entre Éumenes II de Pérgamo y Farnaces del Ponto, prestaron poca atención a los embajadores aqueos, y aceptaron sin más, con cierto hastío, las disposiciones de la Liga sobre Mesenia y Esparta. Sin embargo, tras escuchar las protestas de los exiliados espartanos, les entregaron una carta destinada a la asamblea federal, en la que el senado pedía a los aqueos que permitieran la vuelta de los desterrados. No podemos tener dudas de que Roma intentaba, de buena fe, dar por concluido un conflicto que ya duraba varios años, sin entender del todo la profundidad de los odios y rencores que existían en el Peloponeso sobre la cuestión de Esparta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      A la vuelta de los embajadores a Grecia se tomaron las decisiones definitivas. Mesenia fue incluida oficialmente en la Liga. El pago de los impuestos federales fue eximido durante tres años para permitir a los mesenios recuperarse de las graves pérdidas causadas por la guerra. Pero se tomó el acuerdo de no aceptar el regreso de los exiliados ni a Esparta ni a Mesenia. La carta del senado fue rechazada, considerándola simplemente como un gesto vacío de los senadores para librarse de las continuas súplicas de los representantes de los exiliados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Al mismo tiempo, la cuestión espartana amenazó con complicarse de nuevo en extremo. Surgió un nuevo demagogo, Querón,  que adquirió un gran ascendiente en la ciudad. Era uno de los deportados por Filopemén tras la matanza de Comapasio en 188. Muy posiblemente se trataba de un seguidor de Nabis, que se convirtió pronto en el dirigente principal del grupo que todavía defendía la política de reforma social de Cleómenes III y Agis IV. Su objetivo fundamental desde entonces fue intentar buscar un acuerdo con los aqueos, con apoyo romano, que permitiera su regreso a Esparta. Lo más seguro es que volviera en 185, junto con el resto de exiliados, tras la intervención en el Peloponeso de Apio Claudio Pulcher. En los años siguientes fue aumentando su ascendiente en la ciudad, hasta el punto de participar en la embajada espartana enviada a Roma a principios de 182.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Para entonces ya estaría desarrollando una acción política concreta: tratar de renovar la reforma social defendida por Cleómenes y Nabis en décadas anteriores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... halagando a la masa y removiendo lo que hasta entonces nadie se había atrevido a remover, muy pronto se ganó gran reputación entre el pueblo. Primero requisó las tierras que los tiranos habían concedido a las hermanas y a las esposas, a las madres y a los hijos de los desterrados, y las repartió, sin ninguna equidad y a su antojo, entre los pobres. Luego, utilizando los bienes públicos como si fueran particulares, dilapidó los ingresos sin atender ni a leyes ni a la opinión común, ni a magistrados.&lt;/span&gt; Polibio, 24. 7&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Dando por descontada la hostilidad de Polibio, se puede ver en Querón el último intento de renovar las tradiciones espartanas de igualdad política y económica entre los ciudadanos. Cuando las noticias llegaron a oídos de los líderes de la Liga la reacción fue inmediata. El propio Licortas se presentó en Esparta y, tras encarcelar a Querón bajo su propia autoridad, lo juzgó y condenó a muerte. El poder fue recuperado rápidamente por los propietarios pro aqueos, y los intentos de aplicar una reforma social en Esparta se apagaron para siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En esa época la Liga Aquea cerró definitivamente su acuerdo diplomático con Egipto, que había ofrecido diez quinquerremes a la federación. Fue un triunfo del partido “patriota”, y sobre todo de Licortas, que había realizado grandes esfuerzos durante años para materializar la alianza. Sin embargo, ese éxito resultó efímero. No conocemos bien los pormenores de lo que sucedió a continuación, pero sí sus resultados: en las elecciones a estratego de la primavera de 182 resultó elegido Hipérbato, un miembro, quizás moderado, del partido pro romano. Sobre las causas de ese vuelco sólo podemos especular. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Hay que tener en cuenta que en el mundo antiguo no existían partidos políticos organizados, que las asambleas que tomaban las decisiones no eran cuerpos electorales estables, y su desarrollo era, en la mayoría de los casos, muy turbulento. Un discurso, una personalidad fuerte, un rumor, podían cambiar el sentido de una votación de una hora para otra. Quizás el partido “patrota” presentó un candidato poco atrayente o, tras la muerte de Filopemén, surgieron luchas internas que dividieron el voto. Cabe incluso la posibilidad de que la crisis de Querón fuera una de las causas de la derrota del partido de Licortas. Los intentos de desarrollar una reforma social radical, con la redistribución de tierras y la cancelación de deudas como programa político, seguían siendo muy atractivos para los ciudadanos pobres de las ciudades de la Liga. Es posible que la acción de Licortas, propietario él mismo, al cortar de raíz toda posibilidad de reforma, le enajenara el apoyo de los ciudadanos menos favorecidos, el germen de lo que más adelante sería el partido “popular”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Una de las primeras acciones de Hipérbato como dirigente  fue promover de nuevo la discusión sobre la postura de la Liga frente a las indicaciones, del senado romano, referidas al reintegro de los exiliados espartanos y mesenios a sus ciudades. El estratego, con el apoyo del partido pro romano, defendía la aplicación estricta de lo establecido por las autoridades romanas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... ni la ley, ni las estelas, ni ninguna otra cosa, podía ser tenida por más vinculante.&lt;/span&gt; Polibio, 24. 8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Por supuesto, contra estas sugerencias se levantaron vehementes protestas desde el partido “patriota”, sobre todo de su nuevo líder, Licortas, totalmente contrario a cualquier cesión a Roma en la política interna, siguiendo la postura que había defendido siempre Filopemén de mantener la autonomía de decisión de la Liga Aquea en los asuntos del Peloponeso, frente a las ingerencias del senado romano. La federación debía enfrentarse tenazmente a las opiniones o deseos de los romanos cuando fueran contrarios a la política de los aqueos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...ya que los romanos hacen lo que consideran justo y honesto cuando reciben peticiones prudentes de quienes se encuentran en desgracia. Pero si alguien les informa, de que las decisiones que toman, unas no se pueden cumplir, y otras son incompatibles con el honor y la fama de sus aliados, no suelen presionar o forzar en asuntos como este. De modo que si ahora les advertimos de que a los aqueos, el hecho de cumplir las exigencias de la carta les supone romper leyes y juramentos, y violar las normas establecidas en las estelas sobre la política conjunta de la Liga, los romanos se retractarán y convendrán en que nuestros reparos son fundados y que desoímos sus requerimientos de forma razonable.&lt;/span&gt; Polibio 24. 8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Las posturas enfrentadas hicieron imposible tomar una decisión. Al final se decidió enviar una nueva embajada a Roma. Aquí se nos plantea un problema ¿qué mensaje tenía que trasmitir? Polibio, que es nuestra única fuente, declara que se había encargado a los embajadores que comunicaran el parecer de Licortas, pero eso es poco probable, puesto que, como ya vimos, no se había podido llegar a una decisión final. Conocemos los nombres de los embajadores. Dos de ellos, Arato de Sición, quizás el nieto de Arato el viejo, y Lidíades de Megalópolis, quizás hijo o nieto del tirano del siglo anterior, eran lo que podríamos llamar embajadores de prestigio. El tercero, sin duda el jefe de la embajada, era Calícrates de Leonte, un importante dirigente del partido pro romano. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La embajada llegó a Roma a finales de 182 ó principios de 181, y el discurso de Calícrates sorprendió por lo radical y violento de sus ideas contra lo que hasta entonces habían expuesto los embajadores aqueos. En él presentó a los romanos toda una nueva estrategia política en lo referente a las relaciones entre los griegos y el senado. Empezó describiendo la situación política en la federación y, por extensión, en toda Grecia, con la opinión pública dividida en dos bandos, los favorables a Roma y los defensores de la autonomía griega, y el hecho evidente de que la mayoría de la población se inclinaba a apoyar a los segundos. Asimismo avisaba que los partidarios de Roma se estaban convirtiendo en una minoría en las instituciones democráticas griegas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Ya ahora hay algunos que, por no disponer de otro recurso para sus ambiciones de fama, están alcanzando las más altas honras en sus ciudades, porque se muestran contrarios a vuestras requisitorias, batiéndose a favor de la continuidad y la vigencia de sus leyes y sus decretos.&lt;/span&gt; Polibio, 24. 9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Esto se agravaba, a su juicio, por la política vacilante del senado respecto a los asuntos griegos, que envalentonaba a los partidarios de defender la libertad de decisión griega. Ahora el senado se enfrentaba, una vez más, a la negativa de los aqueos a cumplir sus exigencias sobre el problema de la vuelta de los exiliados espartanos. Ante eso, Calícrates aconsejó al senado que interviniera directamente con decisión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Si, en realidad, os es indiferente que los griegos os obedezcan y que hagan caso de vuestros edictos, os aconsejo que continuéis en vuestra posición actual, pero si queréis que se cumplan vuestras órdenes y que nadie desprecie vuestras exigencias, en tal caso os exhorto a que os desviéis de ella cuanto podáis. Debéis saber que, de otro modo, ocurrirá lo contrario a vuestras previsiones...&lt;/span&gt; Polibio, 24. 9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El discurso de Calícrates era, sin duda alguna, compartido por muchos senadores, que tras dos décadas de diplomacia en Grecia se daban perfecta cuenta de la ambivalencia de las opiniones de los griegos sobre la tutela ejercida por Roma. Es posible, incluso, que lo expresado por Calícrates fuera el resultado de conversaciones de los líderes pro romanos de la Liga con los diplomáticos romanos, preocupados por la realidad de que las preferencias políticas de la masa de la población griega se inclinaba, paulatinamente, hacia posturas más hostiles a la hegemonía romana, en un proceso que ya vimos respecto a Macedonia en la segunda mitad del siglo III a. de C. Frente a este problema, los miembros del senado más interesados en Grecia veían la necesidad, cada vez más urgente, de aplicar una política más comprometida en los conflictos griegos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La respuesta del senado a la maniobra de Calícrates fue obvia. El embajador aqueo fue felicitado, y se redactó una respuesta en la que se ordenaba, de forma imperiosa, restituir todos los exiliados tanto a Esparta como a Mesenia, despachando así de un plumazo todos los logros de Filopemén y el partido “patriota” en la década anterior. Pero más importante aun fue el cambio de actitud del senado en lo referente a la política griega. A partir de ese momento apoyaría de forma activa a aquellos políticos griegos que siguieran las indicaciones romanas, y aceptaran las decisiones del senado. Los griegos tendrían desde entonces que contar con las maniobras de los embajadores romanos en sus procedimientos políticos. Polibio marca este momento como el principio de la decadencia de la Liga, el instante en el que Roma empezó a actuar como poder imperial consciente en Grecia, comparándola con la edad de oro que, para él, representaba el periodo en el que la defensa de la independencia nacional por parte de Filopemén dominaba la política aquea. Y responsabilizó de ello a Calícrates.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...distó tanto&lt;/span&gt; [Calícrates] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;de seguir debidamente sus instrucciones e informar, que ya de buenas a primeras no sólo atacó audazmente a sus adversarios políticos, sino que incluso se permitió reprochar al senado.  &lt;/span&gt;Polibio, 24. 8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No cabe duda de que a Polibio, como hijo de Licortas y miembro él mismo del partido “patriota”, le ciega la pasión política. Debemos considerar que eran los pro romanos los que controlaban las instituciones en ese momento, por lo que el mensaje que el embajador presentó ante el senado estaba en sintonía con lo que el gobierno federal defendía. Para Calícrates, por el contrario, su embajada representó un gran triunfo político. A su regreso, a principios de 181, sembró el temor en la federación anunciando con tintes sombríos la decisión del senado de imponer sus órdenes en Grecia si fuera necesario. Mediante amenazas redujo al silencio a sus rivales políticos y logró vencer en la elección de estratego de esa primavera. Calícrates fue así el primer político aqueo que, de forma consciente y directa, utilizó la autoridad y el poder de Roma -obviamente con la aquiescencia romana- para sus propios objetivos políticos personales. Una vez en el poder decretó, sin oposición reseñable, el regreso de los exiliados a Esparta y Mesenia, tal y como el senado había exigido, y la Liga Aquea entró en un periodo de penumbra mal conocido. Pero su éxito no fue, ni mucho menos definitivo. Sólo unos años después, en 173, el siguiente estratego conocido, Jenarco, era miembro del partido “patriota”. El recuerdo de Filopemén y de su ardiente defensa de la independencia aquea frente a Roma seguía vivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-4244631424222632958?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/4244631424222632958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=4244631424222632958' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4244631424222632958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4244631424222632958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/05/grecia-contra-roma-capitulo-20-el-final.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 20. El final de Filopemén.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShVqfl6r1yI/AAAAAAAAAPk/zQ4qnRdrdqw/s72-c/guerra+mesenia.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-4884288805482929002</id><published>2009-04-30T16:39:00.003+02:00</published><updated>2009-04-30T16:49:33.113+02:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 19. Los trabajos de la Diplomacia.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;INICIO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En la primavera de 187 Filopemén y el partido “nacional” habían perdido el poder, mas los hechos parecían demostrar que el miedo a las represalias romanas, quizás la causa fundamental de la victoria de Aristeno y los pro romanos, resultó prematuro. En Roma la lucha política interna absorbía todo el interés, ante todo el juicio político a los hermanos Escipión, Publio y Lucio, en el senado, acusados ambos de retener parte los botines de la guerra siria contra Antioco, y de aceptar sus sobornos. Además, la atención diplomática se centraba en Filipo de Macedonia. Su reino, tras la humillación de los etolios, parecía estar en camino de recuperar su tradicional condición de gran potencia, tras recobrar Magnesia, con la plaza de Demetrias, Atintania y parte de Tesalia. A principios del verano regresó el embajador aqueo Nicodemo de Elea de su misión en Roma, con la &lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;noticia de que el senado apenas prestaba interés a los problemas peloponesios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;      ...leyó las respuestas romanas, de las que se podía extraer una conclusión: a los romanos les desagradaba la destrucción de las murallas y el fin de los ejecutados en Compasio. Sin embargo, no iban a revocar nada. &lt;/span&gt;Polibio, 22. 7&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Al tiempo, en la misma asamblea que recibió las explicaciones de Nicodemo, los aqueos pudieron darse cuenta del inusitado interés que su Liga despertaba entre las distintas monarquías helenísticas. Filipo de Macedonia no tenía relaciones diplomáticas con la federación, totalmente prohibidas por ley desde 198, pero los demás reyes trataban de cortejar a la Liga, buscando su apoyo. Éumenes de Pérgamo ofreció ciento veinte talentos de plata para, con sus intereses, sufragar los gastos de las asambleas aqueas. Seleuco IV Filópator, hijo de Antioco III, y que a la muerte de éste había accedido al trono de Siria, ofrecía a su vez diez naves de guerra. Por su pare Ptolomeo V Epífanes había solicitado, ya el año anterior, renovar la alianza tradicional entre aqueos y Egipto, a lo que Filopemén dio su acuerdo, enviando embajadores a Alejandría, dirigidos por Licortas, cada vez más claramente su mano derecha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      La razón de este interés era el surgimiento de la Liga como principal potencia griega, después de la anexión de la Élide, Mesenia y Esparta, y de la derrota de Etolia ante los romanos. Con sus estrechas relaciones con Roma, la Liga aparecía a los ojos de los reyes helenísticos como un objetivo diplomático de primer orden. Pero esas relaciones tenían un trasfondo político en clave interna. Éumenes de Pérgamo, el mejor aliado griego de Roma, representaba para el partido “nacional” un ejemplo de colaboración incondicional con los romanos y, por tanto, su alianza era rechazada. En cambio Egipto, el tradicional aliado de las democracias griegas enfrentadas a las tiranías pro macedonias, era visto con buenos ojos. Aunque desde el punto de vista romano las diferencias entre Pérgamo y Egipto eran, en la práctica, inapreciables, la alianza con uno u otro reino tenía un componente político muy importante en la Liga. Cuando se presentó la solicitud de alianza de Éumenes, se levantó a hablar Apolónidas de Sición, uno de los miembros más importantes del partido “nacional”, que habló en contra de aceptar los ofrecimientos del rey de Pérgamo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...el hecho de que la asamblea sea alimentada por Éumenes cada año y que delibere acerca de los problemas comunes tras haber mordido un cebo, comporta necesariamente vergüenza y perjuicios... Las situaciones presentan aspectos encontrados si se las miran desde el punto de vista del rey o desde el de las democracias. Los debates más largos y principales se producen acerca de las diferencias que tenemos con los reyes, de modo que una de dos: o el interés del rey prevalecerá por encima del nuestro, o si la cosa no es así, al obrar contra los que nos pagan nos mostraremos públicamente como unos desagradecidos.&lt;/span&gt; Polibio, 22. 8&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Después habló Casandro de Egina, que recordó cómo su ciudad, tomada por los romanos en 210, estaba desde entonces bajo el dominio de los reyes de Pérgamo, y cómo sus ciudadanos, exiliados, solicitaban desde entonces su restitución. Si Éumenes quería la alianza aquea, que en vez del dinero entregara Egina a sus ciudadanos. Ante estas intervenciones nadie se prestó a hablar a favor del rey, y sus ofertas, así como las de Seleuco de Siria, fueron rechazadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En cuanto a la alianza de Egipto, se presentó Licortas, líder “nacional”, y jefe de la embajada enviada el año anterior, que había regresado de Alejandría. Explicó cómo había obtenido seis mil escudos de infantería y doscientos talentos en monedas de bronce, y cómo la alianza se había renovado según los términos de la alianza anterior de acuerdo a las instrucciones de Filopemén. Entonces habló el estratego Aristeno, que dinamitó el tratado pidiendo explicaciones sobre los pormenores precisos del acuerdo. Esto llevó a la confusión de los líderes del partido “nacional”, que no fueron capaces de expresarlos con exactitud.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;     &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt; Lo que motivaba aquella situación absurda era lo siguiente: entre el reino de Egipto y los aqueos había numerosas alianzas, que tenían muchas diferencias entre ellas, según la situación de las diversas ocasiones... El estratego&lt;/span&gt; [Aristeno] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;fue reseñando todas las alianzas, y señaló con detalles las diferencias, que eran grandes. Exigía que el pueblo supiera qué alianza se había contraído. Y allí, ni Filopemén logró dar razón, a pesar de que él mismo, en calidad de estratego, había repuesto la coalición, ni Licortas, que había acudido como embajador a Alejandría.&lt;/span&gt; Polibio, 22. 9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El partido pro romano y su líder consiguieron así que la asamblea se negara a ratificar una alianza cuyos términos pudieron ser presentados como confusos. Aristeno logró de esa forma una reputación de político experimentado y conocedor de los mecanismos institucionales de la federación, mientras Filopemén y su partido aparecían como dirigentes populistas. Pero esto cambió dramáticamente en verano, durante la celebración de los juegos atléticos Nemeos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En el transcurso de las competiciones apareció en Argos Quinto Cecilio Metelo, que había sido enviado por el senado para refrenar a Filipo de Macedonia y, como misión secundaria, informarse sobre los problemas del Peloponeso, esencialmente de la cuestión espartana. Convocado un consejo restringido de la Liga, criticó con acritud los actos de la federación respecto a Esparta, y exigió una rectificación. El partido pro romano se justificó, por boca de Diófanes de Megalópolis, acusando a Filopemén y al partido “nacional” de ser los responsables de los excesos del año anterior, y de no tener en cuenta las disposiciones de Tito Quincio Flaminio sobre la autonomía de Mesenia. Metelo pudo creer entonces que podría manejar la Liga a su antojo con el apoyo del grupo liderado por Aristeno y pidió la derogación de los decretos sobre Esparta, pero los dirigentes del partido “nacional” se defendieron con vigor. Filopemén, Licortas y Arcón defendieron con vehemencia sus decisiones, argumentando que habían sido ratificadas por una asamblea, y que su legalidad y legitimidad no podía ser cuestionada. pero más importante fue el impacto de esa defensa en la opinión pública aquea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Sometidas a votación en el consejo, las peticiones de Metelo fueron rechazadas. El partido “nacional” demostró así que era todavía capaz de movilizar los deseos de independencia frente a Roma de la mayoría de la federación. Metelo pidió entonces que fuera convocada la asamblea popular aquea, en la creencia de que podría apelar al temor del pueblo ante la confrontación con un embajador romano, pero los magistrados le exigieron que exhibiera la orden senatorial para hacerlo, puesto que sólo el senado o un magistrado con imperium tenía derecho a convocar una asamblea. Metelo, que no tenía esa orden senatorial, se retiró indignado, negándose a recibir la respuesta oficial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El principal resultado de la disputa con el enviado romano fue el desprestigio del partido pro romano, y sobre todo de Aristeno y Diófanes, sus líderes, que fueron acusados de traicionar los intereses de la Liga para su propio provecho político, al ponerse de acuerdo con Metelo para atacar la política de Filopemén y sus partidarios y restringir la autonomía diplomática de la Liga. De nuevo tenemos aquí un paralelo con nuestra época. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      La Liga Aquea, como Europa en nuestros días, se convenció rápidamente de la justicia y la necesidad de sus principios y políticas, y al enfrentarlos con los principios romanos, –los estadounidenses en nuestros días–, terminó por desarrollar una política de resistencia ante las decisiones senatoriales, que en ocasiones llegó a crear tensiones, como hemos visto en el caso de la asamblea de Argos de 187. Pero más grave sería la canalización de esa frustración aquea por la política romana en un espíritu popular anti romano, que sin ser una expresión política abierta, iba poniendo los cimientos de un ambiente nacionalista y demagógico en el que líderes políticos más agresivos podrían apoyarse para llegar al poder.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En cualquier caso, hacia finales de 187 el partido “nacional”, hábilmente dirigido por Filopemén, que todavía mantenía una postura moderada en su idea central de defensa de la autonomía griega frente a Roma, había recuperado el favor popular. Era previsible que en la siguiente elección de estratego recuperara el poder. Pero antes era necesario volver a enviar una embajada a Roma, para intentar justificar ante el senado el tratamiento dispensado a su representante, Cecilio Metelo, en la asamblea de Argos. Para dirigirla fue elegido un seguidor de Filopemén, Apolónides de Sición, el mismo que se había opuesto a la alianza con Pérgamo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Al llegar a Roma a principios de 186 Apolónides se encontró con una desagradable sorpresa: los espartanos habían enviado su propia embajada. Eso demostraba que el grupo dominante en la ciudad en ese momento, los antiguos propietarios, restituidos a la ciudad por Filopemén tras la matanza de Compasio el año anterior, mantenían la postura tradicional espartana de mantenerse independientes del resto del Peloponeso. Los embajadores espartanos acusaron a los aqueos de mantener un dominio tiránico sobre Esparta, imponiendo un gobernador militar y un estado de excepción. Ante esto Apolónides defendió la política de la Liga como la única posible teniendo en cuenta la situación a la que había llegado Esparta, inmersa en una guerra civil que la llevaba a su destrucción. Sólo incluyéndola en la federación tendría Esparta posibilidades de sobrevivir. Era una forma de justificar la absorción forzosa de la ciudad dentro de la Liga. El senado, fiel a su política de aumentar su influencia en Grecia, terminó ordenando el envío de una nueva comisión senatorial, dirigida por Apio Claudio Pulcher.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Pero el asunto más grave y urgente para Roma era el del tratamiento infligido a Metelo, el anterior legado romano, en Argos. Apolónides recalcó el hecho de que las leyes aqueas eran claras al respecto. Un funcionario o diplomático romano, si no tenía una orden escrita del senado, no podía ordenar la convocatoria de una asamblea aquea. El legado había pedido a los magistrados aqueos que incumplieran sus propias leyes. Metelo, presente en la discusión, se levantó para acusar violentamente a Filopemén y al partido “nacional” de ingratitud, al negarse a seguir las recomendaciones del senado que él había transmitido. Pero el senado no apoyó este alegato, ya que no veía la necesidad de alimentar un conflicto diplomático con la Liga. La comisión enviada a Grecia estudiaría los problemas, y se contentó con amonestar a las autoridades aqueas. Es claro que Roma tenía el objetivo de mantener a todo trance unas buenas relaciones con los aqueos, y estaba buscando una solución de compromiso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...recomendó a los aqueos que, a los legados romanos que les fueran sucesivamente enviados, los atendieran y les prestaran los honores debidos, tal y como hacen los romanos con los emisarios que llegan a ellos&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);"&gt;. &lt;/span&gt;Polibio, 32. 12&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Al regreso Apolónidas pudo informar de que el senado continuaba manteniendo buenas relaciones con los embajadores aqueos, y la alianza con Roma continuaba sólidamente afianzada, siendo respetada por las autoridades romanas la autonomía institucional de los aqueos. El temor a los romanos, que había dominado la política interna del año anterior, se aflojó, y el partido “nacional”, recuperado el apoyo popular, al no temerse que su política de mantener la independencia frente a las decisiones romanas provocara una ruptura con Roma, se impuso. En las elecciones para estratego de 186 fue presentado Licortas, el candidato derrotado el año anterior, en las que obtuvo la victoria sin dificultad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Una de las primeras decisiones del nuevo estratego fue la de enfrentarse al desafío espartano de haber enviado una embajada independiente a Roma. Los dos embajadores, Areo y Alcibíades, fueron juzgados por traición ante la asamblea aquea, y fueron ambos condenados a muerte in absentia. No debe extrañarnos el rigor de la sentencia. El problema espartano, como hemos visto varias veces, levantaba pasiones muy fuertes, y el hecho de que los exiliados, que habían sido reintegrados por los aqueos a su ciudad, arriesgándose éstos a enfrentarse a los romanos, se presentaran ahora como acusadores ante Roma, tuvo que causar una fuerte indignación. Para los aqueos la adhesión de Esparta a la Liga no tenía vuelta atrás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      A mediados del verano de ese año el legado romano, Pulcher, anunció su llegada al Peloponeso. Fue convocada inmediatamente una asamblea en Clitor, en la Arcadia, para reunirse con la comisión romana. Desde el primer momento la reunión fue tensa, puesto que Pulcher llegó acompañado por los embajadores espartanos, los mismos que habían sido condenados a muerte en la asamblea anterior. Su presencia como parte del séquito del embajador hizo cundir el desánimo, por cuanto parecía que venía predispuesto contra los aqueos. Las palabras del enviado romano confirmaron la impresión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      ...puso de manifiesto que el senado estaba profundamente contrariado por las quejas que habían presentado ante él los lacedemonios. En primer lugar la matanza llevada a cabo en Compasio... y en segundo lugar, tras ensañarse con las personas de aquella manera, el no haber puesto límites a la crueldad en ningún terreno, demoliendo las murallas de una ciudad nobilísima, aboliendo unas leyes antiquísimas y suprimiendo la constitución de Licurgo, famosa en el mundo entero&lt;/span&gt;.  Tito Livio, 39. 36&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Los aqueos veían desalentados que transcurridos dos años, y a pesar de todos sus esfuerzos, los romanos no cejaban en su crítica de las decisiones del partido “nacional” sobre Esparta. Roma no estaba dispuesta a dar por buena una política que se basaba en mantener la autonomía e independencia de la Liga respecto a Roma. De hecho toda la cuestión se basaba en un malentendido sobre lo que cada parte entendía por alianza. Para Filopemén y la mayoría de los aqueos el acuerdo era entre dos iguales, de distinto poder pero a la misma altura. Roma debía respetar lo decidido por los aqueos dentro de su área de influencia, el Peloponeso. Eso podía ser cierto en épocas anteriores, pero no en ese momento. El senado romano, tras la derrota de Antioco de Siria, había interiorizado la idea de la superioridad de Roma sobre el resto del mundo, y de la legitimidad de su intervención en los asuntos de cualquier otro estado. Desde ese punto de vista, y dando por válida la buena fe de la alianza con la Liga, los romanos no podían entender la tenacidad, que para ellos tenía que verse como tozudez, de los aqueos partidarios de Filopemén en negarse a cumplir al pie de la letra sus indicaciones, como, por otra parte, sí estaba dispuesto a hacer el partido pro romano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Licortas, como estratego de la Liga, trató de justificar de nuevo los decretos aqueos sobre Esparta, rebatiendo una por una todas las acusaciones de acuerdo al programa ya desplegado por embajadores anteriores en Roma: los aqueos eran los garantes del orden en la zona, los espartanos obligaron a la intervención por su continua discordia, la Liga actuaba de buena fe, tratando de reducir las consecuencias del desorden en el que había caído Esparta, la matanza de Compasio fue el resultado de los odios internos de la ciudad, pero sobre todo, la Liga había acogido a Esparta como un igual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...yo pienso que fueron los tiranos los que les quitaron a los lacedemonios su antigua legislación, que nosotros les dimos nuestras leyes y no les quitamos las suyas, que no tenían, y que no prestamos un mal servicio a la ciudad al integrarla en nuestra Liga y unirla con nosotros para que en todo el Peloponeso hubiera un único organismo y una única Liga.&lt;/span&gt; Tito Livio, 39. 37&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Porque ese era el punto central, básico. Los aqueos no podían abandonar su idea de unificar todo el Peloponeso, el gran objetivo histórico de la federación. Cualquier cesión en ese aspecto significaba, ni más ni menos, aceptar la posibilidad futura de que la Liga se disolviera, tal y como estuvo a punto de hacerlo en las grandes crisis federales del siglo III antes de Cristo. Pero Pulcher no podía entender eso, centrado como estaba en la idea de asegurar a todo trance la estabilidad de Grecia. Su decisión final resultó, para los usos diplomáticos griegos, brutal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Entonces Apio dijo que aconsejaba encarecidamente a los aqueos que se mostraran indulgentes mientras podían hacerlo por convencimiento propio, para no tener que hacerlo muy pronto a la fuerza y en contra de su voluntad.&lt;/span&gt; Tito Livio, 39. 37&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Esas palabras causaron lamentos y temor en la asamblea, puesto que podía parecer que el senado amenazaba con usar la fuerza, pero debemos entenderlo, y así debieron entenderlo los dirigentes aqueos, como expresión de impaciencia ante la firmeza aquea. Licortas, por tanto, respondió con cierta aspereza que los aqueos no podían vencer los escrúpulos de actuar contra sus propias leyes y juramentos. Que fueran los romanos los que decidieran lo que había que hacer. Pulcher anuló entonces la sentencia que condenaba a muerte a Areo y Alcibíades, los embajadores rebeldes. Lo demás sería decidido más adelante por el senado. Mientras tanto, Esparta quedaría en una situación de semi-independencia protegida por Roma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Durante todo el año 185, bajo generalato de Filopemén, la situación permaneció en suspenso. Esparta, formalmente autónoma, se fue dividiendo irremediablemente en dos grandes bandos, el pro aqueo, interesado en mantener el estado anterior, con la ciudad federada a la Liga, y el de los exiliados, los antiguos propietarios, preocupados esencialmente en la cuestión de la devolución de las propiedades, problema especialmente complejo tras varias redistribuciones de tierra en los cincuenta años anteriores. De hecho ese asunto amenazaba, ante los complacidos ojos de los aqueos, con convertirse en el detonante de una nueva guerra civil, lo que obligaría a una nueva intervención. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Pero un nuevo problema se presentaba para la Liga Aquea. El autonomismo espartano amenazaba con extenderse a otro territorio recientemente adherido a la federación, Mesenia. Su líder, Dinócrates, mantenía la pretensión de separarla de la Liga, siguiendo el ejemplo espartano, con apoyo romano sobre todo con el de Quincio Flaminio, con el que tenía una relación de amistad. Recordemos que en 191 Mesenia se había entregado en deditio a Flaminio, y que éste la había agregado a los aqueos, aunque quizás manteniendo un status especial como región protegida por Roma. Todos esperaban ansiosamente el momento de presentarse ante el senado que, cada vez con más nitidez, se convertía en el tribunal de todos los conflictos entre los estados griegos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Ese momento llegó a principios de 184, cuando el senado convocó embajadas de aquellos estados griegos que tuviesen algún problema diplomático. El resultado fue previsible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;     &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt; ...se congregó en Roma un número tal de legados procedentes de Grecia, como quizás no se había visto nunca hasta entonces... &lt;/span&gt;Polibio, 23. 1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Aunque la mayor parte de las embajadas se debían a problemas con Macedonia, con un Filipo cada vez más agresivo, la llegada de los embajadores espartanos desbordó la capacidad de comprensión y decisión del senado. La embajada oficial estaba dividida en dos facciones enfrentadas, la de los pro aqueos, dirigida por Seripo, y la de los exiliados regresados en 188, que a su vez estaban divididos en dos grupos: los partidarios de la devolución íntegra de las propiedades de los exiliados, encabezados por Lisis, y los partidarios de un acuerdo económico entre antiguos y nuevos propietarios que redujera las tensiones, quizás la facción más “oficial”, dirigida, de nuevo, por Areo y Alcibíades. Independientemente apareció una cuarta embajada, la de los exiliados en 188, dirigida por Querón, que pedía la vuelta de los deportados por Filopemén a la ciudad y la reinstauración de las leyes tradicionales espartanas, muy posiblemente una vuelta a la tradición revolucionaria de Cleómenes y Nabis. Ante este caos el senado se declaró incapaz de alcanzar un acuerdo aceptable para todos, y encargó a tres de sus “especialistas” en el Peloponeso, Flaminio, Metelo y Pulcher, a los que ya hemos visto anteriormente, que formaran una comisión que se encargara del problema espartano. Tras un largo y complicado proceso de negociación se llegó a una solución de compromiso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En ese acuerdo se trató de contentar a todas las partes. Todos los exiliados regresarían a la ciudad, en una especie de reconciliación nacional. La ciudad seguiría incluida en la Liga Aquea, aunque quizás conservando algunas leyes propias. Sobre el problema de las propiedades las partes se comprometían a buscar una solución actuando de buena fe bajo la garantía romana. Una vez conseguido el acuerdo, Flaminio intentó ampliarlo a los aqueos, por lo que el texto fue presentado a su embajador, Jenarco. Para los aqueos el mantenimiento de Esparta en la Liga era un triunfo relativo, pero no podían aceptar ni el regreso de los exiliados de 188, que habían vetado varias veces con decretos de la asamblea, ni la realidad de que fuera una decisión romana la que organizara sus asuntos internos. El embajador aqueo trató de presentar algunas reservas, pero Flaminio le presionó para que lo rubricara como solución de compromiso establecida por el senado. Jenarco terminó firmando, y el senador Quinto Marcio recibió el encargo de aplicarlo en el Peloponeso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Sin embargo, al regresar Jenarco al Peloponeso, donde había sido elegido nuevamente como estratego Licortas, tanto éste como Filopemén, el estratego saliente, se negaron en redondo a reconocer el pacto alcanzado entre Flaminio y los espartanos. El partido “nacional” no podía, en ningún caso, aceptar la vuelta de los exiliados, ni limitar la soberanía de la Liga sobre las ciudades que formaban parte de ella. La situación en Mesenia, cada vez más tensa, explica esa postura. Dinócrates, el dirigente mesenio que exigía la segregación, se había presentado en Roma como embajador rebelde de su territorio para lograr el apoyo romano en el proceso de separación de la Liga. A su vuelta fue acompañado por Flaminio, relacionado con él por lazos de amistad. Éste, que no tenía ningún mandato específico del senado sobre el asunto de Mesenia, trató de mediar con los aqueos, solicitando la convocatoria de una asamblea federal en la que explicar los acuerdos a los que se habían llegado respecto al problema espartano, y tratar de defender los intereses de los mesenios. Los dirigentes aqueos pidieron fríamente que les indicara los motivos por escrito y mostrara las credenciales oficiales del senado. Flaminio, que no tenía ese mandato, no insistió, y abandonó su intento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Pero después llegó Quinto Marcio, el enviado oficial del senado, tras pasar por Macedonia. Reunido con las autoridades aqueas, éstas se mostraron muy poco receptivas a las sugerencias del senado y, por supuesto, no dieron por válido el acuerdo sobre Esparta. El legado terminó por retirarse sin lograr ningún avance, furioso por lo que entendía como falta de colaboración aquea en la resolución del conflicto. Pero los aqueos se estaban viendo muy presionados por la creciente tensión con los mesenios, que estaban actuando ya de forma autónoma a finales de 184. Cualquier concesión a Esparta sería entendida como una muestra de debilidad, por lo que se mostraron dispuestos a luchar hasta el final.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      A principios de 183 el senado recibió el informe de Quinto Marcio y convocó las embajadas de los estados griegos. Escuchó a los embajadores, pero al final se centró en las indicaciones e impresiones del legado. Éste, al referirse a los aqueos, se mostró muy descontento con la postura de la Liga, y partidario de abandonarlos a su suerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;     &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Los aqueos no sólo se niegan a traspasar cualquier asunto al senado romano, sino que, muy pagados de sí mismos, se proponen resolverlo todo por sí. Con sólo que el senado les prestara alguna atención y se les diera una leve muestra de conformidad, Lacedemonia se reconciliaría al punto con Mesenia. Y acontecido esto, los aqueos acudirían muy pronto a refugiarse junto a los romanos.&lt;/span&gt; Polibio 33. 9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Y aunque las posibilidades de una alianza entre mesenios y espartanos, enemigos históricos, eran muy remotas, el senado siguió esas indicaciones, y se negaron a responder en ningún sentido a las peticiones de los embajadores aqueos y de Séripo, el dirigente espartano pro aqueo. Es incluso posible que animaran en secreto a mesenios y espartanos a que se sublevaran contra la Liga. Cuando los aqueos pidieron que se prohibiera prestar asistencia desde Italia a los rebeldes mesenios, la respuesta del senado fue extremadamente fría, casi hostil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...ni aun en el caso de que lacedemonios, corintios o argivos se salieran de la Liga aquea, los aqueos deberían admirarse de que el senado romano considerara que ello no iba con él... parecía una proclama dirigida a los que, pensando precisamente en los romanos, proyectaban abandonar la Liga.&lt;/span&gt; Polibio, 23. 9&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Roma, de esta manera, desafiaba a los aqueos a enfrentarse por sí solos a la crisis que estaba a punto de estallar en el Peloponeso. La Liga Aquea volvía a encontrarse en una encrucijada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-4884288805482929002?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/4884288805482929002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=4884288805482929002' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4884288805482929002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4884288805482929002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/04/grecia-contra-roma-capitulo-19-los.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 19. Los trabajos de la Diplomacia.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-3091162341913751976</id><published>2009-02-15T10:43:00.004+01:00</published><updated>2009-02-15T10:50:48.739+01:00</updated><title type='text'>Grecia frente a Roma. Capítulo 18. Viejas cuentas.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El proceso de negociaciones entre Antioco y los romanos fue muy rápido. Antioco, sin ejército ni recursos, estaba dispuesto a aceptar cualquier exigencia para salvar, al menos, los territorios orientales de su monarquía. Roma, por su parte, no tenía el menor interés en la región, fuera de ponerla en manos de aliados fieles. Mayor dificultad presentaron, por tanto, los socios principales de los romanos, Éumenes II de Pérgamo y Rodas. El senado trató de hacer un reparto que conformara a los dos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;...a este lado de las montañas del Tauro, lo que había estado incluido en las fronteras del reino de Antioco sería asignado a Éumenes, salvo Licia y Caria hasta el río Meandro, que pertenecería a la república de los rodios. Las otras ciudades de Asia que habían sido tributarias de Atalo seguirán pagando tributo a su hijo Éumenes. Las que habían sido tributarias de Antioco quedarán libres y exentas de cargas.&lt;/span&gt; Tito Livio, 37. 55&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      A principios de 189 la cuestión de Antioco estaba definitivamente cerrada. Pero la guerra con los etolios continuaba. A finales de 190, antes de que se confirmara la victoria sobre Antioco, una embajada etolia se presentó ante el senado, pero su gestión fue un completo fracaso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Introducidos en el senado los embajadores etolios, a pesar de que su propia causa y su situación aconsejaban reconocer la falta o el error, comenzaron a hablar de los servicios prestados al pueblo romano, y a recordar, casi como un reproche, su valor en la guerra contra Filipo, molestando a los oyentes con el tono casi insolente de su lenguaje.&lt;/span&gt; Tito Livio, 37. 49&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SZfkht7vSmI/AAAAAAAAAO8/Tp4UMD5nryo/s1600-h/APAMEA+188.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SZfkht7vSmI/AAAAAAAAAO8/Tp4UMD5nryo/s400/APAMEA+188.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302958354169023074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;La Paz de Apamea. 188&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El senado rechazó, por tanto, la embajada etolia, y se preparó para una guerra de aniquilación. Uno de los cónsules de 189, Marco Fulvio Nobílior, recibió la orden de trasladarse a Grecia y tomar el mando de la campaña. Los fútiles intentos etolios por detener a los romanos fracasaron, lo que les decidió a enviar al general romano, a la desesperada, nuevos embajadores, con el objetivo de conseguir la paz a cualquier precio. La rendición forzó el sometimiento de la Liga Etolia a la autoridad de Roma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;El pueblo de los etolios reconocerá lealmente la soberanía y la majestad del pueblo romano. No dejará que pase por su territorio ningún ejército que marche contra sus aliados y amigos, ni les prestará ninguna clase de ayuda. Tendrá los mismos enemigos que el pueblo romano, tomará las armas contra ellos y les hará la guerra junto con él.&lt;/span&gt; Tito Livio, 38. 11&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Los etolios se convertían así en vasallos de Roma, como pueblo derrotado, despojados de política exterior. Al empezar el verano de 189, por tanto, Grecia estaba, de nuevo, en paz. De cara al exterior, la Liga Aquea había llegado a ser el estado griego más sólido, cohesionado y poderoso. Pero en su política interior, ese verano marcó el inicio de nuevos problemas y conflictos. El primero fue de naturaleza, digamos, constitucional. Desde los orígenes de la federación la costumbre había hecho de Egio, en la costa del golfo de Corinto, una capital federal de facto, donde siempre se celebraba las principales asambleas federales, las syncleté. Pero ese año el estratego, Filopemén, decidió convocar la asamblea en Argos (que volvía así a la primera línea política tras el fiasco de la 2ª Guerra Macedónica), anunciando la presentación de una ley por la que a partir de entonces serían convocadas en distintas ciudades por rotación. Buscaba de esta forma extender la idea federal a toda la Liga, poniendo en pie de igualdad las distintas ciudades, así como arrebatar a los grupos más conservadores la ventaja de celebrar esas asambleas en una región donde el apoyo popular a sus posturas era significativo. Los damiurgos, por su parte, hicieron una convocatoria paralela en Egio. Los egienses, poco dispuestos a perder su privilegio, que sin duda iba unido a beneficios económicos y comerciales, pidieron al cónsul Nobílior que acudiera y reconviniera a Filopemén, pero el estratego no desistió de su propósito, y la asamblea de Argos reunió a la gran mayoría de las ciudades federadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El éxito de Filopemén sería un equivalente del éxito de los líderes europeos, que a través de los distintos tratados de finales del siglo XX transformaron el Mercado Común Europeo en la actual Unión Europea. La Liga Aquea, como Europa en nuestros días, se presentaba ante el mundo griego como un ejemplo de cooperación interna, siempre bajo la sutil tutela romana. Nobílior, que se había presentado en Egio, encontrándose con una escasa asistencia, sancionó la reforma de Filopemén acudiendo después a Argos, donde pidió la movilización de una compañía de tropas auxiliares aqueas, los honderos acayos, para que participaran en una campaña menor, el asedio de Same, en Cefalenia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Estos, de Egio, Patras y Dime, según una costumbre de su pueblo, practican desde niños lanzando con la honda a mar abierto cantos rodados de los que suelen estar sembradas las playas, mezclados con la arena. Por eso manejan esta arma lanzando más lejos y con un tiro más preciso y más fuerte que el hondero balear... Habituados a atravesar a gran distancia anillos de pequeño diámetro hieren al enemigo no ya en la cabeza, sino en el punto del rostro al que apuntan.&lt;/span&gt; Tito Livio, 38. 29&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Los auxiliares fueron cedidos, y con ellos Nobílior pudo someter a los cefalenios. Pero otro problema más importante centró la atención de todos. Los espartanos se mostraban cada vez más inquietos desde que fueron incluidos a la fuerza en la Liga en 192, tras la muerte de Nabis. Las relaciones con el resto de la federación se iban complicando, puesto que no estaban dispuestos a ser absorbidos sin más, y defendían con tesón sus propias costumbres y su tradición de independencia, algo que los aqueos veían como un acto de hostilidad. El problema se agravaba por la presencia de los exiliados, los antiguos propietarios espartanos, establecidos en las costas de Lacedemonia desde las revoluciones sucesivas de Cleómenes, Licurgo, Macánidas y Nabis. La rivalidad entre los dos grupos de espartanos –exiliados y residentes– era feroz, con continuos choques entre ellos. En medio de ese conflicto, a finales del verano de 189, los espartanos de la ciudad atacaron por sorpresa la ciudad costera de Las. Sus habitantes, junto a los exiliados espartanos que vivían allí, pudieron rehacerse y rechazar el ataque, pero toda la población del litoral laconio, y sobre todo los exiliados, empezaron a temer por su futuro, y enviaron urgentemente mensajeros con peticiones de auxilio a las autoridades de la Liga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Las noticias indignaron a la opinión pública aquea, y Filopemén tuvo que enfrentarse al problema, que se arrastraba desde 192. Recordemos que ese año Filopemén había pactado con los espartanos partidarios de las reformas sociales y los repartos de propiedades su permanencia en el poder, dejando fuera a los exiliados. Para la Liga Aquea eso era ir contra sus propias ideas, puesto que los exiliados eran los antiguos propietarios, despojados de sus propiedades por las sucesivas reformas y revoluciones de los tiranos espartanos desde Cleómenes, mientras que los que mantenían el poder en la ciudad eran los defensores de las reformas revolucionarias, muchos de ellos antiguos esclavos, mercenarios y ciudadanos pobres. Filopemén vio que era el momento, al no haber grandes fuerzas romanas en Grecia, de reestablecer el orden en Esparta de forma favorable a los aqueos, y consolidar la integración espartana en la Liga. Acusó a los espartanos de romper el acuerdo con Flaminio de 195, al atacar los poblados de la costa, y les exigió la entrega de los responsables del ataque.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      En Esparta el ultimátum fue recibido con temor, y abrió un violento debate sobre el camino a seguir. Parece que un importante grupo planteó la necesidad de aceptar los requerimientos aqueos, pero no conocemos demasiado sobre la lucha política en el interior de la ciudad. Estalló una revuelta, que costó la vida a treinta de los principales dirigentes espartanos, y se formó un nuevo gobierno, que se negó en redondo a cumplir las órdenes de Filopemén, declaró la retirada de Esparta de la Liga Aquea y envió embajadores al cónsul Nobílior, que aun estaba en Cefalenia, pidiéndole que se trasladara a Esparta y aceptara la entrega de la ciudad a los romanos, la deditio, a cambio de la protección del Senado. Cuando los aqueos recibieron la noticia se declaró la guerra a Esparta y Filopemén recibió el encargo de movilizar el ejército. El año estaba ya muy avanzado, y la guerra se limitó a correrías de saqueo en los territorios cercanos a Esparta, pero todos sabían que en la primavera Filopemén conduciría un ejército contra Esparta. En medio de esa tensión creciente intervino de nuevo el cónsul Nobílior, que convocó a todas las partes a una reunión en Elis. El cónsul, que quería mantener las buenas relaciones con la Liga Aquea, esperaba poder imponer una solución equilibrada, pero desde el inicio las conversaciones degeneraron en una riña general. Desbordado por el encono entre las dos facciones espartanas, la de los antiguos propietarios, que exigían la vuelta a la ciudad y la devolución de sus propiedades, y la de los seguidores de las ideas revolucionarias de Cleómenes y Nabis, que controlaban poder y bienes en la ciudad, el cónsul sólo acertó a pedir que la guerra cesara y se enviaran embajadores al senado en Roma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      La embajada aquea fue dirigida por Diófanes y Licortas, lo que indica la existencia de tensiones internas. Diófanes había roto definitivamente con Filopemén, su antiguo protector, y se había acercado al partido pro romano de Aristeno. Esa facción, favorable a la vuelta de los exiliados a Esparta, propugnaba que se remitiera al senado la decisión definitiva. Su opinión no se basaba sólo en el sometimiento a la autoridad romana que defendían como partido, sino también en que esperaban que el arbitraje fuera favorable a la vuelta de los deportados, tal y como había intentado Flaminio en 192 contra la opinión de Filopemén. Licortas, por el contrario, defendía la tesis de Filopemén y del partido “nacional” de que se reconociera a la Liga la capacidad de solucionar la crisis de forma autónoma.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;      Licortas, siguiendo instrucciones de Filopemén, pedía que se permitiera a los aqueos poner en práctica lo que habían decidido, que estaba de acuerdo con el tratado y con sus propias leyes, y que Roma les dejara, sin restricciones, la libertad que ella misma les había garantizado. &lt;/span&gt;Tito Livio, 38. 32&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      El senado, sin embargo, no mostró demasiado interés en el problema. La política romana estaba, en esa época, muy agitada, con grandes personajes políticos enfrentados entre sí para que se les reconocieran sus respectivos méritos y adquirir una posición de privilegio en las instituciones romanas (era la época del juicio políico contra Cneo Cornelio Escipión el Africano, acusado de malversar la multa impuesta a Antioco de Siria). Una pelea casi comarcal en el Peloponeso no era algo demasiado importante cuando se estaba decidiendo sobre la situación en Asia Menor o el equilibrio de poder en todo el mundo griego. Aunque los espartanos consiguieron cierta simpatía en Roma, los aqueos eran universalmente respetados como los principales aliados de Roma en Grecia, y por la consideración que despertaba la tradición cultural de sus ciudades. La decisión del Senado, por tanto, fue ambigua y trató de contentar a todas las partes, sin entrar a fondo en la cuestión. Se confirmó la autonomía e independencia de los aqueos en sus asuntos internos, y se pidió a los espartanos que trataran de llegar a un acuerdo dialogado con los exiliados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Interpretando la respuesta del senado como una ratificación de sus planes, Filopemén movilizó en la primavera de 188 el ejército y avanzó hacia Esparta, con la opinión pública aquea agitada por las pasiones anti espartanas, sobre todo en Megalópolis y Argos. Fueron enviados embajadores a Lacedemonia para renovar las exigencias del año anterior.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...los embajadores reclamaron la entrega de los responsables de la defección de Esparta, y prometieron que si lo hacían la ciudad tendría paz, y los entregados no serían condenados sin un juicio previo. La mayoría de los ciudadanos, por miedo, guardó silencio. Los que habían sido reclamados por su nombre declararon espontáneamente que estaban dispuestos a ir, después de haber recibido de los embajadores garantías de que no se recurriría a la violencia antes de que pudieran hablar en su defensa. Salieron también otros ciudadanos eminentes, como defensores a título particular, y porque, por otra parte, consideraban que las causas afectaban a los intereses de la ciudad. &lt;/span&gt;Tito Livio, 38. 33&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Los espartanos reclamados marcharon entonces con los embajadores hacia el campamento aqueo, situado en la aldea de Compasio, en las cercanías de Esparta, pero al llegar se encontraron con una multitud furiosa, sobre todo exiliados espartanos, que se habían unido al ejército de Filopemén con la esperanza de recuperar su ciudad, apoyados por los aqueos más exaltados. Tras los insultos comenzó una pelea multitudinaria, que terminó trágicamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);font-size:85%;" &gt;      ...la masa, enardecida... comenzó a lanzar piedras cuando uno gritó: “¡Machaquémoslos!”. Y de esta forma fueron muertos diecisiete... Al día siguiente fueron prendidos otros sesenta y tres que el estratego [Filopemén] había librado de la violencia, no porque quisiera salvarlos sino porque no quería que murieran sin haberse defendido. Entregados a las iras de la masa, después de pronunciar unas pocas palabras ante un auditorio hostil, fueron condenados todos y conducidos al suplicio. Tito Livio, 38. 33&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Los espartanos quedaron sumidos en el terror y la confusión, no sólo por la muerte de sus conciudadanos, sino, sobre todo, porque se trataba, en su mayor parte, del grupo dirigente de la ciudad. Filopemén presentó entonces nuevas exigencias: las murallas de la ciudad serían demolidas, los mercenarios de origen extranjero serían expulsados de la ciudad, los antiguos esclavos liberados por Nabis, algunos de ellos libres desde hacía ya quince años o más, debían salir del Peloponeso Por último, las leyes tradicionales espartanas, atribuidas a Licurgo, un legislador legendario, serían abolidas y los espartanos aplicarían las mismas leyes ciudadanas y educativas que el resto de la Liga Aquea. Sin capacidad de reacción, los espartanos admitieron todos los requerimientos. Todo rastro de la independencia o particularidad tradicional espartana quedaría borrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Esas condiciones fueron incluso agravadas por una asamblea aquea en Tegea, donde salió a la luz todo el rencor y animosidad acumulados en algunas ciudades de la federación, sobre todo Megalópolis, a lo largo de décadas, incluso siglos de rivalidad. Esparta había sido completamente derrotada, y parecía que se intentaba añadir escarnio a la infamia. La asamblea aprobó ordenar a los espartanos que reintegraran a los exiliados en la ciudad. Se aprobó también mantener parte del ejército movilizado para apresar a los mercenarios y los antiguos esclavos expulsados de Esparta, que se estaban dispersando por el Peloponeso, con el fin de venderlos como botín. Con una parte del dinero recaudado se levantaría, en Megalópolis, un gran pórtico en recuerdo de la victoria. Por otro lado, la ciudad de Belemina y su territorio, hasta entonces espartano, fue atribuida a los megapolitanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Para Filopemén la sumisión de Esparta fue un gran éxito, sobre todo dentro de su ciudad natal, Megalópolis. Recordemos que había iniciado su carrera política cuando, con su ciudad ocupada por Cleómenes III, se negó en redondo aceptar cualquier acuerdo con los espartanos. Su poder político e influencia sobre los megapolitanos se fortaleció de forma decisiva, como demuestra la opinión de Polibio, que en esos momentos era un prometedor joven megapolitano de veinte años, que como hijo de Licortas estaba destinado a altos cargos dentro de su ciudad y de la federación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Fue en efecto una empresa honesta restituir a la patria a los exiliados espartanos, fue conveniente humillar a la ciudad de los lacedemonios, desterrando a los que habían servido a la dinastía de los tiranos. &lt;/span&gt;Polibio, 21. 32&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Pero otros aqueos, sobre todo los rivales de Filopemén, partidarios de la colaboración con Roma, veían las cosas de forma distinta. Los espartanos, superados los primeros momentos de desorientación, enviaron embajadores a Roma para protestar por el trato recibido de los aqueos. Contaban no sólo con conseguir compasión ante la desgracia, sino también cierta simpatía entre algunos romanos, que miraban con recelo la expansión aquea. A principios de 187 el nuevo cónsul, Marco Emilio Lépido, remitió una carta a la Liga. En ella anunciaba que, en su opinión, la cuestión espartana no había sido solucionada teniendo en cuenta las decisiones del senado. La carta no era totalmente institucional, puesto que Lépido no había recibido mando alguno sobre Grecia, por lo que no tenía jurisdicción sobre la Liga, pero su recepción causó un claro temor. Filopemén se apresuró entonces a enviar su propia embajada, encabezada por Nicodemo de Elea, con el objetivo prioritario de impedir que el senado tomara alguna decisión sin escuchar las disculpas y justificaciones de los aqueos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      Mientras, en el interior de la federación, el ambiente se iba enrareciendo. La política agresiva de Filopemén hizo temer a muchos que los romanos, cuando tuvieran noticia directa de lo ocurrido en Compasio el año anterior, reaccionarían de forma violenta. Después de todo, Filopemén claramente había sobrepasado lo prescrito por el Senado en la resolución del conflicto. Además, la excitación del año anterior se estaba enfriando, y muchos, sobre todo en las ciudades más alejadas de Esparta, debieron pensar que el tratamiento aplicado a los problemas espartanos era excesivo. Filopemén y el partido “nacional” perdieron apoyos importantes, lo que hizo que en las elecciones de estratego de la primavera el vencedor fuera Aristeno, el líder del partido pro romano, derrotando a Licortas, el delfín de Filopemén. Es probable que la mayoría de las ciudades aqueas se plantearan que, frente a las posibles represalias romanas, poner a la cabeza de la Liga a un dirigente claramente alineado con las políticas de Roma sería la manera de reducirlas o esquivarlas. Filopemén, que había dominado el poder en la Liga, directa o indirectamente, desde 193, se veía ahora reducido a la oposición.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-3091162341913751976?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/3091162341913751976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=3091162341913751976' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3091162341913751976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3091162341913751976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/02/grecia-frente-roma-capitulo-18-viejas.html' title='Grecia frente a Roma. Capítulo 18. Viejas cuentas.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SZfkht7vSmI/AAAAAAAAAO8/Tp4UMD5nryo/s72-c/APAMEA+188.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-3069555019174227915</id><published>2009-01-26T17:48:00.007+01:00</published><updated>2009-02-15T10:54:48.862+01:00</updated><title type='text'>Grecia frente a Roma. Capítulo 17. La amenaza de oriente.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;A finales del año 194 un desasosegante temor recorría todo el mundo griego: ¿Qué planes de futuro tenía Antioco III de Siria? Llegó al poder en 223 enfrentado a otros pretendientes. Tras duras luchas para consolidar su trono se embarcó, en 212, en una repetición de la aventura de Alejandro Magno un siglo antes. Recorrió durante ocho años los lejanos territorios de oriente, llegando a alcanzar en el curso de sus expediciones, que le valieron el apelativo de Antioco Magno, las fronteras de la India. De regreso a Siria, en 204, pensó en repetir su aventura hacia occidente. Desde 203 presionó las fronteras del reino egipcio, lo que le permitió ocupar el Líbano y Palestina en 198. Al año siguiente empezó su avance hacia Grecia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Tras ocupar algunas ciudades costeras de Asia Menor, las mismas que Filipo había amenazado en 202-201, Antioco dio un paso más a principios de 196, cruzando los estrechos y ocupando Lisimaquia, en la costa europea. El senado romano, que se había desembarazado -justo a tiempo- de Filipo, comenzó a temer una nueva guerra. La intranquilidad aumentó cuando se extendió la noticia de que Aníbal Barca, el enemigo mortal de Roma, había huido de Cartago y se había refugiado en la corte siria. Por todo el Mediterráneo la imagen de Antioco III alcanzaba una estatura casi heroica, alimentada por los rumores sobre la enorme riqueza traída de las tierras del este. Todo el mundo esperaba que tras dominar, supuestamente, el mítico oriente, tarde o temprano descargaría todo ese poderío sobre occidente, y se enfrentaría, por el control de Grecia, vacante tras la derrota de Filipo de Macedonia, con la creciente fuerza de los bárbaros que llegaban de occidente, los romanos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SX3qh4wMRVI/AAAAAAAAAKU/5AnRzOtM8dI/s1600-h/mediterraneo+197-196.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SX3qh4wMRVI/AAAAAAAAAKU/5AnRzOtM8dI/s400/mediterraneo+197-196.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295646604748670290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;Campañas de Antioco III el Magno. 197-196                                    &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El senado envió el primer aviso serio a Antioco con motivo de la declaración de libertad de Grecia en 196: Roma no aceptaría que Antioco extendiera su reino en Europa y además debía dejar libres las ciudades de la antigua área de influencia egipcia en Asia Menor. Antioco simplemente no se dio por aludido, pero el senado había marcado una línea, el punto de partida de un futuro conflicto. A principios de 193 una embajada de Siria llegó a Roma pidiendo un tratado de alianza y amistad entre Siria y los romanos, y se mostró extrañada ante la desconfianza, incluso agresividad, con la que fue recibido. Flaminio, ahora líder indiscutible de la diplomacia romana en Grecia, respondió con total claridad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... si él &lt;/span&gt;[Antioco]&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt; no se mantiene dentro de los límites de Asia y pasa a Europa, los romanos tendrán derecho a defender los tratados de amistad que ya tienen y a establecer otros nuevos con las ciudades de Asia... el pueblo romano a su vez considera acorde con su lealtad y su práctica constante no renunciar al compromiso que ha adquirido de defender la libertad de los griegos.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 58&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Roma se veía a sí misma, cada vez más, como un poder global, cuya influencia debía extenderse a todo el Mediterráneo, idea apoyada por el progresivo dominio de las rutas comerciales por parte de los mercaderes de origen italiano. Roma no podía aceptar, según ese concepto, ningún poder al mismo nivel que el suyo. Cualquiera que lo intentara se vería enfrentado a ella. Antioco, que estaba pensando en ese momento en una partición del Mediterráneo, correspondiéndole a él la zona oriental, incluida Grecia, no entendía todavía que Roma no aceptaría ningún reparto, y que la retirada de sus tropas de Grecia en 194 no significaba, de ninguna manera, la renuncia a su control.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras en Grecia la situación se estaba complicando. Los etolios, que todavía estaban resentidos por las decisiones de Flaminio en 197-196, se dedicaban a fomentar el rencor hacia Roma, intentando crear una alianza anti-romana junto con Antioco III de Siria, Filipo de Macedonia y Nabis de Esparta, con vistas a enfrentarse a una previsible intervención romana en Grecia. Antioco, todavía indeciso, dio largas a las embajadas etolias. Filipo, que no olvidaba la alianza entre etolios y romanos que fue la causa de su derrota, las rechazó, pero Nabis, ansioso por recuperarse de las pérdidas sufridas ante Flaminio y los aqueos, decidió actuar. Contando con que los etolios le apoyarían y con que la intervención de Antioco se desarrollaría a corto plazo, comenzó a atacar las ciudades costeras que había perdido, poniendo bajo asedio el puerto de Giteo, defendido por los aqueos, a principios de 192.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los aqueos mandaron inmediatamente una embajada a Roma pidiendo instrucciones y el envío de ayuda. Sin embargo, la respuesta se retrasó, y Filopemén, que era estratego en ese momento, decidió actuar inmediatamente, sin esperar la llegada de la decisión del senado, muy de acuerdo con su estrategia de operar sin tener en cuenta los deseos romanos. Comandó personalmente el envío de ayuda a Giteo por mar, pero la operación resultó un desastre y Giteo se rindió poco después a Nabis.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Filopemén no se desanimó con la derrota, y comenzó a hostigar a Nabis por tierra, saqueando la frontera. Entonces llegaron noticias de Roma. En ellas se pedía a los aqueos que se mantuvieran a la defensiva y esperaran la llegada de Flaminio, enviado a Grecia por el senado para hacerse cargo de la crisis, y la arribada de la flota de Atilio, que ya había llegado a Apolonia. A pesar de esas indicaciones, Filopemén ordenó concentrar al ejército aqueo en Tegea con vistas a un ataque sobre Esparta. No estaba dispuesto, en ningún caso, a aceptar convertir la Liga en subordinada del poder romano, ni a ceder el honor de la victoria, que esperaba para sí, a un general romano. Nabis reaccionó rápidamente, y emboscó el camino de los aqueos mientras marchaban hacia la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Filopemén volvió a demostrar su gran habilidad y experiencia táctica. Tomado por sorpresa con el ejército en columna de marcha, lanzó contra los espartanos a una vanguardia de caballería, al mando de Licortas de Megalópolis, mientras que con el resto del ejército establecía un campamento de urgencia, una estrategia tomada de las legiones romanas. Así, cuando la vanguardia se retiró, perseguida por los mercenarios de Nabis, el grueso de los aqueos, sólidamente instalados, pudieron resistir y rechazar a los espartanos. El ejército de Nabis comenzó a huir, dispersándose por el territorio, lo que permitió a Filopemén destruirlo casi por completo. Según Livio sólo sobrevivió un cuarto de sus fuerzas. Nabis se refugió en la ciudad, sin capacidad de enfrentarse a los aqueos en campo abierto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En ese momento llegó Flaminio desde Roma. Satisfecho con las promesas de fidelidad y alianza de los aqueos ante el conflicto inminente, felicitó a Filopemén por sus victorias y se centró en otros lugares de Grecia, sobre todo en Etolia, donde se encontraba el núcleo de la oposición a la autoridad de Roma. A principios del otoño se convocó una asamblea de la Liga Etolia, y Flaminio se encaminó a ella. Pero los etolios, que ya no confiaban en la imparcialidad del senado, y estaban ansiosos por conquistar, mediante las armas, lo que consideraban que los romanos les habían hurtado tras la guerra con Filipo, no le escucharon. Allí mismo votaron y aprobaron la alianza con Antioco y un decreto en el que se le invitaba a trasladarse a Grecia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Etolia se embarcaba en la guerra con Roma antes incluso de que Antioco iniciara sus movimientos. Convocado el consejo etolio, los apocletos, en una reunión secreta, se resolvió que había que agitar el ambiente en Grecia, en ese momento dominado por la diplomacia romana. Se enviaron con urgencia tres dirigentes de total confianza a los tres puntos clave de Grecia. Diocles fue enviado a Demetrias, la fortaleza que dominaba el norte de Grecia. Una vez allí, aprovechando con gran habilidad los enfrentamientos internos de la ciudad, consiguió introducir una fuerza de caballería en la fortaleza, expulsar a los líderes del partido pro romano y hacerse con el control. El segundo agente, Toante, fue enviado a Calcis, la ciudad que dominaba la Grecia central, con una fuerza bastante poderosa, pero la tropa etolia fue descubierta cerca de la ciudad, y sus dirigentes pro romanos, puestos en aviso, cerraron las puertas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El tercer agente, Alexámeno, fue enviado a Esparta con mil hombres. Una vez allí, el etolio se presentó a Nabis como aliado al mando de una fuerza de apoyo contra los aqueos, lo que le valió una calurosa bienvenida. En los días siguientes Alexámeno se ganó la confianza del tirano espartano, cabalgando junto a él en las revistas militares. Entonces, en una de ellas, cuando Nabis pasaba revista al contingente etolio...&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;      Alexámeno ordena a los jinetes que tomen las lanzas y le miren atentamente; él, por su parte, concentra su mente, confusa ante la idea de una acción de tanta trascendencia, al acercarse el tirano se lanza sobre él, le atraviesa el caballo, lo derriba, y una vez abatido lo acribillan los jinetes, y antes de que acudieran en su ayuda desde el centro de la formación, expiró.&lt;/span&gt; Tito Livio, 35. 35&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El pánico se desató entre las tropas espartanas, lo que fue aprovechado por el etolio para, con sus hombres, asaltar el palacio de Nabis y atrincherarse en él. La ciudad estaba en sus manos, pero Alexámeno tenía otras preocupaciones.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...encerrado en el palacio, dedicó un día y una noche a buscar los tesoros del tirano. Los etolios, que pretendían aparecer como los libertadores de la ciudad, se entregaron al saqueo como si la hubiesen conquistado. La indignación por lo ocurrido y el desprecio mostrado hacia ellos dieron ánimos a los lacedemonios para unirse... Después irrumpieron en el palacio y allí degollaron a Alexameno, que ofreció resistencia con unos pocos hombres. Los etolios... fueron masacrados.&lt;/span&gt; Tito Livio, 35. 36&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La noticia de los dramáticos sucesos de Esparta se extendió por toda Grecia, sorprendida y desconcertada por la osadía de los etolios. Tito Flaminio se presentó inmediatamente ante los aqueos, y pidió al estratego, Diófanes, que movilizara un ejército e interviniera en Lacedemonia. No se sabía, en ese momento, las condiciones en las que quedaría Esparta, o si los etolios volverían a intentar tomar su control. Bajo el mando de Flaminio, y acompañadas de una reducida fuerza romana, las fuerzas aqueas se encaminaron hacia la ciudad, llamando a los exiliados espartanos para que regresaran y se hicieran cargo del poder.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras, en Megalópolis, Filopemén, sin cargo público alguno en la Liga, mantuvo la sangre fría y reaccionó inmediatamente. Tras reunir precipitadamente una pequeña fuerza de caballería galopó hacia Esparta, y entró en Esparta antes de la llegada de Flaminio y Diófanes, cuando la ciudad todavía no se había repuesto de la confusión y los ciudadanos permanecían suspensos, paralizados por el temor. Filopemén convocó a los principales líderes, antiguos lugartenientes de Nabis, planteándoles una salida: respetaría su poder y posición en la ciudad e impediría la vuelta de los exiliados a cambio de que aceptaran la incorporación de Esparta a la Liga Aquea. Los líderes espartanos, desorientados tras la muerte de Nabis y enfrentados a un futuro incierto, accedieron. Cuando los aqueos llegaron, al mando de Flaminio y Diófanes, Filopemén les salió al paso, explicando que la ciudad estaba tranquila y que solicitaría el ingreso en la Liga.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El paso de Filopemén tendría graves consecuencias en el futuro. Recordemos que los líderes espartanos con los que pacta son los compañeros y seguidores de Nabis, el gran rival de la Liga, mientras que los aliados espartanos de los aqueos permanecían exiliados en las ciudades de la costa. Filopemén actuó, es evidente, forzado por las circunstancias y la urgencia del momento. La guerra con Antioco era inminente, los etolios parecían cada vez más peligrosos, no se podía permitir que Esparta quedara a merced de cualquier aventurero. Pero por encima de todo, quizás no se volviera a presentar ante los aqueos una oportunidad como esa. Permitir que fuera Tito Flaminio el responsable de esa victoria, atacando la ciudad y restableciendo en el poder a los exiliados, hubiera significado que la ciudad estaría bajo la influencia de Roma, aumentaría la posición de dominio de los romanos en Grecia y, lo más importante, justificaría nuevas intervenciones romanas en el futuro. Filopemén consiguió para sí, por tanto, el prestigio de un éxito que tuvo que ser visto por todo el mundo griego como una gran victoria de la federación aquea. Aunque si hubiera podido prever las consecuencias posteriores, es posible que se lo hubiera pensado dos veces. Por el momento, Filopemén se vio enfrentado a la rivalidad con Diófanes, su antiguo partidario y, sobre todo, a la enemistad de Flaminio, que a partir de entonces comenzó a mirar con prevención la figura del general megapolitano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Pero nadie podía entonces conocer el futuro, aparte de que acontecimientos más urgentes llamaban la atención de todos. Las acciones etolias causaron un gran sobresalto, y parecía imprescindible asegurar para el bando pro romano la posición clave de Calcis, ya que era previsible que los esfuerzos etolios se centraran allí. El primero en reaccionar fue el rey Éumenes de Pérgamo, que se trasladó con sus tropas, aunque Flaminio le sugirió después que dejara sólo una guarnición y que pasara a Atenas. Los aqueos también sentían temor ante la reacción en el Peloponeso occidental de los eleos, tradicionales aliados de Etolia. Sin embargo Flaminio, muy probablemente siguiendo los acontecimientos desde Corinto, consiguió tranquilizarlos. Con la primavera un ejército consular llegaría a Grecia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras tanto, en Éfeso, Antioco de Siria todavía dudaba. Atravesar el Egeo con el invierno cercano, dejando a la espalda peligrosos enemigos potenciales como Pérgamo o Rodas, era arriesgado. Aníbal, como miembro del consejo del rey, presionaba para mandar una flota a occidente, a Italia, aunque su idea terminó por ser desechada como extravagante. Al final el rey se dejó convencer por Toante, el embajador etolio. Toda Grecia –decía– esperaba su llegada para sublevarse contra Roma, y con Demetrias en manos etolias tendría una base perfecta para sus operaciones. Por fin se decidió, y ya avanzado el otoño de 192, tras realizar un sacrificio a Atenea en la ciudad de Ilión, quizás un símbolo de la venganza asiática por la guerra de Troya, se hizo a la mar con cuarenta naves, diez mil soldados, quinientos caballos y seis elefantes, que desembarcó en el puerto de Demetrias. Pocas fuerzas parecían para retar el poderío romano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los etolios, inasequibles al desaliento, recibieron a Antioco con todos los honores y le invitaron a presentarse en una asamblea, en la que el rey trató de generar confianza.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      La primera parte de su discurso fue para disculparse por haber llegado con fuerzas mucho menores de lo que todos pensaban y esperaban... por no ser aun la época del año propicia para la navegación... en cuanto la primera estación del año abriera el mar a la navegación, pensaba llenar toda Grecia de armas, soldados y caballos, y de flotas toda la costa, y no iba a escatimar gastos ni fatigas ni peligros hasta sacudir de su cerviz el dominio romano y hacer realmente libre a Grecia y dar a los etolios la supremacía en ella.&lt;/span&gt; Tito Livio, 35. 44&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El discurso planteaba los objetivos básicos de la alianza. Eliminar la hegemonía romana sobre Grecia, sustituyéndola por la siria, convirtiendo a la Liga Etolia en la potencia regional con el apoyo de Antioco. Pero la grandilocuencia del rey hizo patente, para los más avisados, que la guerra no empezaba con buen pie. Las dos partes parecían creer que estaban usando a su aliado como instrumento de sus propios intereses, que coincidían en el dominio de Grecia. Pero antes de decidir cual de los dos aliados ganaría la partida, quedaba por resolver un pequeño detalle: afrontar la previsible reacción de Roma.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Muerto Nabis de Esparta, la última esperanza de Antioco III y Etolia era Filipo de Macedonia, pero éste, todavía resentido con los etolios, y echando en cara a Antioco que le había dejado sólo frente a los romanos para ahora usurpar su anterior hegemonía, no sólo se negó a apoyarlo, sino que envió una embajada a Roma ofreciendo sus fuerzas para expulsar a Antioco de Grecia. La última opción de Antioco y los etolios era separar a la Liga Aquea de la alianza con Roma, asegurando así su flanco sur y liberando fuerzas para enfrentarse a la presumible ofensiva romana procedente del norte. Para ello se envió una embajada a Egio, donde se congregó una asamblea federal a finales de 192.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Cuando los embajadores sirios y etolios llegaron a Egio, se encontraron allí con Flaminio. Los embajadores trataron de impresionar a los aqueos con una visión grandilocuente de las fuerzas con las que Antioco se preparaba para luchar con los romanos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... asustaban a los oyentes dando los nombres de pueblos de los que apenas habían oído hablar, citando a los das, medos, alimeos y cadusios. En cuanto a fuerzas navales, según ellos no había puertos en Grecia capaces de darles cabida... era innecesario hablar de dinero o de otras necesidades de la guerra, pues los propios oyentes sabían que el oro había abundado siempre en los reinos de Asia. &lt;/span&gt;Tito Livo, 35. 48&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Al final los embajadores pidieron a la asamblea que los aqueos no intervinieran en la guerra, manteniendo la neutralidad. Entonces se dio la palabra a Flaminio, que simplemente se dedicó a ridiculizar las exageraciones del embajador sirio.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Ojalá pudiera poner ante vuestros ojos, aqueos, las carreras de este gran rey... Veríais en el campamento real algo parecido a un par de legiones mal completas. Veríais al rey en unos casos casi mendigando trigo de los etolios para racionarlo entre sus tropas, en otros buscando dinero prestado para pagar a sus mercenarios... Mal hicieron al confiar Antioco en los etolios y los etolios en la vanidad del rey.&lt;/span&gt; Tito Livio, 35. 49&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No hubo ninguna discusión, y se votó por unanimidad confirmar la alianza con Roma y la declaración de guerra a los etolios y a Antioco. A petición de Flaminio se enviaron mil soldados a Calcis y el Pireo. Pero se cometió un error por exceso de confianza. Al recibir la noticia de la declaración de guerra aquea y el envío de tropas, Antioco decidió actuar en el acto, mientras los soldados estaban en marcha. Envió fuerzas para sorprender los refuerzos y, aunque los aqueos pudieron llegar indemnes a Calcis, una cohorte romana se vio bloqueada en Delio, donde fueron derrotados y masacrados por las fuerzas de Antioco, con la pérdida de unos quinientos hombres.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La derrota romana, en un momento en que sus tropas todavía eran escasas en la región, puesto que el grueso del ejército aún no había salido de Italia, produjo una fuerte impresión, que Antioco aprovechó para reforzar su diplomacia. Los ciudadanos de Calcis, ante la amenaza del ejército de Antioco, expulsaron a los líderes pro romanos y abrieron las puertas de la ciudad. La guarnición aquea, junto a las tropas de Éumenes, consiguió llegar a un acuerdo para abandonar la fortaleza a cambio de poder retirarse. Esto permitió al rey asegurarse el dominio de toda Eubea. Antioco estableció su base en Calcis, y comenzó a recibir nuevas adhesiones, como la de los epirotas, los eleos y los mesenios. Al poco tiempo Beocia, hundida en una crisis social interna muy grave, decidió establecer un acuerdo con Antioco. Parecía que, tras un comienzo titubeante, el levantamiento contra Roma se extendía. Pero no había confianza. Los epirotas prometían declarar la guerra a Roma, pero sólo cuando el rey llegara a sus fronteras, los eleos pedían protección contra la amenaza de la Liga Aquea, y los beocios se negaron a romper completamente sus relaciones con los romanos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No obstante Antioco, más animado, resolvió ocupar Tesalia, el camino de acceso de los romanos, y en cuyos territorios tenían un especial interés los etolios. Pero después de unas semanas de campaña, se detuvo frente a Larisa. En ese momento, a comienzos del invierno, comenzaron a llegar pequeñas unidades romanas y, ante la sorpresa de todos, Antioco se retiró a Calcis. Una vez allí, todos comprendieron la razón. Antioco, viudo de cincuenta y dos años, se casaba.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      Enamorado de una joven de Calcis, hija de Cleptólemo, por mediación de terceros en un principio y personalmente después agobió con sus ruegos a su padre... Al final consiguió su propósito, celebró la boda como si estuviera en plena paz, y olvidándose de sus grandes proyectos y dejando de lado cualquier otra preocupación, pasó el resto del invierno en banquetes y placeres.&lt;/span&gt; (Tito Livio, 36. 11)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Sus tropas se dispersaron por Beocia para pasar el invierno, sin tomar precauciones militares. Filopemén aconsejó entonces a Diófanes, el estratego de la Liga Aquea, que atacara a Antioco. Con las tropas enemigas dispersas sin ninguna disciplina, y con el rey entretenido en Calcis, el ejército aqueo se bastaría para derrotar a los sirios y expulsar a Antioco de Grecia, lo que daría a la Liga un enorme prestigio y, lo que era más importante, impediría que fueran los romanos los que lo consiguieran. Diófanes se negó, sin duda por indicación o imposición de Flaminio. Las tropas romanas estaban en camino. Ante esto Filopemén se quejó amargamente ante la asamblea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      ...se lamentaba de no ser el general de los aqueos, y envidiaba, como solía explicar, a los romanos la victoria. “Porque si yo fuera estratego, con todos estos acabaría en las tabernas”&lt;/span&gt;  Plutarco, Filopemén&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Filopemén siempre suspiraría por esa ocasión perdida, puesto que si hubiera conseguido derrotar a Antioco y expulsarlo de Grecia sin intervención romana, es muy posible que el poder que Roma alcanzó tras la guerra no hubiera sido tan amplio. De la misma forma, en nuestros días varios estados europeos tratan de actuar de una forma semejante, interviniendo, –en solitario o dentro de la diplomacia europea–, en diversos asuntos en Medio y Cercano Oriente, África o Hispanoamérica. Y como en tiempos de Filopemén, esos esfuerzos conducen a una cierta tensión en las relaciones entre Europa y Estados Unidos, que hasta ahora ha quedado diluida en una comunidad de intereses pero que, como veremos en la evolución de los acontecimientos en el mundo griego, pueden ser las bases de futuros conflictos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mas en 191 pocos entre los aqueos, y menos el estratego Diófanes, cada vez más cercano a las ideas de Aristeno de colaborar en todo con los romanos, estaban dispuestos a arriesgarse a una derrota ante Antioco o al desagrado romano. Además, otros asuntos más cercanos centraban el interés de la Liga. Los eleos, que se habían aliado con el rey sirio, empezaban a desesperar de recibir ayuda alguna de él o de los etolios mientras el rey permaneciera en Calcis. De esa forma, cuando Diófanes reunió el ejército aqueo en la primavera y marchó contra Élide, mandaron parlamentarios solicitando la paz, con la promesa de que, una vez acabada la guerra y retirada la guarnición de Antioco, pedirían ellos mismos la entrada en la federación. Está claro que los eleos, al comprender que la guerra tenía un único final posible, y que la Liga sería en el futuro el gran puntal de los romanos en Grecia, vieron una única salida lógica.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En ese momento surgió la posibilidad de obtener para la Liga Aquea la isla de Zacinto, en la costa occidental de Peloponeso. La isla había pertenecido a Filipo de Macedonia, que la entregó al rey Aminandro de Atamania, que la puso a su vez bajo el gobierno de Hierocles de Agrigento. Viendo la causa de su soberano, aliado de Antioco, perdida, y su posición expuesta a cualquier ataque de la flota romana, Hierocles entró en contacto con los aqueos y les entregó la isla a cambio de un importante soborno. Entonces, tras el éxito con los eleos, Diófanes decidió repetir la maniobra con los mesenios, a los que envió una embajada exigiéndoles que renunciaran a los contactos con Antioco y que aceptaran la adhesión de sus ciudades a la Liga Aquea. Los mesenios rehusaron responder, por lo que Diófanes les declaró la guerra y empezó a saquear su territorio. Justo en ese momento, a principios de mayo de 191, llegaron las noticias de una gran victoria romana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras Antioco invernaba en Calcis y los aqueos estaban ocupados en sus fronteras occidentales, los romanos habían desplegado sus fuerzas antes de lo esperado. El cónsul Manio Acilio Glabrión llegó a Tesalia en primavera, donde se reunió con las tropas de Filipo de Macedonia, que ya colaboraba abiertamente con los romanos frente a los etolios. Antioco, cada vez más arrepentido de haber hecho caso a las fantasías de los etolios, avanzó desde Calcis y se fortificó en las Termópilas, Pero Glabrión atacó con firmeza, y el ejército de Antioco, presa del temor a ser copado, inició la huida en medio del pánico general, y fue aniquilado por la caballería romana lanzada en su persecución. Antioco pudo llegar a Calcis, pero ante el avance de los romanos a través de Focea y Beocia, y sin fuerzas con las que oponerse a ellos, abandonó todos sus planes en Europa y se retiró a Asia, a Éfeso.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SX3rX5l16PI/AAAAAAAAAKc/17gmo1ld0-U/s1600-h/I+guerra+asia+191-190.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SX3rX5l16PI/AAAAAAAAAKc/17gmo1ld0-U/s400/I+guerra+asia+191-190.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5295647532686633202" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;Las campañas romanas contra Antioco III. 191-190                                         &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La noticia de la victoria romana provocó la euforia a los aqueos, puesto que la guerra parecía acabar antes de empezar, pero en ese momento llegó Flaminio, llamado por los mesenios, antiguos aliados de Roma, que a través de una embajada le habían entregado sus ciudades mediante la deditio. Flaminio despachó al punto un mensaje a Diófanes ordenándole que retirase de forma inmediata el ejército que estaba asolando Mesenia y se reuniera con él. Diófanes obedeció la orden al instante y se encontró con Flaminio en la frontera de Mesenia. Éste le reconvino, sin demasiada aspereza, por lanzarse a una intervención como esa sin su autorización como enviado del senado. Le dio orden de licenciar el ejército, innecesario tras la derrota de Antioco, y de convocar en su nombre una asamblea federal aquea. Asimismo, ordenó a los mesenios que se incorporaran a la Liga sin más dilaciones, y que si tenían alguna objeción, se la comunicaran.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Una vez reunida la asamblea aquea Flaminio pidió explicaciones sobre la anexión de la isla de Zacinto. Diófanes trató de justificarla discutiendo sobre los aspectos legales y jurídicos de la acción, pero Aristeno y los miembros del partido pro romano lo acusaron de haber actuado contra su criterio. Ellos habían exigido informar a Flaminio de la oportunidad de ocupar la isla. Las recriminaciones continuaron hasta que alguien pidió que la cuestión fuera sometida a la decisión de Flaminio. Éste se mostró benevolente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Si yo considerara que la posesión de la isla es provechosa para los aqueos, propondría al senado y al pueblo romano que os permitieran quedaros con ella, pero veo que... a vosotros, los aqueos, encerrados por el mar por todos lados, os resulta fácil unir lo que queda dentro del Peloponeso y defenderlo... pero cuando el afán os lleva a salir de esos límites, todo lo que queda fuera está desprotegido.  &lt;/span&gt;Tito Livio, 36. 32&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Tras escucharle, Diófanes decidió no insistir, y la asamblea votó la entrega de la isla a los romanos, el objetivo de Flaminio al convocar la reunión. El comportamiento del romano ante la Liga fue, como había temido Filopemén, el de un virrey, imponiendo a la Liga Aquea un límite definido a su expansión: el Peloponeso. Derrotado Antioco, y con el ejército romano ocupando el corazón de Grecia, no había razón para esperar que los romanos no utilizaran su poder según sus propios intereses, forzando a los griegos a aceptar sin más sus decisiones. No sólo Zacinto quedó bajo la autoridad de Roma, sino que Mesenia, que parecía una presa fácil para los aqueos, estaba ahora bajo la protección y tutela de Roma. Eso era, precisamente, lo que Filopemén había evitado en Esparta al llegar a un acuerdo con los espartanos el año anterior, adelantándose a la ocupación dirigida por Flaminio. Roma iba, paso a paso, controlando de una forma cada vez más férrea la política griega, a la vez que el concepto de autoridad romana se asentaba cada vez más profundamente en las mentes de los políticos griegos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Al mismo tiempo los etolios veían como su estado se desmoronaba ante los ataques de Glabrión y Filipo de Macedonia. Flaminio se reunió con el cónsul, aconsejándole que no permitiera a Filipo recuperar su poder a costa de Etolia. Consiguió así convencerle de que aceptara una tregua, para permitir a los etolios enviar una embajada a Roma a pedir la paz. Entonces los dos, Flaminio y Glabrión, pasaron a Egio, a participar en la asamblea federal aquea. Una vez allí los romanos trataron de abrir una discusión sobre el futuro de la Élide y la cuestión de los exiliados espartanos que, a pesar de que Esparta había entrado en la Liga, no podían regresar a su ciudad. Pero ese verano había sido elegido estratego Filopemén y las cosas fueron distintas que con Diófanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filopemén convenció a los eleos de que rechazaran la intervención romana en su entrada en la Liga y que no entregaran sus ciudades, como les había pedido Flaminio. Fueron ellos mismos los que solicitaron la adhesión, que fue inmediatamente aceptada. En cuanto al problema de los exiliados espartanos, Filopemén se negó en redondo a discutirlo con los romanos. Era un asunto interno, y sería la asamblea aquea la que decidiría. Los exiliados espartanos, defraudados en sus esperanzas, enviaron, por indicación de Tito Flaminio, una embajada al senado, que mostró su perplejidad ante el hecho de que los exiliados no hubieran vuelto todavía a la ciudad. Pero Filopemén había mostrado que no estaba dispuesto a dejarse avasallar por los romanos. Esto hizo que el antagonismo entre Filopemén y Flaminio se convirtiera en una enemistad personal abierta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras tanto, la guerra continuaba. Los etolios trataron torpemente de obtener un acuerdo de paz favorable, pero fueron rechazados por el senado, que exigía una rendición sin condiciones. Continuaban combatiendo, fiados en una ilusoria vuelta de Antioco a Grecia. Éste, por su parte, se disponía a consolidar su posición en Asia Menor y atacó el reino de Pérgamo, lo que movió a su rey, Éumenes, a enviar embajadores a Corinto. La embajada de Pérgamo, tras recordar los méritos de Atalo, el anterior rey, respecto a la Liga Aquea, y el acuerdo de amistad y colaboración que se había establecido en 198, informaba de que su reino había sido atacado por Seleuco, el hijo de Antioco, y se encontraba asediado en su capital, por lo que solicitaba ayuda. El consejo de damiurgos aqueos se reunió con urgencia, y resolvió enviar una fuerza de mil hombres, que serían comandados por Diófanes de Megalópolis. Pero esa no era la única fuerza que se dirigió a Asia. La flota romana, ahora al mando de Regilo, se trasladó rápidamente hacia el puerto de Elea, donde se le unió pronto la armada rodia. Asimismo, el nuevo cónsul, Lucio Cornelio Escipión, avanzaba con su ejército a través de Macedonia, con el objetivo de cruzar a Asia por los Dardanelos. Antioco, temeroso ante la cada vez más amenazante presencia romana, pidió entablar negociaciones, pero Éumenes se negó en redondo a dar su asentimiento a ningún acuerdo mientras estuviera bajo asedio, y las conversaciones se suspendieron.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Las tropas enviadas por los aqueos desembarcaron en Elea poco después, e inmediatamente fueron trasladadas a la amenazada Pérgamo, sorteando el campamento de Seleuco. Diófanes, que se dio cuenta pronto de la desorganización y la desidia que reinaban en el campamento sirio, recordó los consejos de Filopemén el año anterior y se dispuso a lanzar un ataque por sorpresa, a pesar de la desconfianza de los comandantes de la ciudad. Ante el ataque el campamento de Seleuco se desmoronó en poco tiempo en medio del desconcierto y los sirios se retiraron, perseguidos por los aqueos. El sitio había terminado, y Antioco tuvo que retirar sus fuerzas del territorio de Pérgamo. A mediados de verano la situación de Antioco empeoró aun más. Su flota, comandada por Aníbal, fue derrotada de forma decisiva. El mar Egeo y el Helesponto quedaron así en manos de los aliados. Antioco, cada vez más inquieto, retiró sus fuerzas de Tracia, en la orilla europea de los estrechos. Eso facilitó el paso del ejército romano a la orilla asiática. El rey volvió entonces a intentar dar inicio a conversaciones de paz. Ofrecía abandonar todas sus pretensiones en Europa, y liberar todas las ciudades costeras de Asia Menor que los romanos le indicaran. Pero el cónsul estableció unas condiciones mucho más duras. Debía abandonar la totalidad del Asia Menor al oeste de las montañas del Tauro, y pagar la totalidad de los gastos de la guerra. Desalentados, los embajadores se retiraron.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los romanos y sus aliados avanzaron desde Pérgamo al final del verano, hasta que Antioco les salió al paso cerca de Magnesia del Sípilo, en la frontera de su reino. A pesar de la gran superioridad numérica del ejército del rey, el cónsul buscó la batalla decisiva, confiado en su superioridad táctica y en la experiencia de sus tropas. Los aqueos tomaron parte del combate, integrados, junto a las fuerzas de Éumenes, en el flanco derecho. Al poco de iniciada la batalla todo el flanco izquierdo de Antioco se derrumbó, y aunque el propio Antioco consiguió derrotar al flanco izquierdo romano, su centro fue totalmente aplastado por las legiones y tuvo que huir apresuradamente. Su ejército había perdido cincuenta mil hombres, frente a apenas trescientos cincuenta aliados. El rey envió inmediatamente embajadores al campamento romano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      Más que tener algo que decir nosotros, os preguntamos a vosotros, romanos, con qué medios propiciatorios podemos expiar el error del rey y obtener de los vencedores la paz y el perdón. Siempre habéis perdonado con la mayor magnanimidad a los reyes y a los pueblos vencidos. Con mucha mayor generosidad y serenidad debéis hacerlo en esta victoria que os ha hecho dueños del mundo. Finalizadas ya las contiendas con todos los mortales, conviene que, como los dioses, veléis por el género humano y seáis indulgentes con él.&lt;/span&gt;  Tito Livio, 37. 45&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Es posible que a Livio, escribiendo a finales del siglo I antes de Cristo, se le fuera un poco la mano al expresarlo, pero está claro que al terminar el año 190 los romanos descubrieron que ya no quedaba ninguna potencia en el Mediterráneo capaz de desafiarlos de igual a igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/02/grecia-frente-roma-capitulo-18-viejas.html"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-3069555019174227915?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/3069555019174227915/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=3069555019174227915' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3069555019174227915'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3069555019174227915'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-frente-roma-captulo-17-la.html' title='Grecia frente a Roma. Capítulo 17. La amenaza de oriente.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SX3qh4wMRVI/AAAAAAAAAKU/5AnRzOtM8dI/s72-c/mediterraneo+197-196.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-337145265759953111</id><published>2009-01-10T11:07:00.004+01:00</published><updated>2009-01-26T18:01:58.315+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 16. ¿Qué hacemos con los romanos?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      En la asamblea que se reunió en Corinto en la primavera de 194 Flaminio anunció por sorpresa la completa retirada de todas las tropas romanas de Grecia, en cumplimiento de la solemne promesa de libertad pronunciada en la declaración de Corinto de 196. Ahora rememoraba ante los aqueos las falsas acusaciones de los dirigentes de la Liga Etolia sobre los romanos como nuevos tiranos de Grecia en sustitución de Filipo de Macedonia. Después, en su discurso, se permitió a aconsejar a los aqueos sobre su futuro, exponiendo un programa político claro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;      ...que usasen la libertad con moderación... que velasen por la concordia en las ciudades los jefes y los estamentos sociales entre sí, y todas las ciudades en común: si se mantenían unidos, no habría rey ni tirano alguno que tuviese fuerza suficiente contra ellos... que pusieran cuidado en salvaguardar y defender la libertad conseguida con las armas de otros y restituida por la lealtad de los extranjeros, para que el pueblo romano supiera que había otorgado la libertad a quienes eran dignos de ella.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 49&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ningún otro texto explicaría con más exactitud lo que esperaba Roma del porvenir: una Grecia libre, unida, dominada por los propietarios, pero con la conciencia clara de que esa libertad y prosperidad se debía a Roma y dependía de ella. Roma no deseaba una expansión territorial en una Grecia que le era ajena, aunque, plenamente consciente de su poderío, estaba firmemente implicada en mantener una influencia directa sobre sus asuntos internos y un orden favorable a sus intereses.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Terminado el discurso de Flaminio se abrieron las puertas de la fortaleza de Acrocorinto, y la guarnición romana comenzó a marchar entre los vítores de los asistentes. En las semanas siguientes Flaminio fue retirando las otras guarniciones de Calcis, Oreo y Demetrias, y con las legiones reunidas embarcó hacia Italia. A principios del verano no quedaba ningún soldado romano en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SWh0rVYau5I/AAAAAAAAAJQ/qyq9tfyqo2c/s1600-h/grecia+194.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SWh0rVYau5I/AAAAAAAAAJQ/qyq9tfyqo2c/s400/grecia+194.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289606050169404306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Liga Aquea en 194&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Una vez en Roma, Flaminio celebró un espectacular triunfo de tres días, y se convirtió en uno de los líderes más influyentes de la política romana. Mientras, en el Peloponeso, se abrió el turno de los reproches y los enfrentamientos. Evidentemente el partido pro macedonio había desaparecido, tras la derrota de Filipo y el descalabro de Argos, donde había estado su principal núcleo de apoyo. Sólo en algunos grupos populares se mantuvo el recuerdo de los reyes macedonios como monarcas benefactores. La entrega por Filipo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;de Argos al tirano Nabis de Esparta, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;en 198, volatilizó cualquier rastro de activismo pro macedonio entre sus traicionados ciudadanos, y redujo la influencia argiva en la política federal. Pero también el partido pro romano de Aristeno había sufrido un duro golpe tras la guerra con Esparta. Las decisiones de Flaminio respecto a Nabis, desoyendo las peticiones aqueas de asaltar la ciudad y derrocarlo, demostraron a muchos que Roma seguiría, evidentemente, una política propia en Grecia, guiada por sus propios intereses y no los de los aqueos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Debemos tener en cuenta que para los aqueos, y sobre todo para los megapolitanos, la cuestión espartana era un elemento esencial de su política interior y exterior. Esparta era la gran amenaza exterior para la Liga, como se había visto desde la Guerra de Cleómenes en 227-223. Además Esparta era el foco de las ideas de reforma social que defendían la abolición de deudas y la redistribución de la propiedad. Y por si faltara poco, Esparta era el gran obstáculo para la consecución del objetivo final de la Liga: la unificación del Peloponeso. Cuando Flaminio accedió, contrariando los ruegos y peticiones del gobierno aqueo, al mantenimiento de Nabis en el gobierno espartano, la Liga Aquea sufrió una decepción muy profunda. La defensa que hacía Aristeno de una colaboración absoluta y sin condiciones con el poder romano quedaba así desacreditada. La Liga Aquea debía tener buenas relaciones con Roma, pero no convertirse simplemente en un instrumento de las decisiones del senado romano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Estas ideas fueron desarrolladas pronto por una nueva facción aquea, que la historiografía del siglo XIX llamó el partido “nacional”. Su idea fundamental era la de conservar la alianza con Roma, pero manteniendo una política independiente, basada en los intereses de la Liga. Defendía que los aqueos deberían estar dispuestos, cuando Roma actuara contra los objetivos aqueos, a enfrentarse a las decisiones romanas. A discutir con los romanos de igual a igual, y ceder a sus exigencias sólo tras tratar, por todos los medios, de convencer a los romanos de lo inadecuado de sus mandatos. Este partido tuvo su origen en Megalópolis, donde la confianza en la autonomía política y militar de la Liga respecto a poderes externos crecía en torno a la figura de Filopemen, de la misma forma que la idea gaullista de una Europa independiente de los estadounidenses y los soviéticos convirtió a Francia en el centro de la diplomacia europea en los años sesenta. Filopemen regresó a su ciudad en fecha incierta, quizás después de 196, de su auto-exilio en Creta, con gran seguridad debido al final de las guerras internas en las que había participado como general mercenario al servicio de la ciudad de Gortina. Pronto se rodeó de sus antiguos subordinados de las campañas contra Esparta de 207-201, un grupo de jóvenes unidos por su común origen megapolitano, que habían servido en las unidades de élite de caballería que Filopemen organizó desde su hiparquía de 210, y que compartían una admiración incondicional por su general. Personajes como Diófanes, Arcón o Licortas, oficiales de la caballería megapolitana, llegaron a ser pronto los hombres de confianza de Filopemen, asegurando para él el control absoluto de la política en Megalópolis, y permitiéndole convertirse en la principal alternativa al desacreditado liderazgo de Aristeno y su partido pro romano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      No conocemos los pasos concretos de esa lucha, pero sí, a través de Polibio, los términos de la discusión, que dominó el enfrentamiento político interno de la federación en las décadas siguientes. Para Aristeno y los pro romanos, las bases de la política aquea estaban claras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Aristeno dirigía la política de un modo tal, que estaba dispuesto a hacer lo conveniente a los romanos, algunas cosas incluso antes de que estos las indicaran. Sin embargo, no se puede negar que procuraba siempre dar la impresión de respetar las leyes aqueas, y que ponía el máximo interés en gozar de tal reputación. Pero si alguna ley chocaba con las instrucciones llegadas de Roma, en tal caso cedía. &lt;/span&gt;Polibio, 24. 11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Aristeno siempre defendió la sumisión a Roma como forma de fortalecer la independencia y la seguridad de la Liga. Pudo presentar el ejemplo de Flaminio, el representante del senado en Grecia, un filo-heleno interesado en el bienestar y progreso de los griegos, como reflejo del respeto que Roma sentía ante la cultura helena. No había necesidad de oponerse a Roma. Roma defendía el mismo tipo de sociedad que los propietarios aqueos querían conservar frente a las amenazas exteriores –las monarquías helenísticas y sus intentos de dominar Grecia–, y las amenazas internas –la revolución social, el reparto de tierras y la abolición de deudas–. Pero su rival político, Filopemen, se rebeló ante lo que consideraba la humillación de los griegos bajo un poder extranjero y bárbaro, que había que sufrir, evidentemente, pero manteniendo la autonomía hasta donde fuera posible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;      ...cuando los romanos solicitaban algo que no caía dentro de los límites establecidos [por las leyes y los intereses aqueos], no se prestaba [&lt;/span&gt;Filopemen] &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;voluntariamente a hacerlo. Respondía que, en principio, los romanos debían argüir sus puntos de vista y efectuar, luego, una segunda demanda... &lt;/span&gt;Polibio, 24. 11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Estas posturas no eran, en ningún caso, oportunistas, sino el resultado de una meditación consciente, por parte de ambos líderes, sobre las consecuencias a largo plazo que los distintos tipos de política respecto a los romanos tendrían sobre el desarrollo de la Liga. Para Aristeno, la superioridad militar de Roma dejaba a los griegos una única opción.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Si tenemos la potencia necesaria para resistir, y estamos en condiciones de hacerlo, hagámoslo, pero, si no podemos, ¿por qué vamos a aspirar a lo imposible y a descuidar lo posible?... o bien se debe demostrar que somos capaces de no obedecer sumisamente, o bien, si ni siquiera nos atrevemos a decir esto, entonces debemos estar dispuestos a acatar todas las órdenes.&lt;/span&gt; Polibio, 24. 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Aquí Aristeno estaba hablando a los propietarios del norte del Peloponeso, y a los de las pequeñas ciudades del interior sin tradición militar, poco interesados en problemas políticos o diplomáticos, y cuya principal preocupación era asegurarse un marco pacífico en el que desenvolver la vida cotidiana. De hecho, tras los grandes ataques romanos y etolios de los años 211-208, estas ciudades habían disfrutado de más de una década de tranquilidad y seguridad, que no podían dejar de ver se debía al benevolente dominio del mar por la armada romana. ¿Qué sentido tenía arriesgarse al enfrentamiento o a las represalias de Roma? Pero existía otra Liga, la de las grandes ciudades como Megalópolis, Argos o, desde 196, Corinto, todas ellas con una gloriosa historia, con una consolidada tradición militar y diplomática, que no podían aceptar que la recién obtenida independencia no viniera acompañara de una política autónoma, propia. Grecia no podía quedar reducida a ser un apéndice del poder romano. Esas ideas se vieron reflejadas en el discurso de Filopemen y su partido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...si nosotros mismos, desconociendo nuestros derechos, nos declaramos dispuestos a hacer cualquier cosa que se nos ordene, ¿qué diferencia habrá entre el linaje aqueo y el de los sicilianos, el de los capuanos y los de otros ya esclavizados desde antiguo?... usemos de nuestro derecho y no nos abandonemos, teniendo como tenemos grandes y espléndidas oportunidades de colaborar con los romanos. Digo lo que sé. A los griegos les llegará el momento en que se verán forzados a obedecer las órdenes que se les den, pero ¿querrá acaso alguno ver que esto ocurra en nuestro tiempo?&lt;/span&gt; Polibio, 24. 13&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Las diferencias entre los dos partidos eran claras, pero no debemos olvidar que tanto Aristeno como Filopemen tenían la misma base social y los mismos intereses. No existían dudas sobre la necesidad de asegurar, como puntal de la política aquea, la alianza con Roma. A pesar de sus reservas, Filopemen no dudó, ni por un momento, que Roma no era sólo el poder fundamental en Grecia. Los romanos defendían el tipo de mundo y sociedad en el que él creía. Era un propietario, interesado como Aristeno en defender la estabilidad social y económica de las ciudades de la Liga, enemigo radical de las reformas sociales que buscaban una redistribución de la propiedad y la influencia política. Lo cual conduce al elemento central de la discusión entre los dos grupos. Tanto los pro romanos como el partido “nacional” estaban de acuerdo en que el poderío romano era incontestable, e incluso que era bueno apoyarse en él como forma de proteger la Federación Aquea de enemigos externos e internos. Incluso los “nacionalistas” aceptaban que tarde o temprano Grecia quedaría bajo control diplomático de Roma. ¿Qué sentido tenía por tanto oponerse a ella? Para Filopemen una postura de defensa del interés y el prestigio griego no hacía más que ralentizar el proceso, no lo impedía, con el agravante de que estaba plantando las raíces de una tensión progresiva entre Grecia y Roma, que podría desembocar en un conflicto directo. Las comunidades griegas de Italia y Sicilia se integrarían lenta y pacíficamente dentro del orden romano, y compartirían sus oportunidades y beneficios. ¿Por qué no pasó lo mismo en Grecia? Porque en la lucha política entre Filopemen y Aristeno salió vencedor el primero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      El momento del primer enfrentamiento entre las dos posturas fue en los años 194-193. Aristeno había dominado el gobierno aqueo desde 198, pero en 193 la crítica general ante lo que se consideró una debilidad, aceptar sin resistencia que Flaminio pactara con Nabis de Esparta su permanencia en el poder, le llevó a la derrota en las elecciones federales de mayo. Filopemen logró la victoria apoyado en una opinión pública cada vez más preocupada por las ingerencias romanas en la vida cotidiana de la federación, y receptiva a la postura de Filopemen de desarrollar una política más agresiva con Esparta a pesar de las previsibles protestas romanas. La Liga Aquea, como muchos estados de la Europa de finales del siglo XX, se hizo cada vez más susceptible ante el predominio de Roma en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      De hecho, la Europa de principios del siglo XXI se enfrenta a una elección semejante a la que tuvieron que responder los griegos de mediados del siglo II antes de Cristo. Ante diversas amenazas exteriores –ya no interiores, presumiblemente–, el poderío militar estadounidense se presenta como un apoyo esencial para asegurar el modelo de sociedad occidental. ¿Qué camino seguir? Alinearse con los Estados Unidos significa, es evidente, defender que Washington se convierta en el centro de poder mundial, y el triunfo del modelo de sociedad capitalista, asumiendo una posición subordinada de Europa a medio plazo. Por el contrario, enfrentarse a los Estados Unidos, aun a la manera de Filopemen, tratando de persuadir de la bondad de un mundo basado en un poder multipolar, defender que Nueva York –sede de Naciones Unidas– se convierta en un centro de poder mundial alternativo, puede implicar una tensión que lleve al conflicto. Estados Unidos, como la Roma de mediados del siglo II antes de Cristo, es ahora demasiado consciente de su posición en la estrategia mundial como para aceptar una retirada de su papel de superpotencia militar y mucho menos para poner ese poderío al servicio de intereses ajenos. La cuestión central para la Europa de nuestros días es cómo enfrentarse a ese dilema –alinearse con Estados Unidos o defender la multipolaridad–. En las páginas siguientes veremos cómo respondieron a ese reto los griegos en una situación equivalente, y las consecuencias de sus actos. Obviamente ni la historia se repite ni lo que pudo pensar un griego antiguo tiene relación directa con nuestra forma de ver el mundo, pero no está de más estudiar la historia completa que los griegos vivieron, y que nosotros sólo hemos recorrido en parte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-frente-roma-captulo-17-la.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-337145265759953111?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/337145265759953111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=337145265759953111' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/337145265759953111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/337145265759953111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-contra-roma-captulo-16-qu.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 16. ¿Qué hacemos con los romanos?'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SWh0rVYau5I/AAAAAAAAAJQ/qyq9tfyqo2c/s72-c/grecia+194.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-3704813720981215527</id><published>2009-01-01T11:45:00.004+01:00</published><updated>2009-01-10T11:26:47.273+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 15. El Control del Peloponeso.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;     &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; Derrotado Filipo de Macedonia la principal preocupación de los aqueos pasó a ser, de nuevo, la figura de Nabis de Esparta, que todavía ocupaba Argos y, aunque la tregua pactada con los romanos se mantenía, amenazaba las fronteras. La diplomacia aquea fue muy activa en ese momento. Flaminio, que quizás pasó el otoño en Corinto,  acabó convencido de que ante la amenaza inminente de Antioco III  que se gestaba en Oriente, era necesario eliminar a sus posibles aliados en Grecia, fundamentalmente Nabis. Obviamente también pensaba en su propio interés, puesto que una nueva guerra en Grecia le facilitaría optar a una nueva prórroga de su mando, y quizás incluso a terminar ocupándose de la más que previsible guerra con Antioco. Por tanto, cuando Flaminio cursó su informe de la situación a Roma, a principios de 195, recalcó el peligro de Nabis. El senado, preocupado por la amenaza que suponía la expansión de Antioco y por las dificultades que estaba presentando someter una sublevación indígena en España, decidió mantener a Flaminio en Grecia con sus dos legiones, encargándole que vigilara los movimientos de Antioco y dándole libertad de actuación respecto a Nabis. Con esas órdenes Flaminio afrontaba su cuarto año de mandato en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No podemos dejar de pensar en la influencia de los dirigentes aqueos junto al general romano. Los espartanos habían sido, desde 211, fieles aliados de Roma, pero ahora, con la cada vez más estrecha colaboración entre Flaminio y los aqueos, se habían convertido en un obstáculo. La Liga Aquea, con sus instituciones regulares, su asamblea democrática, y con una poderosa aristocracia de propietarios que controlaban el poder, tuvo que aparecer a ojos romanos un aliado mucho más firme que un tirano revolucionario y turbulento, presentado por los aqueos como un monstruo que debía ser eliminado. Cuando las órdenes del senado llegaron a Grecia, Flaminio no titubeó, y convocó una asamblea de todos los estados griegos en Corinto, con el objetivo, apenas oculto, de crear una coalición contra Nabis. El discurso inicial no dejó dudas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;  &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;    La cuestión que someto a vuestra consideración es si estáis dispuestos a consentir que Argos, ocupada, como bien sabéis, por Nabis, siga bajo su dominio, o si pensáis que es justo que una ciudad tan noble y tan antigua, situada en el centro de Grecia, recobre la libertad y goce del mismo estatuto que las demás ciudades del Peloponeso... A nosotros sólo nos afecta en el sentido de que la falta de libertad de una sola ciudad impide que sea plena y total la gloria de haber liberado Grecia. Pero si a vosotros no os preocupa esa ciudad, ni el riesgo de que ese ejemplo se propague, contagiando el mal más ampliamente, nosotros lo damos por bueno y aceptable.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 22&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Estas palabras nos ilustran a la perfección sobre los principios propagandísticos de la intervención de Roma en Grecia –libertad e independencia de las ciudades griegas, defensa ante amenazas exteriores, desinterés territorial de Roma–. Pero los griegos tomaron la sugerencia como lo que realmente era: un mandato apenas velado. La acogida de la mayoría de los delegados al discurso fue, obviamente, positiva. Nabis, un reformador revolucionario con un poder personalista en Esparta, no despertaba ninguna simpatía entre los grandes propietarios que dirigían las instituciones de todos los estados griegos. Sólo los etolios, exasperados con la política de Roma, protestaron ante la cada vez más clara ingerencia romana en los asuntos griegos. Alejandro, el estratego etolio, trató de movilizar a los delegados contra Flaminio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Acusó a los romanos de fraude, porque después de hacer ostentación del vacío título de libertadores, estaban ocupando Calcis y Demetrias con sus guarniciones, cuando &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;[los romanos]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... siempre objetaban que jamás sería libre Grecia mientras estuviesen ocupadas... Los acusó de poner a Nabis como pretexto para mantenerse en Grecia reteniendo allí el ejército. Que se llevasen a Italia sus legiones, y los etolios garantizaban que Nabis retiraría de Argos su guarnición...&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 23&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La intervención de Alejandro levantó protestas entre los asistentes, sobre todo entre los aqueos. Aristeno, estratego aqueo de nuevo para ese año, respondió de una forma bastante brutal, reflejando la tradicional hostilidad aquea contra los etolios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Que &lt;/span&gt;[los dioses] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;no permitan que Argos sea el premio en disputa entre el tirano&lt;/span&gt; [Nabis] &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;y los salteadores etolios... el mar que nos separa no nos defiende de esos piratas, Tito Quincio... sólo tienen &lt;/span&gt;[los etolios] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;de griegos la lengua, igual que de hombres sólo tienen la apariencia. Viven de acuerdo con unas costumbres y unas prácticas más salvajes que las de cualquier bárbaro, peor incluso que las bestias salvajes. Por eso os rogamos, romanos, que le quitéis Argos de nuevo a Nabis y arregléis la situación de Grecia para que quede segura ante los crímenes de los etolios.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 24&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Para satisfacción de Flaminio, el resto de la asamblea aplaudió el discurso de Aristeno y abucheó a la delegación etolia, que terminó retirándose. Se votó entonces, por unanimidad, la guerra contra Nabis y la movilización de las tropas. El paralelo contemporáneo con la Primera Guerra de Irak, en 1990-1991, resulta llamativo. El ejército aliado se formó a partir de las dos legiones romanas establecidas en Elatea, a las que se sumaron la totalidad de las tropas aqueas y de otros estados griegos, incluida una fuerza procedente de Macedonia enviada por el rey Filipo, ansioso por mostrarse amistoso con sus antiguos enemigos. Las operaciones comenzaron casi inmediatamente, avanzando los aliados hacia Argos. Animados por la noticia, algunos argivos trataron de aprovechar el temor provocado por la proximidad de los romanos, sublevando a la población contra la guarnición espartana. El intento fracasó por falta de apoyo, y los rebeldes fueron ejecutados. Flaminio, admirado ante la fortaleza de las murallas de la ciudad, ordenó acampar junto a ellas, esperando un nuevo levantamiento que le permitiera tomar la ciudad sin combate, pero éste no se produjo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Ante la falta de movimiento en Argos, y enfrentado al sitio de una ciudad de gran tamaño muy bien defendida, Flaminio reunió un consejo con los líderes aliados. La gran mayoría defendieron que se iniciara el asedio, puesto que el objetivo de la guerra no era otro que el de reconquistar la ciudad, pero Aristeno propuso otro camino. Con un ejército tan grande como el que se había reunido, era perfectamente posible, como hizo Antígono Dosón en 222, atacar directamente Esparta y derrocar a Nabis. Eso conllevaría la recuperación automática de Argos y la eliminación de la última tiranía en el Peloponeso. Por supuesto Aristeno tenía claro que la desaparición de Nabis y la eliminación de Esparta como potencia regional dejaría a la Liga Aquea como poder hegemónico en el Peloponeso, el viejo sueño de Arato de Sición. Es posible que convenciera a Flaminio de la relativa debilidad de las defensas de la capital espartana, que no estaba totalmente amurallada,   –lo que obligaría a Nabis a combatir casi en campo abierto–, como una opción más sencilla que el asalto de una fortaleza tan fuerte como Argos. Flaminio, aliviado ante la posibilidad de evitar un largo y costoso asedio, aceptó la opción que proponía Aristeno. El campamento fue levantado y el ejército se encaminó hacia Lacedemonia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      El avance no se vio obstaculizado, y se estableció un nuevo campamento frente a Esparta, desde el que se empezó a saquear todo el territorio circundante. A ese campamento comenzaron a acudir los exiliados espartanos, los antiguos propietarios expulsados por Nabis, con el heredero del trono espartano Agesípolis a la cabeza, que esperaban la caída del tirano para hacerse con el poder y recuperar sus posesiones. Pero Nabis no había permanecido ocioso, ni se dejó llevar por el pánico. Usando de los recursos que había acumulado durante una década, contrató mercenarios en distintas partes y movilizó a los ciudadanos, utilizando para ello todos los medios, sin ahorrar el uso del terror. Fortificó sus ciudades, sobre todo la propia Esparta, que había rodeado con empalizadas y fosos, y esperó el asalto romano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Por entonces había llegado Lucio, el hermano de Flaminio, con la flota romana, y poco después la armada de Éumenes, el heredero de Atalo de Pérgamo, y la flota rodia. Esas fuerzas comenzaron a asediar Giteo, el principal puerto de Lacedemonia. Flaminio, tras rechazar sin dificultades algunos débiles contraataques de Nabis, decidió apoyar la acción de la flota, moviendo su campamento hacia el sur, lo que provocó la rápida rendición de Giteo. El tirano espartano comprendió entonces la inutilidad de la resistencia, y solicitó la apertura de negociaciones a Flaminio, esperando, al menos, mantenerse en el poder. En su defensa Nabis expuso que mantenía el control de Argos llamado por los argivos, lo que era incierto, y tras un acuerdo con el propio Flaminio, lo que sí era cierto. Pero la mayor parte de su discurso se centró en defender la independencia de Esparta y la legitimidad de su poder, dándonos unas trazas ideológicas sobre el movimiento popular de reforma en el mundo griego.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SVyh0pEmtXI/AAAAAAAAAI8/7_N452AFvuU/s1600-h/Nabis+195.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SVyh0pEmtXI/AAAAAAAAAI8/7_N452AFvuU/s400/Nabis+195.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286277988376556914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;La campaña contra Nabis de 195                                     &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Son, además, cargos contra mí el calificativo de tirano y algunos hechos: el de llamar a los esclavos a la libertad, y el de llevar a los campos a la plebe indigente... Por lo que se refiere al aumento del número de ciudadanos con la liberación de los esclavos y el reparto de tierras entre los necesitados... nuestro legislador no quiso que el estado estuviese en manos de unos pocos... ni que prevaleciera una u otra clase social dentro de la ciudadanía, sino que pensó que si se equiparaban la riqueza y la posición social, serían muchos los dispuestos a empuñar las armas por la patria.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 31&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      De hecho, la tradición espartana clásica era la de igualdad económica, y Cleómenes primero, y luego Nabis, intentaban restaurar esa antigua camaradería, aunque luego se aprovecharan del poder personal que obtuvieron al realizar las reformas. Esas ideas de igualdad, de acceso a la propiedad, se propagaban en las clases populares de toda Grecia, como ya vimos en Mesenia o la propia Liga Aquea y veremos más adelante en otros lugares. Un poema del escritor cínico Cércidas de Megalópolis nos ilustra sobre este ambiente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;¿Por qué el cielo no ha hecho pobre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;al extravagante Jenón,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;y dejado así en nuestro provecho,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;la riqueza que él malgasta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;en cosas inútiles?...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;¿Qué impediría que a este usurero,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;que moriría por una moneda,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;que deja su dinero sólo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;para volver a recogerlo...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;el dios le quite su cochina riqueza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;y brinde una limosna efímera&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;al pobre que apenas come&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;y llena su copa en la fuente común.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;¡No hay duda, el ojo de la Justicia ha sido cegado!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Todas estas ideas eran apoyadas, con una cierta carga demagógica, por personajes como Nabis o Filipo de Macedonia, que veían así aumentado su prestigio popular. De hecho, podían ser comprendidas sin dificultades por un romano, que estaba más cerca de ellas de lo que podemos suponer, como podemos ver en una carta de Filipo a una ciudad de Tesalia, en 215.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Es bueno que tantos como sea posible compartan la ciudadanía, de modo que la ciudad sea fuerte y que los campos no se hallen, como ahora, vergonzosamente despoblados... se puede observar que otros también buscan ciudadanos, incluidas también las autoridades de Roma, quienes admiten en la ciudadanía aun a los esclavos, una vez que los han manumitido... de esta forma no sólo han engrandecido su propia ciudad, sino que también han enviado colonias a casi setenta lugares.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No eran los libertos, sino los hijos de los libertos los que obtenían los derechos ciudadanos, pero la política social romana era mucho más flexible que la griega, y existía en Roma una tradición consolidada de arrendar con bajas rentas parte de la tierra conquistada en Italia a los ciudadanos menos favorecidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En cualquier caso, Flaminio en su respuesta a Nabis se centró sobre todo en el tema de la ocupación de Argos, la causa esencial de la guerra, y aunque siguió acusando a Nabis de tirano, terminó por ofrecerle un acuerdo: Nabis retiraría del territorio de Argos todas sus guarniciones, devolviendo todos los recursos económicos, incluidos los esclavos, que hubiera obtenido de los argivos. Dejaría salir a las esposas e hijos de los exiliados espartanos, desmovilizaría y despediría a todos sus mercenarios, entregaría su flota, y las ciudades de la costa laconia serían independientes bajo la protección de Roma y la Liga Aquea. Nabis pidió un tiempo para discutir la oferta con sus consejeros. Inmediatamente se levantó un clamor en el campamento aliado, sobre todo por parte de los aqueos. Se estaba perdiendo una oportunidad única de destruir, definitivamente, la potencia espartana, lo que hubiera dado a la Liga Aquea el control absoluto del Peloponeso. También los exiliados espartanos y los atenienses protestaron, aunque sus voces no fueron escuchadas. Flaminio se negó a volverse atrás. Aristeno, en un último intento, trató de convencer a Nabis de que se uniera a la Liga Aquea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Aristeno alternaba las advertencias a Nabis con ruegos de que velase por sí mismo y por sus propios intereses mientras era posible, mientras tenía la oportunidad. Después comenzó a citar los nombres de los tiranos de las ciudades vecinas que, tras abandonar el poder y devolver la libertad a sus conciudadanos, habían pasado una vejez no sólo tranquila, sino respetada entre sus compatriotas.&lt;/span&gt; Tito Livio, 34. 33&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Pero Nabis bien pudo recordar los casos de Lidíades de Megalópolis, muerto en combate tras ser abandonado por Arato en el frente de batalla, o de Aristómaco de Argos, que fue ejecutado entre torturas tras desertar de la Liga para aliarse con Cleómenes de Esparta. El espartano rechazó la oferta de Aristeno y volvió a su ciudad. Pero tras presentar en la asamblea las condiciones romanas para terminar la guerra, éstas fueron rechazadas, sobre todo por aquellos que se habían visto más favorecidos por las reformas revolucionarias de Nabis. La guerra continuaría. Para Tito Flaminio la respuesta de los espartanos fue una sorpresa y una contrariedad. Tomar Esparta, defendida por tropas numerosas y dispuestas a todo, implicaría tiempo, y eso era precisamente de lo que no disponía. El año avanzaba, y con el invierno se acercaba el momento en el que el senado decidiría quién debía hacerse cargo del mando en Grecia. Flaminio sabía que, con la amenaza de Antioco de Siria en el horizonte, surgirían muchos candidatos al puesto, por lo que necesitaba establecer la paz con Esparta para volver a Roma y obtener el honor de un triunfo. Si la guerra no terminaba pronto, otro general podría rematar su obra, y su gloria quedaría desplazada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Se lanzó un asalto, pero fue rechazado en las mismas calles de la ciudad. Se estaban reorganizando las tropas para un nuevo ataque, sin muchas esperanzas, cuando Nabis envió de nuevo parlamentarios, dándose cuenta de la inutilidad de su resistencia. Al mismo tiempo llegaron mensajeros con la noticia de que los argivos, por fin, se habían sublevado contra la guarnición espartana y la habían expulsado de la ciudad. Nabis, ante esto, aceptó sin condiciones la oferta original de Flaminio. Éste, cada vez más apremiado, la confirmó. Se enviaron inmediatamente embajadas a Roma para que el senado revalidara el acuerdo obtenido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Nabis había sido finalmente derrotado, pero para los aqueos la victoria fue amarga. Macedonia, derrotada, había abandonado toda esperanza de ejercer una tutela sobre Grecia, las relaciones con Roma eran más sólidas que nunca, Argos volvía a la Liga, y Esparta, despojada de sus ciudades costeras, quedaba reducida a la impotencia. Pero como Sadam Husein tras la Guerra de 1991, Nabis seguía en el poder y se mantenía una Esparta independiente, por lo que la amenaza no había desaparecido del todo. Los aqueos se sentían un poco desconcertados ante el cambio en la postura de Flaminio, tan agresivo al iniciarse la campaña, pero está claro que el romano estaba actuando, fundamentalmente, dentro del marco político interno de Roma. No comprendieron, en ese momento, la urgencia de Flaminio por firmar la paz, ni el que los romanos no interpretaban la política griega de acuerdo a los conceptos políticos griegos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Flaminio se retiró a Elatea, preparando la vuelta a Roma. Mientras invernaba allí recibió, a principios de 194, el decreto del senado sobre sus acciones. Se ratificaba la paz con Esparta. No se nombraba ningún general para Grecia, puesto que, a pesar de la amenaza de Antioco, no existía un estado de guerra. Flaminio conduciría de vuelta a Italia al ejército, evacuando las fortalezas ocupadas en Grecia. La decisión fue un triunfo total para Flaminio, a pesar de que hubo problemas serios en Roma. Publio Cornelio Escipión Africano, el vencedor de Aníbal, había presentado su candidatura al consulado, ganándolo, con la expectativa de ser nombrado general en Grecia ante una posible guerra con Antioco de Siria. Esa fue la causa de la urgencia de Flaminio para liquidar la guerra con Nabis. En cualquier caso, sus amigos en Roma utilizaron hábilmente la desconfianza que el senado sentía hacia Escipión, demasiado ambicioso, para hacer rechazar sus pretensiones. El honor del triunfo en Roma estaba definitivamente conseguido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Al empezar el año 194 Flaminio se dispuso a volver a Roma como triunfador de Grecia. Durante cuatro años había gobernado a los griegos apoyado por las legiones, buscando la gloria de liberar al país cuya cultura había estudiado y admirado desde su infancia. Había servido a los intereses de Roma, asegurando sobre bases sólidas el poder de la República, pero a la vez sentía el sincero orgullo de haber protegido la sede de la más alta civilización de su tiempo. Pasó ese invierno como juez supremo, disponiendo los asuntos de Grecia desde su campamento en Elatea, ordenando los territorios que hasta entonces había dominado Filipo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Al principio de la primavera convocó una asamblea general de las ciudades aqueas en Corinto. El recibimiento fue muy cálido, pero desde el principio se notó el malestar debido a la forma de liquidar la campaña del año anterior y el fracaso en el objetivo de derrocar a Nabis de su poder en Esparta. Esa indignación se dirigía no tanto contra Flaminio y los romanos como hacia el gobierno de la Liga, en manos del partido pro romano de Arísteno, al que se culpaba de haber permitido la supervivencia del tirano espartano. Esto daría a Filopemen de Megalópolis la oportunidad de regresar a la primera línea de la vida política aquea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-contra-roma-captulo-16-qu.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-3704813720981215527?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/3704813720981215527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=3704813720981215527' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3704813720981215527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3704813720981215527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-contra-roma-captulo-15-el.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 15. El Control del Peloponeso.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SVyh0pEmtXI/AAAAAAAAAI8/7_N452AFvuU/s72-c/Nabis+195.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-2263984324014080083</id><published>2008-12-14T22:36:00.006+01:00</published><updated>2009-01-01T12:09:41.915+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 14. Nuevas Alianzas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Una vez concretada la alianza con los romanos, el primer objetivo de la coalición fue Corinto, la principal base de los macedonios en el Peloponeso. Las tropas aqueas se concentraron con rapidez en Sición, y desde allí se unieron al ejército comandado por Atalo y Lucio, el hermano de Flaminio, que asediaban la ciudad. Pero el asalto fracasó. Los macedonios resistieron obstinadamente, sobre todo una tropa de mercenarios, veteranos de la guerra púnica, cuyo origen italiano les condenaba a ser castigados como desertores en el caso de ser capturados. Además, el gobernador macedonio de Calcis, Filocles, se las arregló para enviar a través de Beocia y luego por mar, en pequeñas lanchas, una importante fuerza de refresco. Para el rey Filipo el control de Corinto era fundamental, pues permitía amenazar tanto a la Liga Aquea como a Atenas, lo que a su vez obligaba a la coalición pro romana a mantener fuerzas allí para bloquear la guarnición. Atalo, enfrentado a la imposibilidad de tomar Corinto, ordenó la retirada, a la que se sumó la flota de Lucio. Los aqueos, ahora en solitario, tuvieron que establecer cerca de Sición una fuerza permanente, encargada de vigilar a las tropas macedonias de Corinto, carga que se sumó a la guerra que seguían sosteniendo con Nabis y los espartanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      La situación se agravó aun más al poco tiempo. Los ciudadanos de Argos estaban furiosos e indignados por lo que consideraban una traición, la ruptura de la alianza de la Liga Aquea con el rey de Macedonia. Para los argivos los reyes de Macedonia eran, de acuerdo con la leyenda, conciudadanos suyos. Esos lazos míticos fueron reforzados, desde el siglo IV a. de C., por las estrechas relaciones entre los tiranos argivos y los reyes de Macedonia. La postura pro macedonia era así ampliamente mayoritaria en la ciudad.  Cuando en el curso de una ceremonia religiosa no se rogó, por vez primera, por la prosperidad de Filipo de Macedonia, como era costumbre hasta entonces, surgieron protestas y abucheos entre los asistentes. Animados por estos gestos, los dirigentes del partido pro macedonio hicieron llamar a Filocles, ahora gobernador macedonio de Corinto, y le abrieron las puertas de la ciudad. Con Argos en poder de Macedonia, la Liga Aquea se encontró envuelta, otra vez, en una guerra incierta, en la que, por añadidura, se veía enfrentada a sus antiguos aliados, y aliada, a su vez, a viejos enemigos, con los que seguía manteniendo rivalidades y disputas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras tanto para Flaminio la guerra transcurría favorablemente. La alianza con los aqueos permitió a los romanos instalarse cómodamente en el corazón de Grecia, preparando la campaña del año siguiente. Filipo, alarmado por su progresivo aislamiento, pidió la apertura de negociaciones. Flaminio aceptó, y se dirigió a la entrevista acompañado por los representantes de los aliados, entre ellos los estrategos etolio y aqueo &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;–&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Feneas y Aristeno&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;–&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; y el rey de Pérgamo. Las negociaciones degeneraron pronto en un intercambio de reproches y acusaciones entre el monarca macedonio, Feneas y Aristeno sobre quién era el responsable de la guerra, y qué ciudades y fortalezas correspondían a cada estado, sin que, obviamente, se pudiera llegar a un acuerdo. Al final el rey Filipo solicitó a Flaminio una entrevista personal, como forma de salir del punto muerto. En ella el rey macedonio ofreció devolver algunas de las ciudades que había ocupado desde la paz de Fénice en 205 y, sobre todo, devolver a los aqueos Argos y Corinto. Intentaba aparentar una situación de equilibrio entre Macedonia y los estados griegos, que impulsara a los romanos a abandonar Grecia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Un paralelo contemporáneo podrían ser las sugerencias de los años cincuenta de crear una Alemania neutral unificada entre el bloque soviético y el occidental, acompañada con la retirada de Europa de los Estados Unidos. Pero podemos estar seguros de que Roma no tenía intención alguna de permitir a Filipo conservar poder militar e influencia en Grecia. Tampoco Estados Unidos aceptó una división permanente en la Europa del siglo XX, con lo que la reunificación alemana sólo pudo ser obra del bando vencedor en la Guerra Fría. El cónsul Flaminio, que en ese momento estaba preocupado por su propia posición como general, puesto que el año estaba terminando y con él su mandato, propuso a su vez una tregua y enviar embajadas ante el senado romano, para que éste decidiera. De hecho, contaba con que esas embajadas le permitieran influir en la postura del senado sobre su mando en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Todos los cálculos de Flaminio se mostraron correctos. El senado exigió a los embajadores de Filipo una retirada de todas las guarniciones macedonias en Grecia y, al no recibir respuesta, decretó la continuación de la guerra. La propia posición de Flaminio en la política interna de Roma se vio muy reforzada tras la ruptura de las negociaciones. Los nuevos cónsules, elegidos a finales de 198, pidieron que el mando en Grecia fuera sorteado entre ellos, pero los amigos de Flaminio hicieron campaña en su favor, solicitando que el mando fuera prorrogado, opción perfectamente legal. Su principal logro, haber conseguido atraerse a la Liga Aquea como aliada, debió ser muy bien recibido en Roma, no tanto por la fuerza militar de la Liga como por el prestigio que le daba ser el principal estado del corazón cultural de Grecia. Ese éxito aumentó el prestigio de Flaminio como general y diplomático versado en los asuntos griegos –recordemos otra vez su educación griega–. El senado, que tras dos años de campañas infructuosas veía por fin resultados en la guerra contra Filipo, resolvió decretar la prórroga del mando de Flaminio como procónsul, y le asignó nuevos refuerzos para el nuevo año que empezaba, el 197.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Por su parte el rey Filipo, ante la defección de la Liga Aquea, intentó buscar en el Peloponeso nuevos aliados y fijó su atención en Nabis de Esparta, siempre enfrentado a los aqueos. Como forma de atraérselo, le ofreció el control de Argos, que seguía reteniendo mediante una guarnición tras la secesión de los argivos, a cambio de la alianza contra la coalición pro-romana. Nabis, siempre dispuesto a ampliar su control en el Peloponeso, aceptó, y una importante fuerza espartana entró secretamente en la ciudad, franqueadas las puertas por el jefe de la guarnición macedonia. Inmediatamente los propietarios más ricos huyeron o fueron expulsados de la ciudad, refugiándose en el territorio de la Liga Aquea, de la que se habían separado hacía sólo unos meses. Sus propiedades, requisadas por Nabis, fueron utilizadas para ganarse el apoyo de la población argiva, decretando, de la misma forma que lo había hecho en su propia ciudad a llegar al poder, la redistribución de la tierra y la cancelación de todas las deudas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Sin embargo, los planes de Filipo quedaron defraudados, puesto que Nabis envió emisarios a Flaminio, que invernaba en Focea. El procónsul aceptó una entrevista, en la que dio por buena la ocupación de Argos a cambio de una tregua en la guerra entre los aqueos y los espartanos. Poco satisfechos quedaron los aqueos, que veían Argos, hasta hacía poco una de sus más importantes ciudades, en manos de los espartanos, sus principales enemigos en el Peloponeso. Sin embargo, esa frustración quedaba atemperada por el hecho de que habían sido los propios ciudadanos argivos los que habían separado la ciudad de la Liga. La ocupación espartana podía ser presentada, por tanto, como resultado de la traición perpetrada por los argivos al segregarse. Además, la tregua con los espartanos permitía a los aqueos librarse de una grave preocupación cuando estaban embarcados en una guerra contra Macedonia. Ya habría tiempo, una vez derrotado Filipo, de ajustar cuentas con Esparta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras Flaminio y Nabis discutían sobre la ocupación de Argos y la neutralidad de Esparta, los aqueos encontraron un amigo inesperado. El rey de Pérgamo, Atalo, que estaba acampado en Cencreas, el puerto oriental de Corinto, intervino en las conversaciones exigiendo que la ocupación de la ciudad por Nabis fuera sometida a la libre decisión de la asamblea de los ciudadanos argivos, después de retirada la guarnición espartana, tal y como exigían los aqueos. Nabis, por supuesto, se negó, y Flaminio, nada interesado en crear un conflicto con él, aceptó esa negativa. El objetivo de Roma era la derrota de Macedonia, y no –todavía– controlar los asuntos internos griegos. Cabe la posibilidad de que secretamente Flaminio asegurara a los aqueos el apoyo romano para recuperar la ciudad cuando Macedonia fuera derrotada. En tanto, Atalo fue invitado a presentarse ante la asamblea aquea, donde ofreció a la Liga una donación de dinero y trigo, de acuerdo a la tradición de munificencia de las monarquías macedonias. Se estableció así una alianza entre Pérgamo y la Liga Aquea, y Atalo pasó a ser considerado como amigo y protector de la federación, el papel que hasta entonces había representado Filipo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En ese momento se le ofreció a Flaminio la posibilidad de reducir aun más la influencia macedonia en Grecia. La Liga Beocia, antiguo protectorado macedonio, aislada después de la ruptura entre la Liga Aquea y Filipo de Macedonia, se encontraba temerosa e indecisa ante el desarrollo de la guerra. Aliada con Filipo, y a la vez vigilada por las guarniciones macedonias de Corinto y Calcis, se veía también directamente amenazada por las operaciones militares romanas. Flaminio decidió aprovechar esa situación, tal y como había hecho con éxito el año anterior con los aqueos. Solicitó asistir, junto con Atalo, a la asamblea beocia en Tebas, lo que fue aceptado sin entusiasmo. El cónsul aprovechó el momento de presentarse para hacer entrar por sorpresa una importante fuerza romana en la ciudad. Los tebanos, aturdidos por la acción e incapaces de reaccionar, fueron arengados por Atalo para que rompieran con Macedonia. Entonces, en un momento de extremo dramatismo, Atalo, que tenía ya más de setenta años de edad, sufrió un colapso y cayó fulminado en la tribuna. Su lugar fue rápidamente ocupado por Aristeno, todavía estratego aqueo, que acompañaba a Atalo y Flaminio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Mientras Atalo era retirado y atendido, Aristeno continuó su razonamiento, presentando el ejemplo de la Liga aquea como camino a seguir y la amistad tradicional entre aqueos y beocios como garantía. Luego, tras un breve discurso de Flaminio, fue presentada ante la asamblea la propuesta de establecer una alianza con Roma. Rodeados de soldados romanos, ningún tebano se atrevió a oponerse y la moción fue votada y aprobada. Filipo perdió así el último bastión aliado en Grecia, y su presencia se redujo a las plazas fuertes de Corinto y Calcis. Flaminio iba asegurando paso a paso el objetivo primordial de la guerra, restringir el poder e influencia de Macedonia en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Sin embargo, la guarnición de Corinto representaba una fuerza militar a tener en cuenta. Comandada por Andróstenes, ascendía a un total de 6.000 hombres, con un núcleo de 3.000 macedonios y mercenarios muy experimentados. Los aqueos, dirigidos por el nuevo estratego, Nicóstrato de Egio, que disponía sólo de 2.000 soldados de las milicias ciudadanas, se mantuvieron a la defensiva, permitiendo a las tropas macedonias merodear a placer los territorios vecinos, y amenazar las ciudades aqueas de la frontera, como Cleonas, Fliunte, Palene y Sición. Incluso, desde el puerto de Lequeo, lanzaron por mar expediciones de saqueo contra la costa de Acaya.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUV_nQiKdcI/AAAAAAAAAIs/zAiOFV2fQ48/s1600-h/grecia+197.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUV_nQiKdcI/AAAAAAAAAIs/zAiOFV2fQ48/s400/grecia+197.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279766450591659458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Grecia en 197                                       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Ante esta situación, Nicóstrato trató de aprovechar la confianza creciente de los macedonios, que terminaron por ir disgregando sus fuerzas en las distintas expediciones de pillaje. A comienzos del verano de 197 el estratego aqueo llamó a las tropas mercenarias de la Liga y realizó una leva de urgencia en las ciudades de la comarca. En pocos días pudo reunir unos cinco mil hombres. Con ellos avanzó, durante la noche, hasta Cleonas. La estrategia consistía en rodear el campamento enemigo, que Andróstenes había establecido en las fronteras entre Corinto y Sición. El general macedonio fue tomado completamente por sorpresa, y no consiguió reunir sus tropas a tiempo. El resultado fue la derrota completa de los macedonios, que perdieron más de mil quinientos soldados y se vieron obligados a refugiarse tras los muros de Corinto, bloqueados por el ejército aqueo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      En ese momento, mientras celebraban la victoria, los aqueos recibieron la noticia de que romanos y macedonios se habían enfrentado en una batalla campal al sur de Tesalia, en las colinas Cinoscéfalas, combate que había terminado con la total victoria de Flaminio y con la apresurada retirada de Filipo hacia su reino, abandonando Tesalia y dejando en el campo la mitad de sus hombres. Casi al mismo tiempo llegó el mensaje de que el rey macedonio aceptaba su derrota y solicitaba la apertura de negociaciones de paz. La guerra había terminado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Las conversaciones de paz se centraron en las disputas entre Etolia, la Liga Aquea y Filipo de Macedonia, en las que Flaminio actuó como árbitro. Desde el principio sorprendió el hecho de que Flaminio se mostrara muy benévolo, casi amistoso, con el derrotado rey Filipo. Roma se enfrentaba al hecho de que la desaparición del reino de Macedonia implicaría una serie de consecuencias internacionales difícilmente manejables. Por un lado, la derrota macedonia podía convertir a la Liga Etolia, la principal beneficiada, en un poder predominante en Grecia, y en último término tentarla a buscar la hegemonía. Mantener un reino macedonio viable imposibilitaría esa posibilidad. Por otro lado Flaminio, y con él el senado romano, habían temido una alianza de última hora entre Antioco III de Siria y Filipo, y recelaba todavía en el momento de la victoria de una intervención de Antioco en apoyo del derrotado Filipo, que podía presentar una última resistencia desde su casi intacto reino macedonio. Si Macedonia desaparecía como reino, Antioco de Siria podría pensar a su vez en intervenir en Grecia. Al acercarse a Filipo y respetar su monarquía, por tanto, Flaminio buscaba reducir las opciones de hegemonía en Grecia tanto a la Liga Etolia como a Antioco de Siria. Un razonamiento semejante empujó a George H. Busch a sostener a un personaje como Yeltsin en 1991-1993 para permitir la consolidación de un estado ruso viable entre los escombros del hundimiento de la URSS.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los más heridos por el cambio de actitud romana fueron los etolios. Contaban con obtener importantes compensaciones territoriales del triunfo, en Tesalia, Grecia Central, Acarnania, e incluso el Peloponeso. Cuando Flaminio anunció que sólo podrían recuperar las ciudades etolias retenidas por Filipo, y que las condiciones definitivas de la paz serían fijadas por el senado romano tras escuchar a las legaciones griegas, incluida la macedonia, su indignación fue absoluta. Cuando a su vez los etolios expusieron que su tratado con los romanos de 211 les permitía controlar todas las ciudades tomadas por la alianza, Flaminio respondió brutalmente que ese acuerdo había quedado anulado cuando Etolia firmó una paz separada con Macedonia en 206. Nada podría decidirse hasta que el senado y el pueblo romano establecieran las condiciones de paz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Para los aqueos el desarrollo de las negociaciones fue un alivio. Muchos temían que la derrota de Filipo significara la sustitución de la hegemonía macedonia por una Etolia engrandecida. La decisión de Flaminio de imponer el poder romano como árbitro en las disputas griegas les daba a los aqueos la posibilidad de utilizar su oportunismo diplomático al cambiar de alianza en 198 para obtener ventajas. De hecho, podríamos preguntarnos sobre si la postura de Flaminio no sería resultado en parte de las maniobras de la diplomacia aquea, jugando con el temor de Roma a la previsible guerra con Antioco. Más adelante veremos algunos hechos que podrían explicarse con este acercamiento aqueo-romano que no aparece en los textos conservados. No podemos olvidar que las relaciones de la Liga Aquea con Roma se habían iniciado en 228, y que, muy posiblemente, Arato de Sición mantuvo buenas relaciones con Roma durante su vida política. La Liga, dominada por los pro romanos, era un aliado natural de Roma, y desde la asamblea de Sición en 198 la colaboración con los romanos se había convertido en un puntal de su diplomacia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Las embajadas griegas fueron llegando a Roma a finales de 197, presentándose sucesivamente ante el senado. La embajada aquea, dirigida por Damóxeno de Egio, se encontró pronto envuelta en enérgicas discusiones con los embajadores etolios, eleos y mesenios sobre la titularidad de las plazas de Trifilia cedidas dos años antes por Filipo a la Liga. El senado romano se convirtió pronto en una especie de bazar, con las distintas legaciones disputando entre sí por el favor de los senadores y exponiendo viejas querellas. Mientras tanto uno de los cónsules recién elegidos, Marco Marcelo, presionaba para conseguir que se rechazara la paz con Filipo y que le fuera concedido el mando de las tropas en Grecia para eliminar el reino macedonio. Pero esa moción, fruto de la ambición personal, era contraria a la estrategia senatorial. Al final las autoridades romanas terminaron por nombrar una comisión de diez miembros, los decemviros, que tras recibir unas instrucciones reservadas debían reunirse con Flaminio, a quien se le prorrogó el mando un año más, con el encargo de establecer las condiciones de la paz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los decenviros se reunieron con Flaminio en Elatea, donde permanecía acantonado el grueso de las tropas romanas, en la primavera de 196. Inmediatamente comenzaron las deliberaciones. Las instrucciones del senado daban un amplio margen de maniobra a Flaminio en cuanto al reparto de los territorios dominados por Filipo fuera de Macedonia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Todos los griegos, tanto los de Asia como los de Europa, serán libres y se regirán por sus propias leyes, pero Filipo entregará a los romanos los territorios que le estaban sometidos y las ciudades que ocupó, con sus guarniciones. La entrega de dichos territorios se efectuará antes de los juegos ístmicos.&lt;/span&gt; Polibio, 18. 44&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Esta decisión del senado de disponer a su arbitrio de los territorios griegos causó un importante malestar cuando se hizo pública, fundamentalmente entre los etolios. No sólo perdían la posibilidad de conseguir las ventajas territoriales que esperaban, sino que, además, veían cómo los romanos se hacían con el dominio de plazas esenciales para el control de Grecia. Oreo, Calcis, Demetrias y Corinto, las fortalezas con las que los reyes macedonios aseguraron en el pasado su control sobre los griegos, pasaban a ser ocupadas sin más por las fuerzas romanas. En palabras de Feneas, el estratego etolio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;De esto salta a la vista que los romanos recogen de Filipo los grilletes de Grecia. Lo que hay es un cambio de dominadores, en modo alguno una liberación de los griegos.&lt;/span&gt; Polibio, 18. 45&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Los etolios, como los británicos tras la Segunda Guerra Mundial, descubrían, demasiado tarde, el resultado de su política de apoyarse en Roma en sus luchas contra el rey Filipo. Desde 211 políticos de todos los estados griegos habían criticado con acritud esa alianza, que permitía a los romanos disponer de un punto de apoyo en Grecia, pero los etolios siempre se habían encogido de hombros, esperando recoger los beneficios de la victoria cuando los romanos se retiraran dejándoles como poder hegemónico entre los griegos. Llegado el momento, los romanos parecían haber decidido quedarse. Esa decisión no puede atribuirse únicamente a impulsos directamente imperialistas. De hecho Roma no tenía ninguna ambición territorial en Grecia. El motivo esencial era, en ese momento, el miedo –otra vez la paranoia ante el enemigo exterior– al avance de Antioco de Siria, y a la posibilidad de que aprovechara la debilidad macedonia para reclamar un poder hegemónico. Muy posiblemente fueron las diplomacias de Pérgamo, Rodas y la Liga Aquea las que, como en 201 frente a Filipo, presionaron para que los romanos afrontaran la expansión del seleúcida. También debemos tener en cuenta la personalidad de Flaminio. Fuertemente helenizado, y tras mantener durante dos años un poder semi-absoluto sobre Grecia, tendía a verse a sí mismo como el dirigente providencial que devolvería la libertad y la estabilidad a los griegos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Flaminio y la comisión de decenviros terminaron por trasladarse a Corinto, entregada por los macedonios, donde ese verano se iban a celebrar los juegos atléticos Ístmicos, para los que se preveía, terminada la guerra, una gran concurrencia de público de toda Grecia. Allí fueron tomadas las decisiones definitivas. Para hacerlas públicas, Flaminio, en un gesto muy teatral, esperó a que los juegos se inauguraran. El primer día, con el estadio abarrotado y en una atmósfera de gran expectación, Flaminio comunicó sus decisiones. Polibio, que sería un adolescente por entonces y que seguramente estaba presente, nos describe el acontecimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Entonces se adelantó un heraldo, hizo callar al gentío con un toque de corneta y proclamó el siguiente anuncio: “El senado romano y Tito Quinto Flaminio, cónsul y general, que han hecho la guerra contra Filipo y los macedonios, dejan libres, sin guarnición, sin imponer tributos, y permiten usar las leyes patrias a los corintios, a los focenses, a los locros, a los eubeos, a los aqueos de Ptía, a los magnesios, a los tesalios y a los perrebios.” Estalló al punto una ovación formidable... Cuando cesaron las aclamaciones, nadie reparó en absoluto en los atletas, pues todos hablaban, unos con sus vecinos y otros consigo mismo, como si no estuviesen en sus cabales... Y después de los juegos, debido a la enorme alegría, por poco matan a Tito Flaminio mostrando su gratitud: unos querían verle de frente y llamarle salvador &lt;/span&gt;[soter, un epíteto divino usado hasta entonces por los reyes macedonios], &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;otros se empeñaban en cogerle de la mano, la mayoría le arrojaban coronas y cintas de lana&lt;/span&gt; [símbolos de victoria para los atletas]. Polibio, 18. 46&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUWCBe6yQ8I/AAAAAAAAAI0/zwm_DlFp2lM/s1600-h/paz+de+corinto+196.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 293px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUWCBe6yQ8I/AAAAAAAAAI0/zwm_DlFp2lM/s400/paz+de+corinto+196.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279769100152882114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;La Paz de Corinto. 196                                        &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      No cabe duda de que Flaminio utilizó con habilidad la ansiedad de los griegos para crear un ambiente de euforia, y aparecer ante ellos como un liberador, a la manera de los grandes reyes macedonios de los siglos IV y III a. de C., pero esto no puede ocultar que Grecia estaba, desde el año anterior, bajo la tutela de Roma. Y no se trataba sólo del poder militar romano. Psicológicamente acostumbrados a décadas de dominio macedonio, muchas ciudades y estados empezaron a ver en Roma el instrumento con el que aplicar sus planes y solucionar sus conflictos. El paralelo con la situación creada en Europa tras la caída del Muro de Berlín es evidente. Las “revoluciones de terciopelo”, desde 1989, y la desmembración de la Unión Soviética y Yugoslavia, desde 1990, crearon, con el apoyo directo de los Estados Unidos, toda una pléyade de nuevos estados que pasaron a estar bajo cierta influencia estadounidense. Los actos de Flaminio en 196 establecieron también una red de influencia romana en Grecia, que abarcaba tanto antiguos aliados –Pérgamo, Atenas, Rodas y otras ciudades del Egeo–, nuevos aliados –aqueos–, y territorios liberados de la supremacía macedonia –beocios, eubeos, magnesios, tesalios, perrebios...–. De forma indirecta, Roma pasó a dominar la política griega.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Esto se vio claro pocas semanas después, cuando las embajadas de los distintos pueblos griegos empezaron a llegar a Corinto, para escuchar de boca de Flaminio y los decenviros, establecidos como tribunal de los conflictos helenos, las decisiones de Roma sobre sus territorios y ciudades. Los etolios no recibieron ningún territorio, excepto Tebas de Ptía y Farsalo, aunque locros y focenses fueron incorporados a la Liga Etolia, a la que habían pertenecido antes de Filipo. Los aqueos obtuvieron un trato muy favorable. Recibieron toda la Trifilia, en disputa con eleos y mesenios, junto a la ciudad de Corinto. Sin embargo la fortaleza de Acrocorinto, como las de Calcis y Demetrias, quedó bajo dominio romano, decisión justificada por la amenaza de Antioco. Muy posiblemente la Liga obtuvo en ese momento la promesa firme de que los romanos intervendrían para someter a Nabis de Esparta y devolver Argos a los aqueos, uno de los grandes anhelos de la federación. La Liga Aquea se convertía así en uno de los más seguros aliados de Roma. Los etolios, por el contrario, no ocultaron su malestar, como pudo ver uno de los decenviros, Cneo Cornelio Léntulo, al presentarse ante la asamblea etolia en Termo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;De los muchos etolios presentes, unos reprocharon a los romanos de manera política y sin ofender que no habían utilizado su triunfo en provecho de todos y que no habían cumplido los antiguos tratados. Pero otros hablaron injuriosamente y afirmaron que los romanos jamás hubieran puesto pie en Grecia ni derrotado a Filipo si no hubiese sido por ellos. &lt;/span&gt;Polibio, 18.  48&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;      Roma había derrotado a Filipo y asegurado su influencia en Grecia manteniendo dos legiones en Elatea y guarniciones en las fortalezas más importantes, pero surgían en el horizonte nuevos enemigos dispuestos a desafiar esa posición. La Liga Aquea, sólidamente aliada ahora con Roma, esperaba utilizar pronto esas amenazas para continuar su expansión en el mundo griego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2009/01/grecia-contra-roma-captulo-15-el.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-2263984324014080083?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/2263984324014080083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=2263984324014080083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/2263984324014080083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/2263984324014080083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/12/grecia-contra-roma-captulo-14-nuevas.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 14. Nuevas Alianzas'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUV_nQiKdcI/AAAAAAAAAIs/zAiOFV2fQ48/s72-c/grecia+197.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-9172425014160261201</id><published>2008-12-12T18:08:00.007+01:00</published><updated>2008-12-14T23:08:10.558+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 13. La Tormenta de Occidente.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;  Después de 205, y con Roma enfrascada en la guerra con Cartago, los griegos suponían que el poder romano estaría fuera de juego durante varios años, algo que según los cánones diplomáticos griegos suponía mucho tiempo. Por si acaso Filipo de Macedonia envió, quizás en 203, una importante fuerza de cuatro mil soldados a Cartago en apoyo de Aníbal, con el fin de sostener la resistencia cartaginesa y mantener ocupada a Roma el mayor tiempo posible. Mientras tanto el juego diplomático griego podría continuar. La muerte del monarca macedonio de Egipto, Ptolomeo IV Filopátor, abrió nuevas posibilidades. La monarquía lágida entró en un periodo prolongado de debilidad y Filipo se esforzó, desde 203, en fortalecer su posición en el Egeo a costa de los territorios y ciudades que Egipto todavía controlaba en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKcYjg13xI/AAAAAAAAAIM/-cvnG1TG2-g/s1600-h/Pergamo+rodas+202-200.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKcYjg13xI/AAAAAAAAAIM/-cvnG1TG2-g/s400/Pergamo+rodas+202-200.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278953658895425298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Campañas de Filipo de Macedonia en Asia Menor. 203-200                                      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt; Esas acciones terminaron por provocar la intervención de los dos principales estados de la región,del Egeo, el reino de Pérgamo y Rodas. El reino de Pérgamo era un enemigo tradicional de Macedonia, y ya se había enfrentado a ella, como aliada de Roma, en la guerra anterior. Ahora se veía atacada en su propio territorio. Rodas, por el contrario, había mantenido hasta entonces una estricta neutralidad. Fue la ciudad griega más favorecida por la expansión imperial macedonia en tiempos de Alejandro Magno. Tras defender su independencia maniobrando entre los grandes reinos macedonios de la época de los Diácodos, se convirtió en el puerto franco que enlazaba el comercio griego con los grandes centros comerciales de Siria, Egipto y el mar Negro. El control macedonio de los Dardanelos y el Egeo, hasta entonces dominados por Egipto, su gran aliado, representaría para ella el debilitamiento de su prosperidad, basada en el control de las rutas comerciales. Desde 202, Rodas y Atalo de Pérgamo, junto a Quios, Perinto y Cícico, establecieron una alianza y sus flotas comenzaron a enfrentarse a las macedonias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Por esas fechas Roma venció definitivamente a Aníbal. En octubre de 202 Publio Cornelio Escipión derrotó a los cartagineses en la batalla de Zama y Cartago pidió la paz, que se firmaría al año siguiente. Roma quedaba definitivamente liberada de una larga y costosa guerra, y sus grandes recursos estaban de nuevo disponibles. Inmediatamente comenzaron a presentarse ante el senado gran número de misiones diplomáticas griegas. La primera fue la de Filipo de Macedonia, que exigió la retirada de los embajadores romanos en Grecia que, encabezados por Marco Aurelio, estaban colaborando con las ciudades griegas de los Dardanelos que resistían a Filipo. Además reclamó la liberación inmediata de los soldados macedonios prisioneros tras la batalla de Zama. Es posible que Filipo cometiera un error de cálculo, un ataque de orgullo, o que subestimara la determinación romana, pero la respuesta del senado fue severa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Se les dijo que el rey buscaba la guerra y que si proseguía por ese camino, la encontraría muy pronto; pues el rey había violado el tratado &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt;[de Fénice] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;de dos formas distintas, tanto porque había injuriado a aliados del pueblo romano y los había agredido con la guerra y las armas, como porque había ayudado a los enemigos con tropas auxiliares y dinero; en consecuencia, les parecía que Escipión había actuado y actuaba de forma recta y apropiada, puesto que tenía capturados y encadenados como enemigos a los tales por hacer la guerra al pueblo romano. Asimismo, Marco Aurelio actuaba de acuerdo con los intereses de la república, y el senado estaba satisfecho con que defendiera por las armas a los aliados del pueblo romano, cuando no era posible por las cláusulas de un tratado.&lt;/span&gt; Tito Livio, 30. 42&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Roma no olvidaba la alianza entre Filipo y Aníbal en 216, en un momento de extrema vulnerabilidad. Había llegado el momento de la venganza. Además, no estaba dispuesta, en ningún caso, a permitir que Macedonia pudiera convertirse en una gran potencia mediterránea. Como los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, Roma se descubrió a sí misma como gran superpotencia, y actuaba en consecuencia. Entre los senadores con más intereses en la diplomacia internacional empezaba a surgir la idea de que el poder de Roma debía encauzarse hacia el control, directo o indirecto, del mundo mediterráneo, en sus aspectos militares, diplomáticos o comerciales. Rápidamente esta idea se retroalimentó con miedos paranoicos a que se pudieran repetir amenazas como las de Pirro a principios del siglo III antes de Cristo o Aníbal en 218. En el verano de 201 el legado Marco Aurelio se encontró a su regreso a Italia con el antiguo cónsul Levino, al que ya vimos como pretor en el Adriático en 216-209. Inmediatamente Levino se presentó en el Senado con un discurso sensacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ...[llamó la atención sobre] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;la importancia de los ejércitos y del gran número de navíos que había reunido el rey, y de la forma en que estaba levantando en armas a la población, en unos casos recorriendo personalmente todas las ciudades tanto del continente como de las islas, y en otros enviando delegados. Los romanos, dijo, tendrían que emplearse más a fondo para emprender aquella guerra, no fuera a ser que Filipo, si se andaban con vacilaciones, se atreviese a repetir el golpe de audacia que había dado Pirro anteriormente desde la base de un reino bastante más pequeño&lt;/span&gt;. Tito Livio, 31. 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En nuestro actual estado de conocimientos, estas ideas nos muestran el estado de paranoia ante la amenaza exterior que existía en algunos espíritus romanos, que recuerdan poderosamente a la imagen, igualmente sobreestimada –y en ciertos rasgos también paranoide–, que del poder soviético se tenía en ámbitos del gobierno estadounidense al final de la Segunda Guerra Mundial, como puede verse en el famoso Telegrama Largo de George F. Kennan, de febrero de 1946, para muchos el punto de inicio de la Guerra Fría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 0);"&gt;Tenemos aquí una fuerza política&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;[la Unión Soviética de Stalin] &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(102, 0, 0);"&gt;comprometida hasta el fanatismo con la creencia de que Estados Unidos pone en entredicho la pervivencia del modus vivendi soviético, y que, por tanto, es deseable y necesario destruir la armonía interior de nuestra sociedad, arruinar nuestra forma de vida tradicional y quebrar la autoridad internacional de nuestro Estado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De esa forma, así como los Estados Unidos de 1946-1947 decidieron aplicar la estrategia de contener por todos los medios posibles la expansión comunista en Europa, la “Doctrina Truman”, Roma resolvió, de forma más expeditiva, destruir la base militar del poderío macedonio en Grecia. Por tanto, cuando el senado recibió embajadores atenienses con la solicitud de ayuda ante un ataque macedonio sobre su territorio, no dudó más, y en el otoño de 201 decidió declarar la guerra a Filipo V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fue elegido cónsul un antiguo conocido de los griegos, Publio Sulpicio Galba, el comandante de las fuerzas romanas en Grecia en los años 208-205, que recibió el encargo de iniciar las operaciones a la primavera siguiente. La decicisión senatarial de abrir las hostilidades sufrió un importante revés cuando unos comicios populares, convocados por uno de los tribunos de la plebe, votaron en contra de la declaración de guerra. Muchos romanos, cansados tras la dura contienda con Aníbal y con pocos deseos de intervenir en asuntos que no les concernían directamente, expresaron su rechazo a la continuación del estado de guerra permanente en el que la República romana se encontraba desde veinte años antes. Pero el Senado, tras su liderazgo en el camino que llevó a la costosa victoria frente a los cartaginenses, se hallaba en el cénit de su autoridad, y exigió una nueva votación en la que impuso su prestigio como institución para forzar el asentimiento popular a la movilización bélica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Liga Aquea, aliada de Macedonia, y aterrorizada ante la perspectiva de verse enzarzada en una nueva guerra contra Roma, como la que había sufrido unos pocos años antes, trató de mediar, mandando legados a Rodas a la busca de una mediación. El fracaso que sufrió la embajada fue un signo de la debilidad internacional de la Liga, a la vez que tuvo que causar un fuerte impacto en los grupos dirigentes aqueos, ante la convicción mostrada por Rodas, –un respetado estado neutral con una hábil diplomacia–, al alinearse con la intervención romana en Grecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Tras la toma de Abido se presentaron en Rodas unos legados aqueos pidiendo a los rodios que hicieran las paces con Filipo. Pero, inmediatamente después de éstos, llegaron unos embajadores romanos y les expusieron que no debían pactar con Filipo sin la anuencia de Roma. Los rodios decretaron ponerse de lado del pueblo de Roma y tener en cuenta su amistad.&lt;/span&gt; Polibio, 16. 35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los combates se iniciaron en 200 en torno a Atenas. La flota romana saqueó Calcis, en Eubea, y Filipo trató de lanzar un ataque por sorpresa sobre la propia Atenas, que fracasó. En ese momento, enterado el rey de que los aqueos habían convocado una asamblea en Argos, se presentó allí por sorpresa. El estratego en ese momento era Ciclíades de Megalópolis, un aliado incondicional de Filipo, líder del partido pro macedonio en la federación. A pesar de las intrascendentes victorias de Filopemén ante Nabis el año anterior, Esparta se había recuperado pronto, y aumentaron sus acciones en las fronteras de la Liga, a las que los aqueos fueron incapaces de hacer frente. Nabis fue incluso capaz de sostener un prolongado asedio de Megalópolis. De hecho, la asamblea de Argos había sido convocada para discutir las tropas y recursos que eran necesarios para enfrentarse a la amenaza. Al llegar, Filipo prometió que pasaría con su ejército al Peloponeso para destruir a Nabis. El ofrecimiento fue acogido con entusiasmo por la asamblea, pero Filipo lo puntualizó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Es justo, sin embargo, que mientras defiendo con mis armas vuestras posesiones, no queden las mías desprotegidas. Por consiguiente, si estáis de acuerdo, preparad las tropas que hagan falta para defender Óreo, Calcis y Corinto, de forma que yo tenga las espaldas cubiertas y pueda llevar sin riesgo la guerra a Nabis y a los lacedemonios.&lt;/span&gt; Tito Livio, 31. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El entusiasmo inicial de los aqueos se enfrió de golpe. Filipo no intentaba más que enredar a la Liga en su guerra con los romanos. Ciclíadas, aunque era un ferviente pro macedonio, desestimó toda posibilidad de acuerdo, y anunció al rey que la asamblea reunida en Argos sólo podía votar sobre tropas destinadas a luchar contra Esparta. La asamblea fue disuelta, tras aprobar la movilización contra Nabis, y el rey amablemente despedido. La Liga Aquea había decidido, presa del temor ante los romanos, mantener la amistad con Filipo pero a la vez la no beligerancia. Filipo no se resignó, y aumentó la presión política, a través de los numerosos partidarios de los que disponía en la federación, tratando de crear un ambiente propicio a una futura intervención, lo que provocó un aumento de la tensión política interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De hecho, a partir de ese momento la división de la opinión pública aquea entre pro macedonios y neutralistas fue creciendo. Los aqueos se daban cuenta de que la guerra que se estaba iniciando iba a ser decisiva para el destino político de Grecia, y la estrella de Filipo de Macedonia, aunque todavía brillante, parecía en declive. Muy pronto apareció un partido pro romano, sostenido probablemente por antiguos partidarios de Arato de Sición, que recordaban sus buenas relaciones con Roma y mantenían importantes reservas ante la hegemonía macedonia. Dirigidos por Aristeno de Megalópolis -o quizás de Dime-, los favorables a la neutralidad fueron ampliando su influencia entre las ciudades del norte del Peloponeso, las más expuestas en caso de ataque por mar, y entre los propietarios de tierras, temerosos ante la revolución espartana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente las cuestiones políticas se centraron en el enfrentamiento entre pro romanos y pro macedonios, estos últimos especialmente fuertes en Argos y Megalópolis y entre los ciudadanos sin propiedades. Filopemén parece haber sido víctima de esos conflictos, y decidió abandonar su ciudad, en desacuerdo con la corriente mayoritaria, puesto que él debía ser por entonces partidario de romper con Macedonia, y seguir una política de estricta neutralidad e independencia. Rechazado por la mayoría de los ciudadanos de Megalópolis, prefirió el exilio voluntario, y volvió a Creta como general mercenario, poniéndose a sueldo de la ciudad de Gortina. La discusión de esa forma trascendió la tradicional lucha entre ciudades para lograr el control de la Liga, y se convirtió en un enfrentamiento social, que afectaba internamente a todas las ciudades, grupos y familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero mientras los aqueos discutían sobre su neutralidad, o si romperla apoyando a macedonios o romanos, la guerra continuaba. Tras intentar inútilmente por segunda vez conquistar Atenas y el Pireo, Filipo se dedicó a saquear el Ática y se retiró posteriormente hacia el norte, a Iliria, donde el cónsul Galba, instalado con el grueso del ejército romano en las cercanías de Apolonia, consolidaba su posición tomando algunas plazas fuertes y estableciendo alianzas con los distintos reyezuelos de la región. Era la primera vez que un ejército &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;regular &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;romano operaba en Grecia. Tras las primeras escaramuzas en Iliria, los macedonios empezaron a darse cuenta que esa guerra sería distinta a lo que hasta entonces habían conocido.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);"&gt;     ... habían visto heridas producidas por jabalinas, flechas, y rara vez, lanzas; pero cuando vieron los cuerpos mutilados por la espada hispana, con los brazos cortados con hombro y todo, los cuellos seccionados por completo con las cabezas separadas del tronco, las vísceras al aire y otras horribles heridas, se daban cuenta, en una reacción general de pánico, de la clase de armas y guerreros con que iban a tener que combatir. &lt;/span&gt;Tito Livio, 31. 34&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKh8KHj1KI/AAAAAAAAAIU/IpLDKL7yYIk/s1600-h/II+Guerra+macedonica+200-199.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKh8KHj1KI/AAAAAAAAAIU/IpLDKL7yYIk/s400/II+Guerra+macedonica+200-199.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278959768111928482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:78%;"  &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;2ª Guerra Macedónica. 200-199                                     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt; A pesar de todo, Publio Sulpicio no fue capaz de entrar en el corazón de Macedonia. Su único éxito fue asegurar la intervención de los etolios en el conflicto, hasta entonces remisos, como aliados. Al año siguiente, el 199, llegó como nuevo cónsul Publio Vilio, sustituyendo a Galba, pero se encontró con un motín en su ejército, promovido por los veteranos de África, impacientes al no ver materializadas las esperanzas de enriquecimiento que la próspera Grecia había parecido ofrecer al principio de la guerra. Vilio terminó por verse bloqueado por los macedonios en el Epiro. A finales del año Filipo podía ver con cierto optimismo el futuro. Había sido capaz de mantener a los romanos en sus posiciones en la costa adriática, de enfrentarse a los etolios y de reducir la actividad de las flotas de Rodas, Pérgamo y los romanos en el Egeo a simples expediciones de saqueo de la costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Animado con esos triunfos defensivos, Filipo trató de volver a presionar a la Liga Aquea para que se pusiera a su lado en la guerra. Sin duda el Peloponeso era, en ese momento, el centro de los movimientos diplomáticos y los manejos secretos de la guerra. Podemos estar seguros de que Roma y sus aliados estaban intentando apoyar y reforzar al partido pro romano dentro de la federación, con promesas de todo tipo. Sin embargo, los éxitos de Filipo, o al menos su capacidad de resistencia, fortalecieron la corriente pro macedonia. Filipo decidió entonces ofrecer ventajas tangibles a la Liga.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;     Envió, pues, emisarios a Acaya a exigir el juramento de fidelidad a Filipo que se habían comprometido a renovar todos los años, y al mismo tiempo a devolverles a los aqueos Orcómeno y Herea así como Trifilia, que les había sido arrebatada a los eleos, y devolverles Alifera a los megalopolitas... Con estas medidas afianzaba además, seguramente, la alianza con los aqueos... &lt;/span&gt;Tito Livio, 32. 5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKi-y2CKwI/AAAAAAAAAIc/0oZqnGClafA/s1600-h/grecia+199.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 291px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKi-y2CKwI/AAAAAAAAAIc/0oZqnGClafA/s400/grecia+199.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278960912915639042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Liga Aquea en 199                                  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Orcómeno había sido, desde tiempos de Antígono Dosón en 224, el bastión de los macedonios en el centro del Peloponeso. Con su entrega Filipo estaba elevando a la Liga del estatus de estado-cliente al de aliado en condiciones de igualdad. Sólo Corinto permanecería en manos macedonias. Filipo sabía que podría continuar defendiéndose, pero sólo mediante la intervención de los aqueos tendría esperanzas de vencer en esa guerra. &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;Mientras tanto, en Roma empezaba a cundir la preocupación. Las operaciones militares se encontraban en un punto muerto y, además, Antioco III de Siria estaba atacando las fronteras de Pérgamo, lo que obligó al rey Atalo a retirar todas las fuerzas movilizadas contra Macedonia. Un nuevo cónsul, el joven de 31 años Tito Quincio Flaminio, recibió el encargo de reclutar un ejército y tomar el mando de la campaña de Macedonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flaminio era el general ideal para esa guerra. Con una cierta experiencia militar, adquirida en mandos intermedios durante la guerra contra Aníbal en Italia y más tarde como gobernador de la región de Tarento, su punto fuerte era su conocimiento de la cultura griega, raro en Roma en aquella época, lo que llamó la atención de los griegos y le dio grandes ventajas diplomáticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... porque como los macedonios les hubiesen informado de que se encaminaba a su país a la cabeza de un ejército bárbaro un hombre que todo lo trastornaba y esclavizaba con las armas, cuando después se hallaban con un general joven, humano en su semblante, griego en la voz y en el idioma y ambicioso del verdadero honor, es increíble cómo se dejaban seducir, y la benevolencia y amor que le conciliaban por las ciudades... &lt;/span&gt;Plutarco, Tito Flaminio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la primavera de 198 Flaminio lanzó un ataque frontal contra las fuertes posiciones de los macedonios en el valle del Aoos, en las montañas del Epiro, y obligó a Filipo, derrotado, a retirarse apresuradamente hacia Tesalia. Pero los macedonios se atrincheraron en el desfiladero de Tempe, angosto paso de entrada a Macedonia desde Tesalia, y Flaminio se vio detenido de nuevo en la fortaleza de Atrage. La guerra volvía a entrar en un punto muerto y la Liga Aquea pasó a estar en el centro de la atención de los beligerantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKj_OHI2xI/AAAAAAAAAIk/eClE9lgE3OA/s1600-h/II+Guerra+macedonica+198.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKj_OHI2xI/AAAAAAAAAIk/eClE9lgE3OA/s400/II+Guerra+macedonica+198.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278962019746765586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La 2ª Guerra Macedónica. 198                                   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt; En el interior de la Liga estaban teniendo lugar importantes cambios políticos. Ya vimos cómo, desde el año 200, la discusión política dentro de las ciudades e instituciones de la federación se centraba, de una manera cada vez más intensa, en el enfrentamiento entre pro romanos y pro macedonios, dirigidos por sus dos líderes, Aristeno y Ciclíades. No conocemos los pormenores de las elecciones a estratego federal de la primavera de 198, pero es evidente que existió una fuerte tensión. Parece posible que Ciclíades, animado por las concesiones de Filipo de Macedonia el año anterior, sobre todo la entrega de la fortaleza de Orcómeno, y por la capacidad de los macedonios de mantener a raya a las legiones romanas, presentara su candidatura defendiendo una mayor implicación en la guerra apoyando a Filipo. Pero el miedo a los romanos, unido a la continua amenaza representada por Nabis de Esparta, que mantenía en asedio Megalópolis, pesó más para los ciudadanos aqueos. Aristeno logró la victoria en la elección, y Ciclíadas, derrotado, terminó por ser forzado a marchar al exilio en Macedonia, donde se convirtió en consejero del rey Filipo. Es el paralelo de la exclusión de los partidos comunistas en la Europa occidental de finales de los años cuarenta del siglo XX, forzada por la presión estadounidense y el miedo a los soviéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Resulta difícil definir la política de Aristeno, fuera de su progresiva obsesión de unir la Liga Aquea a los destinos del expansionismo romano. En la historia del siglo XX, un paralelo sería esa difusa mezcla de realismo político europeo ante el poderío estadounidense y miedo a un avance del comunismo y el socialismo radical que pudiera provocar una nacionalización económica revolucionaria. Estas ideas, que no pueden ser enfocadas en un líder político concreto de la Europa de la Guerra Fría, flotaron en el ambiente de todas las democracias occidentales de aquellas décadas, y nos pueden servir como ejemplo de la posible base ideológica del partido pro romano en la Liga Aquea, y en general en toda Grecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La primera medida que tomó Aristeno, una vez en el poder, fue enviar legados al cónsul Flaminio. Es evidente que Aristeno le ofreció la colaboración de la Liga, aunque, ante la situación de escisión política en la que se encontraba su opinión pública, reducida simplemente a una neutralidad benevolente con Roma y sus aliados. Flaminio, sin duda complacido, continuó su presión sobre los macedonios en Tesalia central, pero bloqueado en Atrage, y comprendiendo que el año, y con él su mandato, podía concluir sin grandes éxitos y ser relevado sin gloria, terminó por ver en la posibilidad de atraerse a la Liga Aquea, hasta entonces un bastión pro-macedonio, ese gran éxito político que asegurara su papel de general en Grecia. Decidió dirigirse hacia el sur, tomando un puerto, Anticira, enfrente de la costa aquea, y ordenó el traslado de la flota desde Eubea al Istmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esos movimientos militares fueron complementados con el envío de embajadores a la Liga, que trasmitieron la petición firme de que la federación entrara en la coalición anti macedonia y el ofrecimiento de tomar Corinto, en manos macedonias, y entregarla a la Liga, como en tiempos de Arato. Aristeno, sin duda de acuerdo con la idea, y quizás él mismo el inspirador, se dispuso a arriesgar su prestigio político personal y convocó una asamblea federal en Sición, la patria de Arato y uno de los bastiones anti macedonios de la Liga, para recibir a los embajadores y decidir sobre su petición. La Liga Aquea afrontaba así una decisión definitiva sobre la gran cuestión que la dividía interiormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Conservamos una descripción muy detallada del desarrollo de esa asamblea, una de las más trascendentales de la historia de la federación, trasmitida en la obra de Tito Livio, que a su vez la tomó, seguramente íntegra, de la obra de Polibio. El primer día se presentaron ante la asamblea los legados de la coalición – representantes de Flaminio, de Atalo, de Rodas y de Atenas– y el embajador de Filipo de Macedonia. Ya aquí se observa la manipulación del partido pro romano, al enfrentar al enviado macedonio con cuatro oponentes. Sus discursos se extendieron durante todo el día, defendiendo cada bando sus posturas, ya conocidas. Cleomedonte, el enviado de Filipo, trató de recordar los años de alianza, de cómo la Liga de los aqueos se había convertido en el estado más próspero y estable de Grecia gracias a la ayuda del rey Filipo en tiempos difíciles. Pedía, simplemente, que la federación permaneciera neutral, manteniendo la amistad con Macedonia. Esa era, probablemente, su baza fundamental. Al pedir a los aqueos que permanecieran fuera de la guerra, podía contar no sólo con los partidarios de Macedonia, todavía numerosos, sino también con los indecisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por su parte los embajadores de la coalición pro romana, sobre todo los atenienses, incidieron en la posición de hegemonía de Filipo, en su conducta violenta, en los ataques a ciudades neutrales, en sus saqueos, y en la necesidad, en suma, de reducir su poder. Esta argumentación era, hasta cierto punto, contraproducente, puesto que la política agresiva de Filipo había contribuido, en muchas ocasiones, al desarrollo de la Liga Aquea. Al terminar el día, por tanto, los enfrentamientos internos en la asamblea aquea continuaban, si es que no se habían enconado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El segundo día de asamblea se reservaba al debate de las diferentes posturas. Como siempre, un ujier se adelantó y anunció que cualquiera de los presentes podía exponer sus opiniones. Nadie pidió la palabra, y durante un largo rato la asamblea permaneció en silencio. El temor a las consecuencias de una toma de posición pública paralizó a todos los asistentes. Ciclíades había tenido que exiliarse por defender la alianza con los macedonios, y el temor a Filipo y sus agentes era muy vivo y real. Además, el enfrentamiento interno había llegado a tal grado, que había miedo a las consecuencias dentro de la propia ciudad, o incluso frente a conocidos o familiares. Como exclamó Aristeno en ese momento,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;¿Dónde están, aqueos, esos apasionados debates en los que casi llegáis a las manos en banquetes y reuniones cuándo se hace alusión a Filipo y los romanos? Ahora, en una asamblea convocada exclusivamente para esa cuestión, cuando habéis escuchado las palabras de los delegados de ambas partes, cuando los magistrados someten la cuestión a debate, cuando el ujier os llama a hacer propuestas, ¡os habéis quedado mudos! &lt;/span&gt;Tito Livio, 32. 20&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Es posible que Polibio esté reflejando aquí una situación conocida personalmente por él, puesto que hacia 198, quizás con diez años de edad, podría haber sido testigo de alguna de esas discusiones familiares. Esto nos muestra con claridad el grado de tensión que se había alcanzado en la confrontación política. En cualquier caso Aristeno, desde su posición de estratego, jugó con habilidad en esa situación de impasse presentando su propia moción: entrar en la guerra como aliados de los romanos, aprovechando la situación de inferioridad de Filipo, inmovilizado en su reino bajo fuerte presión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;   De Filipo no vemos más que un embajador; la flota romana está en Cencreas [puerto de Corinto] ostentando los despojos de Eubea; vemos al otro cónsul y sus legiones, separados de nosotros por un estrecho brazo de mar, recorriendo de un extremo a otro la Fócide y la Lócride...&lt;/span&gt; Tito Livio, 32. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero sus dos bazas más fuertes se dirigieron hacia los dos grupos más interesados en el acuerdo de los romanos, los que le habían apoyado en la elección frente a Ciclíadas. En primer lugar, las ciudades costeras del norte, las que habían fundado la Liga. Su mayor preocupación era su posición expuesta ante ataques por mar de romanos y etolios. Sólo unos años antes Dime había sido brutalmente saqueada, y todas esas ciudades sintieron el temor de serlo a su vez de nuevo. Aristeno jugó astutamente con ese miedo, aprovechándolo para criticar a Megalópolis y Argos, los bastiones del partido pro-macedonio, y la postura de los seguidores de Filopemén, que defendían la capacidad de autodefensa de la federación y la posibilidad de mantenerse independientes tanto de Macedonia como de Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Si cien naves cubiertas... se ponen a devastar las costas y atacar las ciudades que están casi asomadas a la orilla misma, ¡nos retiraremos, claro está, a las ciudades del interior...! Cuando nos acosen Nabis y los espartanos por tierra, y la flota romana por mar, ¿cómo vamos a implorar la alianza con el rey y los refuerzos macedonios? ¿O es que vamos a defender de los romanos como enemigos, nosotros con nuestras armas, las ciudades que sufrirán el ataque? ¡Defendimos bien Dime durante la guerra anterior, en efecto! &lt;/span&gt;Tito Livio, 32. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En segundo lugar, Aristeno se atrajo también a sus propios partidarios, los anti macedonios, que desde los años finales de Arato trataban de liberar a la Liga de la tutela macedonia, y que veían que era el momento, con la alianza romana, de deshacerse del control de Filipo sobre la federación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;No toméis a mal que se os ofrezca espontáneamente lo que deberíais pedir insistentemente. No siempre tendréis la oportunidad de optar entre un partido y otro como la tenéis ahora: una posibilidad como esta no se os presentará en mucho tiempo. Desde hace bastante tenéis ganas de liberaros de Filipo pero no os atrevéis. Sin esfuerzo ni riesgo vuestro, otros han cruzado el mar con grandes flotas y ejércitos para revindicar vuestra libertad. Si los despreciáis como aliados, estáis locos.&lt;/span&gt; Tito Livio, 32. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El discurso de Aristeno dio la señal de inicio a la discusión, que pronto se convirtió en tumulto. Las normas de votación prescribían que cada ciudad debía votar como un bloque, a favor o en contra de la proposición, por lo que la riña se generalizó dentro de las delegaciones de cada una, al mismo tiempo que los representantes de las ciudades que tenían su postura definida se enzarzaron en discusiones con otras, partidarias de la contraria. El día transcurrió en una tensión creciente, pero la situación más grave se produjo en el consejo de damiurgos. Recordemos que los damiurgos, diez en total, eran los encargados de presentar oficialmente a la asamblea la moción a votar, requisito ineludible para dar validez a una ley. Hacia el final de la tarde quedó claro que ese consejo se había dividido irremediablemente. Cinco de ellos aceptaban la propuesta de Aristeno, pero los otros cinco se oponían, y se negaban firmemente a que la moción fuera presentada. Al llegar la noche no se pudo llegar a un acuerdo y la asamblea fue suspendida hasta el día siguiente, último hábil para decidir. Si a la tarde siguiente el consejo de damiurgos no presentaba una propuesta, la asamblea sería disuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A la mañana siguiente la excitación llegó al máximo, pero inesperadamente la situación se resolvió de forma un tanto sorprendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Había un tal Pisias, de Pelene, que tenía un hijo damiurgo llamado Memmón en la facción opuesta a que se propusiera y se votara la propuesta. El tal, después de rogar larga y encarecidamente a su hijo que permitiera a los aqueos velar por la salvación común y no llevara a la ruina con su tozudez a la nación entera, como con ruegos no adelantaba nada, juró que lo mataría con sus propias manos, considerándolo no un hijo sino un enemigo, y logró con sus amenazas que al día siguiente se uniera con los que estaban a favor de presentar la moción.&lt;/span&gt; Tito Livio, 32. 22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lograda la mayoría en el consejo, la moción fue por fin presentada. Inmediatamente representantes de Dime, Megalópolis y Argos, y quizás de otras ciudades, se retiraron de la asamblea antes de votar. La postura de Dime era, más bien, una posición de honor. Filipo había rescatado a su costa a los ciudadanos esclavizados y vendidos en la última guerra, por lo que se negaron a votar en su contra. Megalópolis y Argos, por el contrario, mostraban así su rechazo al abandono de la alianza con Macedonia, acusando a las demás ciudades, que estaban en mayoría, de ingratitud hacia un rey que había defendido siempre a la federación, aun a costa de sus propios intereses. En cualquier caso, la propuesta de Aristeno fue votada y apoyada por la mayoría de las ciudades, se declaró la guerra a Filipo de Macedonia y se estableció inmediatamente un acuerdo de alianza con Atalo de Pérgamo y Rodas. Unos años más tarde se formalizaría la alianza con Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/12/grecia-contra-roma-captulo-14-nuevas.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-9172425014160261201?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/9172425014160261201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=9172425014160261201' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/9172425014160261201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/9172425014160261201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/12/grecia-contra-roma-captulo-13-la.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 13. La Tormenta de Occidente.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SUKcYjg13xI/AAAAAAAAAIM/-cvnG1TG2-g/s72-c/Pergamo+rodas+202-200.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-3721496596301376268</id><published>2008-11-08T23:10:00.006+01:00</published><updated>2008-12-12T19:01:57.212+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 12. Confianza renovada.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;      &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tanto Polibio como Plutarco nos describen la febril actividad de Filopemen intentando convertir, durante el invierno de 208-207, las ineficaces milicias locales de la Liga Aquea en un ejército operativo, capaz de sostenerse en el campo de batalla. En primer lugar trató de aumentar el espíritu marcial entre las tropas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...es imprescindible que quien se dirija a una revista o a una campaña procure, cuando se ponga las tobilleras, que se le ajusten bien y que brillen aún más que su calzado, que sus botas; cuando coja el escudo, la coraza y el casco, debe esmerarse para que sean más limpios y lujosos que su manto y que su túnica. El que prefiera su lucimiento a lo necesario para una batalla, de tal preferencia puede deducirse lo que le sucederá en la liza... &lt;/span&gt;Polibio, 11. 9&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aparte de intentar elevar la moral de sus soldados, Filopemen también introdujo cambios sustanciales en las tácticas y el armamento, para adaptar el ejército aqueo a los cambios que, en todo el Mediterráneo, se estaban operando en la táctica militar, como ya vimos que había realizado el año anterior con las unidades de caballería.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Lo primero que hizo fue cambiar la formación y armamento de los aqueos... usaban de unos escudos fáciles de manejar por su delgadez, pero demasiado angostos para resguardar el cuerpo, y de unas lanzas muy cortas, por lo que, si bien de lejos eran ágiles y diestros en herir por la misma ligereza de las armas, cuerpo a cuerpo con los enemigos eran a estos inferiores. No estaba entre ellos recibida una división de línea y de formación en cohorte, sino que, usando de una falange que no tenía frente de lanzas ni protección con los escudos, como la de los macedonios, fácilmente se veían estrechados y rotos. &lt;/span&gt;Plutarco, Filopemen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin una tradición militar asentada, el ejército aqueo estaba formado por un abigarrado y descoordinado conjunto de unidades, alistadas por ciudades, incapaces de enfrentarse a los grandes ejércitos de la época. Filopemen se esforzó así por homologarlo con lo que él había conocido en sus años de mercenario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Hizo... para poner, pues, orden en estas cosas, que en lugar de la jabalina tomaran picas, y escudos más amplios y pesados, y que defendidos con yelmos, con corazas y con canilleras, se ejercitaran en un modo de pelear estacionario y a pie firme, dejando el de algarada y correría.&lt;/span&gt; Plutarco, Filopemen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios meses de entrenamiento intensivo, en la primavera de 207,  tras comprobar que la creciente  confianza de las tropas y su adiestramiento le permitirían desarrollar una campaña con garantías, movió sus fuerzas hacia la frontera de Esparta y las concentró en Mantinea, dispuesto a retar al que, hasta entonces, parecía invencible ejército espartano. Macánidas de Esparta, seguro de su superioridad, aceptó el reto, reunió sus tropas en Tegea y avanzó hacia territorio aqueo. La inevitable batalla tuvo lugar al sur de Mantinea. En una primera fase los mercenarios de Macánidas, muy experimentados, derrotaron y dispersaron a las vanguardias y la caballería aquea, tras las que marcharon inmediatamente en persecución, de acuerdo a las ideas militares tradicionales. Sin embargo Filopemen consiguió, gracias al entrenamiento de los meses anteriores, mantener firme al grueso de su infantería y, mientras Macánidas se dispersaba con sus mercenarios seguro de haber alcanzado la victoria, pudo lanzar un asalto mortífero contra la infantería espartana, que superada se retiró tras sufrir graves bajas. Macánidas, al recibir la noticia de la derrota, intentó reagrupar sus fuerzas pero fue demasiado tarde. Las tropas de Filopemen cerraron todas sus posibilidades de repliegue.&lt;span style="color: rgb(0, 0, 0);"&gt; Macánidas trató de buscar una ruta de huida, pero fue interceptado por el propio Filopemen en un canal de riego.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filopemén reconoció a Macánidas por su vestido de púrpura y por los arreos del caballo. Confió a Anaxídamo y a sus hombres la custodia de la pasarela, con la orden de no perdonar a mercenario alguno, pues han sido siempre éstos los que, en Esparta, han sostenido las dictaduras; él tomó a Polieno de Cipáriso y a Simias, sus ayudantes de turno, y se lanzó por el lado opuesto del foso a la persecución del tirano y de sus escasos acompañantes, pues se le habían juntado dos hombres, Arexídamo y un segundo mercenario. Macánidas encontró un lugar por donde el paso era fácil, espoleó a su caballo y le forzó a avanzar. Entonces Filopemen se volvió y le atacó, lo hirió certeramente con su lanza y lo remató con la contera, matando así al tirano en una escaramuza.&lt;/span&gt; Polibio, 11. 18&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la batalla, y con las tropas espartanas fuera de combate, los aqueos tomaron sin dificultad la ciudad de Tegea, e incluso entraron, por primera vez en muchos años, en territorio espartano, saqueándolo. La victoria tuvo importantes consecuencias. En Esparta el poder fue ocupado por Nabis, que más tarde se convertiría en una figura central en la política del Peloponeso pero que en ese momento permaneció a la defensiva, intentando consolidar su poder y reorganizar el ejército. Una oleada de euforia se extendió por todas las ciudades de la Liga Aquea. Tras muchos años, quizás por primera vez en toda su historia, la federación había sido capaz de lograr una gran victoria militar por sí sola. Desde tiempos de Arato la fuerza de la Liga se había basado en su habilidad para conseguir aliados militarmente poderosos –espartanos, etolios, macedonios– y enfrentar así los sucesivos peligros exteriores. Pero ahora los aqueos podían verse a sí mismos como una potencia militar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Filopemen, haciendo muy poco tiempo que había alcanzado la victoria de Mantinea, como no tuviese entonces que atender más que a la solemnidad de la fiesta [los juegos Nemeos], hizo por primera vez alarde de su falange ante los aqueos, presentándola en buen orden y haciéndole ejecutar los justos movimientos tácticos con marcialidad y agilidad, y después, habiendo competición de música, pasó al teatro, llevando a los jóvenes con clámides militares y con túnicas de púrpura, y ostentando estos gallardos cuerpos y edades entre sí iguales, al mismo tiempo que mostraban gran veneración a su general y un ardimiento juvenil por sus muchos y gloriosos combates... levantándose con el gozo mucha gritería y aplausos, por concebir los griegos en sus ánimos grandes esperanzas de su antigua dignidad y considerarse ya con la confianza muy cerca de la altura de sus antepasados. &lt;/span&gt;Plutarco, Filopemen&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volveremos a encontrar a esa cohorte de jóvenes pretorianos años después, convertidos en los dirigentes políticos de la Liga. Bajo el mando de Filopemen, la Liga Aquea parecía en condiciones de desarrollar una política autónoma, independiente, capaz de englobar, por fin, a todos los griegos. Como en el caso de De Gaulle en la Francia de los años 60 del siglo pasado, Filopemen, héroe de la guerra contra Cleómenes en 227-222, que había dirigido la reconquista de Megalópolis en 223, impulsaba ahora la formación de un poder militar autónomo que pudiera al menos hacer frente a los grandes ejércitos de la época, al mismo tiempo que permitieran a la Liga desenvolverse de forma independiente en la revuelta y peligrosa política internacional de finales del siglo III antes de Cristo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Liga recuperó así parte del prestigio perdido desde la derrota ante Cleómenes en 225. Megara, la importante ciudad del Istmo que ya anteriormente había pertenecido a la federación, hasta que en 224, durante la intervención de Antígono Doson en el Peloponeso, la había abandonado para entrar en la Liga Beocia, pidió el reingreso. Los beocios trataron de impedirlo, pero el simple rumor de que el ejército aqueo avanzaba a través del Istmo de Corinto bastó para que el ejército beocio se retirara. Es muy posible que Filopemen comenzara a pensar entonces en la posibilidad de desligar a la Liga de la tutela macedonia, creando así una tercera vía, a caballo de la postura de neutralidad y acercamiento a Roma que defendían las ciudades del norte del Peloponeso, y la sumisión a la hegemonía macedonia que defendía el partido de Ciclíadas. De nuevo el paralelo con la estrategia de De Gaulle y su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;grandeur&lt;/span&gt;. De hecho, Plutarco nos trasmite la idea de que se hizo hostil a Macedonia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Filipo, rey de los macedonios, conceptuando que si conseguía deshacerse de Filopemen de nuevo se le someterían los griegos, envió reservadamente a Argos quien le diese muerte, pero descubiertas sus asechanzas, incurrió en odio y descrédito entre los aqueos.&lt;/span&gt; Plutarco, Filopemén&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en 207, la guerra entre Roma y Macedonia languidecía de forma definitiva. El Peloponeso permaneció tranquilo, con Esparta recuperándose de su derrota del año anterior, y aqueos y etolios manteniéndose a la defensiva. Roma, conquistada por fin España, y con Aníbal acorralado en el sur de Italia, se preparaba para lanzar el desembarco final en África, y no mostraba ningún interés en Grecia. Filipo se contentó con lanzar en el verano una operación de saqueo al interior de Etolia, demostrando su superioridad militar y la incapacidad de los etolios para continuar la guerra sin una intervención más enérgica de los romanos. Regresó entonces el tiempo de la diplomacia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los embajadores de Egipto entablaron de nuevo conversaciones con todos los beligerantes, con vistas a alcanzar una paz general. Roma, por boca de Publio Sulpicio Galba, se negó a aceptarla. Los romanos, todavía ocupados en la guerra con los cartagineses, no querían que Filipo de Macedonia quedara libre de preocupaciones y pudiera volver a organizar un ataque a Italia, tal y como lo intentó en 216, motivo inicial de la guerra. El rey macedonio y Aníbal seguían intentando, demasiado tarde, colaborar estratégicamente entre sí, ya que el absoluto dominio romano del mar lo hacía imposible. Además, Filipo de Macedonia se había convertido en un enemigo de Roma, y Roma no dejaba las guerras a medias. El senado romano esperaba mantener el estado de guerra en Grecia el tiempo suficiente para, una vez derrotada Cartago, concentrar sus recursos contra Macedonia. Era una variante de la guerra en dos frentes que Roosevelt y su jefe de estado mayor Marshall aplicaron en la Segunda Guerra Mundial. Los romanos intentaron, por tanto, reforzar la motivación etolia para continuar combatiendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Sulpicio... escribió en secreto al senado que era útil para los romanos que los etolios continuaran en guerra con Filipo. El senado, en consecuencia, impidió el tratado y envió diez mil soldados de infantería y mil de caballería como ayuda a los etolios, con cuyo apoyo estos últimos se apoderaron de Ambracia, que no mucho después volvió a recuperar Filipo al partir ellos de regreso.&lt;/span&gt; Polibio, 9. 3&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los griegos, que no tenían este concepto de guerra total, terminaron por encogerse de hombros y empezar a discutir la paz entre ellos. Los embajadores egipcios volvieron a incidir en el peligro que suponía el que los romanos siguieran interviniendo en los asuntos de Grecia. Esta vez, Filipo y los etolios, cansados del progresivo desgaste de la guerra, a la que no veían un beneficio futuro, aceptaron fijar un armisticio definitivo en 206.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Los embajadores se reunieron de nuevo [ante la asamblea nacional etolia] y expusieron clara y repetidamente que Filipo y los etolios, por mor de sus diferencias, arrastraban a los griegos a la esclavitud de Roma, al acostumbrar a los romanos a intervenir con frecuencia en los asuntos internos de Grecia. Sulpicio, entonces, se levantó para replicarles, pero la multitud no quiso escucharle, sino que manifestó a gritos que los embajadores habían hablado bien. Finalmente, los etolios, por propia iniciativa, pactaron con Filipo sin contar con los romanos... &lt;/span&gt;Polibio, 9. 3&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra quedaba reducida así al enfrentamiento entre Roma y Macedonia. Al año siguiente incluso los romanos aceptaron la inutilidad de la lucha, pendientes como estaban de embarcarse en la expedición contra Cartago. Terminarían por consentir la apertura de conversaciones en la ciudad epirota de Fénice.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Publio Sempronio pidió como condiciones para la paz que los partinos, Dimalo, Bargulo y Eugenio [ciudades del territorio interior del protectorado romano] pasaran a poder de los romanos, y que Atintania, si lo conseguía del senado por unos legados enviados al efecto, se agregara a Macedonia. Acordada la paz con estas condiciones, por la parte del rey se adhirieron al tratado Prusias, rey de Bitinia, aqueos, beocios, tesalios, acarnanes y epirotas; por la parte de los romanos, los de Ilión, el rey Atalo, Pléurato, Nabis, tirano de los lacedemonios, eleos, mesenios y atenienses. &lt;/span&gt;Polibio, 19. 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRYU2iih-1I/AAAAAAAAAGA/ZGvGE0t8eSA/s1600-h/fenice+205.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 292px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRYU2iih-1I/AAAAAAAAAGA/ZGvGE0t8eSA/s400/fenice+205.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266419741473504082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La paz de Fenice. 205&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pero esta paz era sólo una tregua. Roma y Macedonia no habían ajustado sus cuentas. Grecia se había dividido en dos grandes bandos, y era sólo cuestión de tiempo que la guerra se reiniciara. De hecho, ese mismo 205 murió en Alejandría el rey Ptolomeo IV, dejando en el trono de Egipto un hijo de corta edad a merced de sus cortesanos. Inmediatamente Filipo V de Macedonia y Antioco III de Siria iniciaron conversaciones para repartirse los despojos de su reino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      En Grecia, mientras tanto, los aqueos se vieron envueltos en una nueva guerra, nada más terminada la anterior. En Esparta, tras la muerte de Macánidas en 207, el poder había pasado a manos de Nabis, un antiguo partidario de Cleómenes. Paulatinamente afianzó su autoridad, hasta que se vio lo suficientemente seguro como para llevar a la práctica las ideas de reforma social más radicales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 205 llevó al extremo el programa que Cleómenes había aplicado veinte años antes, expulsando de la ciudad a todos los propietarios, y repartiendo sus tierras entre los ciudadanos pobres, sus mercenarios e, incluso, los esclavos, estableciendo una auténtica “dictadura del proletariado”, aunque sin una base ideológica firme. Obviamente para las oligarquías del Peloponeso, y sobre todo las de las ciudades de la Liga Aquea, el nuevo régimen espartano era, como lo había sido antes el de Cleómenes, un peligro, reflejado en la obra de Polibio y, por extensión, en la de todos los autores antiguos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...ponía los cimientos de una tiranía larga y opresiva y la estructuraba. Exterminó a los supervivientes de las casas reales espartanas, desterró a los ciudadanos que sobresalían por su riqueza o por su nobleza ancestral y entregó sus esposas a los principales de sus adictos y a los mercenarios. Entre sus leales había asesinos, ladrones, bandidos nocturnos y escaladores de viviendas. Gentuzas de tal calaña se agrupaban asiduamente a su alrededor, procedentes de todo el mundo, pues Nabis llamaba a aquellos que, por su impiedad y por su desprecio de las leyes, no podían pisar el suelo de su patria. Se convirtió en monarca y cabecilla de tales desalmados, los hizo cortesanos y miembros de su guardia personal; era notorio que iba a establecer un gobierno prolongado y famoso por su impiedad. &lt;/span&gt;Polibio, 13. 6&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto Polibio carga las tintas. No sólo era aqueo, sino también megapolitano, es decir ciudadano de un estado que consideraba a Esparta el rival histórico. Era además un aristócrata, de una familia de grandes propietarios, y por añadidura nació hacia 208-205, por lo que su infancia y adolescencia transcurrió viendo a Nabis como el enemigo fundamental de su patria. Esa saña le duró toda la vida, y se refleja en todas las citas que de él hace, trasmitiéndolas al resto de los autores clásicos y a la posteridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Es difícil precisar quién inició la nueva guerra. Polibio, por supuesto, carga toda la culpa sobre Nabis, pero no podemos estar seguros de que su versión, por lo demás algo anecdótica, sea cierta. Es verosímil que los aqueos, una vez establecida la paz con Roma, pensaran que sería posible aprovechar la debilidad de Esparta, tras la batalla de Mantinea y la muerte de Macánidas, para abatir y anexionarse el principal estado independiente que quedaba en el Peloponeso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas conocemos nada sobre esta guerra, que debió transcurrir sin grandes victorias de ninguno de los dos bandos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Por parte aquea fue Megalópolis la que llevó la voz cantante y el peso de la guerra, debida a su tradicional enfrentamiento con Esparta. Podemos estar casi seguros de que el resto de la Liga se mantuvo al margen, aunque apoyara diplomática y estratégicamente a su socio federal. Lo poco que sabemos de su desarrollo lo conocemos a partir de una biografía de Filopemén, escrita por Polibio, hoy perdida, pero que podemos rastrear en los textos de Polibio y Plutarco. En fecha indeterminada, quizás 202, Nabis atacó Mesenia, ocupando parte de su territorio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... en tiempo en que Filopemén no tenía más carácter que el de particular, sin mando alguno, y como no pudiese mover, para que auxiliase a los mesenios, a Lisipo, entonces general de los aqueos... él mismo tomó a su cargo aquella demanda y marchó con solos sus conciudadanos, que no esperaron ni ley ni elección a mano alzada... cuando Nabis se informó de su venida... llevose a toda prisa sus tropas... &lt;/span&gt;Plutarco, Filopemén&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente el desinterés del resto de la Liga en una guerra que no tenía realmente que ver directamente con ella. Filopemén, ya estratego, tomó el mando en 201 de las tropas megapolitanas y arcadias, posiblemente espoleado por su éxito del año anterior, e intentó una operación sorpresa sobre territorio espartano, que Polibio explica de forma minuciosa tratando de subrayar la habilidad táctica de su héroe, pero que concluyó simplemente con una emboscada sobre las vanguardias de Nabis, sin demasiados resultados prácticos. La guerra entre megapolitanos y espartanos tendía así de nuevo a convertirse en permanente, como parte de la pugna entre las dos ciudades que se arrastraba desde el siglo IV a. de C., y así hubiera seguido si acontecimientos más graves no hubieran sacudido, de nuevo, los cimientos de la Liga Aquea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008_12_01_archive.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-3721496596301376268?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/3721496596301376268/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=3721496596301376268' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3721496596301376268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/3721496596301376268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/11/grecia-contra-roma-captulo-12-confianza.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 12. Confianza renovada.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRYU2iih-1I/AAAAAAAAAGA/ZGvGE0t8eSA/s72-c/fenice+205.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-5052469003460252320</id><published>2008-11-08T11:17:00.008+01:00</published><updated>2008-12-12T19:08:26.164+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 11. El último de los griegos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando el general tebano Epaminondas dirigió, en 370, el sinecismo de los pueblos arcadios del valle del Alfeo, con el objetivo último de oponer un freno a Esparta en la región, no pudo sospechar el enorme éxito futuro de su acción. El enfrentamiento entre Esparta y la nueva ciudad, Megalópolis, creció rápidamente, hasta llegar a convertirse en la mayor rivalidad del Peloponeso. Desde mediados del siglo IV a. de C. cualquier poder enemigo de Esparta pudo contar con Megalópolis como base de sus operaciones, puesto que el estado de guerra entre ambas se hizo crónico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el papel, las disputas se centraban en el control de la divisoria entre los valles de los ríos Eurotas y Alfeo. Se sucedían rutinarias cabalgadas contra las comarcas fronterizas del territorio enemigo, en busca de parcos botines en alquerías y aldeas, mas la base real de la lucha era la desconfianza entre las dos urbes, muy cercanas entre sí, y siempre recelosas de que la rival pudiera en algún momento lanzar un ataque decisivo que significara el desastre para la propia ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      En el curso de esa guerra permanente de baja intensidad los megapolitanos desarrollaron una tradición guerrera, centrada en un cuerpo de caballería muy experimentado compuesto fundamentalmente por propietarios agrícolas. Cuando Megalópolis se unió a la Liga Aquea, en 234, tanto su tradición militar como la rivalidad con Esparta fueron asumidas como propias por la federación, lo que la empujó a la guerra con los espartanos, con consecuencias catastróficas, como vimos más arriba. En todos esos acontecimientos participó, con total seguridad, un joven megapolitano, Filopemen, que más tarde, a su muerte, sería conocido como “el último de los griegos”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filopemen nació en 253, en el momento en el que Arato se disponía a recuperar para su familia el control de Sición. De una estirpe de propietarios, su padre, Craugis, murió al poco tiempo de nacer, y se encargó de su tutela Cleandro, un exiliado de Mantinea que, tras perder fortuna y posición familiar en el conflicto por el que Mantinea se independizó de la Liga Arcadia, había encontrado refugio en la casa de Craugis. En la adolescencia su mentor fue Ecdelo, filósofo platónico al que ya vimos como compañero de Arato en la toma de Sición en 251. Filopemen se educó, por tanto, en el mismo ambiente aristocrático y cosmopolita en el que Arato había sido formado, con sus ideas de unificación nacional de las ciudades griegas, en torno a principios aristocráticos, como forma de enfrentarse a las grandes monarquías macedonias. Se le animó a dedicarse al deporte como forma de conseguir fama y prestigio, siguiendo los pasos de Arato, pero Filopemen, heredero de una de las principales familias megapolitanas, desechó esos consejos y se mostró interesado en la vida militar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy joven participaría en las incursiones contra los espartanos en las fronteras, destacando por su valentía y empuje. Abandonó pronto la formación escolar y comenzó a vivir como un rico propietario agrícola, acostumbrándose a las tareas y rigores del campo, al mismo tiempo que seguía un irregular adiestramiento militar, basado en la lectura de los tratados de táctica de la época, así como de las biografías de Epaminondas y Alejandro Magno, que pronto se convirtieron en sus modelos. Terminó por despreciar cualquier otro tipo de forma de vida, centrándose, casi hasta la obsesión, en la milicia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ocupación militar, siempre presente en la vida cotidiana del mundo antiguo, –todo ciudadano podía verse obligado a participar personalmente en varias batallas a lo largo de su vida–, había alcanzado un elevado grado de sofisticación en el siglo III antes de Cristo, con una acusada tendencia a la formación de ejércitos permanentes, de la misma manera que a lo largo del siglo XVIII los estados europeos establecieron grandes ejecitos permanentes, encuadrados por un cuerpo de oficiales y suboficiales cada vez más profesionalizado.  En el siglo III antes de Cristo los mercenarios habían tomado un papel predominante en las batallas, en las que todavía se mantenían las tradicionales formaciones de ciudadanos en armas. Pero esas falanges ciudadanas  de hoplitas habían perdido la mayor parte de su efectividad, superadas por la experiencia de los soldados profesionales y minadas por la deserción y el desinterés de una ciudadanía para la que los viejos eslóganes de sacrificio por la patria habían perdido todo su sentido. Sólo allí donde un rey interesado en una política de expansión o un estado militarizado centraron sus recursos en el desarrollo de sus milicias –como fueron los casos de Macedonia y Roma–, esas formaciones llegaron a alcanzar el rango de fuerza semi permanente con un alto nivel de operatividad. El resto de las ciudades y reinos terminaron por depender de fuerzas mercenarias procedentes de las márgenes del mundo griego, que flanquearan unas tropas urbanas progresivamente inoperantes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filopemen participó personalmente, con casi total seguridad, en la carga que en la batalla de Ladocea, en 227, causó la muerte del líder megapolitano Lidíades y el comienzo de las victorias de Esparta en la Guerra de Cleómenes. Cuatro años más tarde, con treinta de edad, Filopemen se había convertido en un personaje importante en Megalópolis. Dirigió la inútil resistencia frente al asalto de los espartanos en 223 y, cuando Cleómenes ofreció devolver la ciudad a cambio de un armisticio, encabezó la oposición a cualquier tipo de conversación o acuerdo con el enemigo tradicional.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Al año siguiente, en la batalla de Selasia, Filopemen tuvo un papel esencial en la victoria definitiva de Antígono Dosón sobre el rey Cleómenes de Esparta. Al mando de la caballería megapolitana, en el flanco derecho del despliegue aliado, observó que las maniobras espartanas ofrecían la posibilidad de desbaratar el ala izquierda enemiga. Los oficiales macedonios, que habían recibido la orden de permanecer en reserva, rechazaron con aspereza sus requerimientos de lanzar una carga y, ante la negativa, lanzó el ataque por su cuenta al mando de su contingente ciudadano, movimiento que fue seguido por el resto de la caballería federal aquea. A continuación, herido gravemente en la acción, rechazó los cuidados médicos y permaneció en la línea de batalla hasta el final. Los espartanos fueron desorganizados, y el ataque final de la falange macedonia completó la victoria. Tras ella, el rey Antígono le elogió ante las tropas, y le ofreció incorporarse como alto oficial en su ejército, pero Filopemen no aceptó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su impetuoso carácter, poco dado a aceptar órdenes o seguir las indicaciones de otros, no encuadraba bien con el papel de subordinado de un soberano. Además, es muy posible que sintiera algún tipo de resentimiento hacia Arato y Antigono Dosón, por la falta de ayuda cuando Cleómenes conquistó y saqueó Megalópolis, aunque no podamos estar seguros. Buscó su propio camino, manteniendo su independencia personal, y se encaminó a la región en la que se encontraban los soldados más experimentados de Grecia en ese momento, Creta, donde se alistó como mercenario. No vuelve a reaparecer en los textos hasta diez años después. Sobre dónde estuvo en ese tiempo sólo podemos hacer conjeturas, aunque en esa época, hacia 220, no escaseaban las guerras en las que un mercenario cualificado pudiera medrar. Cabe la posibilidad de que sirviera en Egipto, en la guerra contra Antioco de Siria, en la cual están atestiguados otros aqueos en puestos de mando. Los reyes de Egipto disponían de grandes recursos económicos, y su ejército siempre estaba necesitado de soldados experimentados. Quizás se alistó en algún ejército importante, y es seguro que participó en las duras guerras que enfrentaban entre sí a las ciudades cretenses. Terminó por adquirir una gran experiencia en el mando de tropas y en capacidad táctica, que más adelante aplicó con éxito en el Peloponeso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su momento llegó cuando Roma y la Liga Etolia firmaron su tratado contra Macedonia en 211. La Liga Aquea, como aliada del rey Filipo V, se vio enfrentada a una guerra difícil e incierta, y fue obligada a movilizar toda su capacidad militar. La posición de la Liga era muy débil. En 210, ocupadas sus tropas en contener a eleos y espartanos, que presionaban en las fronteras, la presencia de la flota romana, unida a la armada de Atalo de Pérgamo, permitió a los etolios lanzar ataques por mar, ante los que la federación fue incapaz de poner ningún impedimento. Los etolios asolaron sin oposición el territorio del norte del Peloponeso y, lo que era más grave, la flota romana atacó, tomó y saqueó dos ciudades aqueas, Egina, en el golfo Sarónico, y sobre todo Dime, una de las ciudades fundadoras de la Liga. Sus habitantes fueron apresados y vendidos como esclavos. Sólo la intervención de Filipo V de Macedonia, que ordenó rescatar a esos ciudadanos a su propia costa, salvó de la desaparición a las dos ciudades.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRVrvF2_q0I/AAAAAAAAAF4/VDSQSj2c7Sk/s1600-h/aver+si+sale+laguerra.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 293px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRVrvF2_q0I/AAAAAAAAAF4/VDSQSj2c7Sk/s400/aver+si+sale+laguerra.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266233796050529090" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Liga Aquea en 209&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      El futuro de la confederación aquea se presentaba muy sombrío. Eleos y espartanos continuaban amenazando las fronteras, mientras la flota de Sulpicio Galba acechaba la costa desde Naupacto. Todo parece indicar que en ese momento se produjo un cambio fundamental en la dirección política de la Liga. En la primavera de 209 fue elegido como estratego Ciclíadas, posiblemente originario de Megalópolis, con el apoyo de los ciudadanos de su ciudad. Era el principio del predominio de Megalópolis en la dirección interna de la Liga Aquea, basado en su importancia demográfica y en su fuerza militar, forjada tras más de un siglo de luchas con Esparta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filopemen fue llamado para ocupar el cargo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hiparchos&lt;/span&gt;, general de la caballería. Ante el peligro se buscó al soldado más experimentado, y realmente lo era. Filopemen comenzó su cargo con un programa intensivo de instrucción de las indisciplinadas y poco experimentadas unidades locales de caballería, formadas sobre todo por ciudadanos adinerados, poco dispuestos a obedecer órdenes. A través de la persuasión y, cuando fue necesario, con multas y castigos, consiguió crear un cuerpo de caballería cohesionado, al que sometió a un estricto entrenamiento en las tácticas básicas de la caballería mercenaria que había aplicado en sus años anteriores, sobre todo la capacidad de mantener la cohesión de las unidades y maniobrar conjuntamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el verano de 209 se hicieron desesperadas llamadas al rey Filipo para que acudiera al Peloponeso, que fueron atendidas. Filipo no podía permitirse que la Liga Aquea quedara a merced de los romanos, si no quería limitarse a defender las fronteras de su reino mientras sus aliados iban siendo destruidos uno a uno. Tras derrotar la resistencia etolia en Lamia, al sur de Tesalia, se abrió paso hacia Grecia. Durante el trayecto recibió embajadores de Egipto, Rodas, Atenas y Quíos, preocupados por continuación de la lucha en Grecia en un momento de máxima tensión internacional. Filipo no hizo demasiado caso, pero aceptó un armisticio. Las conversaciones con los etolios tuvieron lugar en Egio, ante la asamblea aquea. Los aqueos trataron de persuadir a la delegación etolia de que aceptara la paz, mostrándoles las consecuencias previsibles de la intervención romana en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...los etolios y sus aliados del Peloponeso afrontan el primer riesgo, y los romanos hacen el oficio de la falange: se limitan a espiar. Si los etolios son derrotados y aniquilados, los romanos se retirarán y esta guerra no les habrá dañado en absoluto. En cambio, si los etolios vencen ¡no lo permitan los dioses!, los romanos nos someterán a todos, sin perdonarles a ellos: sojuzgarán a todos los griegos.&lt;/span&gt; Polibio, 10. 25&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos a ver aquí los esbozos de una idea estratégica tendente al establecimiento de un contrapeso entre las dos grandes potencias, Roma y Macedonia, que permitiera a las ciudades y ligas griegas mantener su independencia diplomática maniobrando en los conflictos entre ellas. Estados como Rodas o Quíos lo habían hacho así desde inicios del siglo III antes de Cristo en la compleja política de las guerras de los sucesores de Alejandro Magno, y otras ciudades veían ahora la posibilidad de que una situación de equilibrio entre Roma y Macedonia permitiera a los griegos convertirse en el fiel de la balanza de la estrategia mediterránea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la táctica que De Gaulle aplicó con cierto éxito en la Europa de los años sesenta del siglo XX, y que actualmente es defendida en muchos círculos políticos europeos, de convertir a  la Unión Europea en  un contrapeso entre los intereses de Estados Unidos y Rusia. Pero en el siglo III antes de Cristo los etolios, confiados en el apoyo de Roma, exigieron compensaciones territoriales que les permitieran recuperarse de las pérdidas sufridas durante la Guerra de los Aliados de 220-217, algo radicalmente rechazado por aqueos y macedonios. El conflicto continuó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; Filipo llegó a Argos, donde el pueblo le ofreció un recibimiento entusiástico. Encargado de presidir los juegos Nemeos, su comportamiento escandalizó a muchos, por sus excesos báquicos y sexuales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...Demostró gran locura e insolencia. Por sus alardes de excesiva licencia durante su estancia en la región, molestó sin tregua a muchos aqueos, en su mayoría hombres modestos. Constreñidos por la guerra que los amenazaba por todas partes, los aqueos se veían forzados a aguantarse y a soportar aquello tan antinatural... &lt;/span&gt;Polibio 10, 26.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en ese momento, en medio de las celebraciones, la armada de Galba, zarpando desde Naupacto, desembarcó en el territorio entre Sición y Corinto. Avisado el rey, interrumpió sus orgías y dirigió una veloz carga de caballería que, tras sorprender las dispersas fuerzas romanas, las forzó a reembarcar con importantes pérdidas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Animado por esa victoria, y una vez terminados los juegos, Filipo y su ejército se dirigieron a Dime, con la idea de hostigar las fuerzas eleas y etolias establecidas en las fronteras, y aumentar la confianza aquea con una campaña en una comarca muy expuesta, como se vio el año anterior, a los ataques. Atravesó el río Lariso, la frontera entre Acaya y Élide, acompañado por las fuerzas aqueas, encabezadas por Ciclíadas. Al día siguiente entabló combate con el ejército eleo, reforzado por contingentes etolios y, lo que no esperaba Filipo, por una importante fuerza romana, casi una legión, desembarcada durante la noche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;No sabían que Sulpicio había pasado con quince naves desde Naupacto hasta Cilene, y que, tras desembarcar en tierra cuatro mil soldados, durante el silencio de la noche a fin de que la columna no pudiera ser divisada, había entrado en Élide. En consecuencia, la imprevista maniobra produjo el pánico una vez que en medio de etolios y eleos reconocieron las enseñas y armas romanas. En un principio el rey había pretendido replegar sus tropas; luego, entablada ya la refriega entre los etolios y los tralos, que es un pueblo ilirio, viendo que los suyos eran acosados también, el rey en persona arremetió con la caballería contra la cohorte romana... &lt;/span&gt;Tito Livio, 27. 32.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A duras penas Filipo, que se vio personalmente envuelto en el combate y llegó a perder su cabalgadura, muerta por una lanza romana, pudo organizar una retirada ordenada, incapaz su caballería de sostener la acometida de los romanos. De regreso a territorio aqueo llegó la noticia de ataques ilirios sobre Macedonia, e inmediatamente, tras dejar una importante fuerza en el Peloponeso para apoyar a los aqueos, se retiró a su reino. La retirada del rey fue seguida por el traslado de la flota romana hacia el Egeo. Los aqueos, animados por la intervención de Filipo, combatieron con cierto éxito el resto del verano contra Macánidas de Esparta, nuevo tirano de la ciudad tras la muerte de Licurgo, pero sin resultados significativos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año 208 el porvenir seguía sombrío para Filipo y los aqueos. La flota romana, unida a la de Pérgamo, dominaba el Egeo, y atacó sin oposición la isla de Eubea, clave en la estrategia macedonia, tras lo que saqueó Oreo y amenazó, aunque sin resultados, la propia Calcis, la principal plaza fuerte de Filipo en Grecia. Mientras, tracios, ilirios y etolios presionaban en las fronteras, obligando al grueso del ejército macedonio a mantenerse a la expectativa en Tesalia. Los aqueos, a su vez, se vieron hostigados por eleos y mesenios, que ocuparon Trifilia, y sobre todo por Macánidas y los espartanos, que penetraron profundamente en el territorio federal, y tomaron la ciudad de Herea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Pero en ese momento la presión a la que Filipo estaba sometido aflojó un tanto. Prusias, el rey de Bitinia, sin duda incitado por Macedonia, invadió Pérgamo, lo que obligó a Atalo a regresar a su reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galba, reducida la flota a sus 25 navíos, se retiró a Egina, paralizando sus operaciones. Eso permitió a Filipo romper su bloqueo, atacando a los etolios y abriéndose de nuevo paso a través de las Termópilas. Una vez en Elatea convocó a los embajadores egipcios y rodios, que continuaban con sus esfuerzos de mediación, con vistas a alcanzar un nuevo armisticio que abriera el camino a un tratado de paz. Filipo se mostró dispuesto a terminar la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...si los etolios se decidían por la paz, él la aceptaba gustoso; de lo contrario, ponía por testigos a los dioses y a los embajadores de toda Grecia, allí presentes, de que no Filipo, sino los etolios iban a ser culpables de lo que en adelante sucediera a los griegos.&lt;/span&gt; Polibio, 11. 6.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los embajadores se trasladaron a Etolia, donde de nuevo los etolios fueron urgidos, esta vez por el embajador egipcio, a poner fin a la guerra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Afirmáis que lucháis contra Filipo en pro de Grecia entera, la cual, una vez liberada, no deberá obedecer las órdenes de aquél. La verdad es, sin embargo, que combatís para arruinar y esclavizar a todos los griegos. Esto es lo que dice vuestro pacto con los romanos... Si los romanos se desembarazan de la guerra de Italia, cosa que sucederá de inmediato, porque Aníbal se encuentra acorralado en una región muy pequeña de los Abruzos, lo lógico será que ataquen con todas sus fuerzas las tierras de Grecia; aparentemente ayudarán a los etolios contra Filipo, pero en realidad nos someterán a todos.&lt;/span&gt; Polibio, 11. 5-6.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras causaron una impresión profunda en la asamblea etolia, pero no se llegó a un acuerdo. La rivalidad entre etolios y macedonios era todavía demasiado aguda. Fracasada su tentativa de paz, Filipo se trasladó al Peloponeso en socorro de los aqueos, incapaces de hacer retroceder a Macánidas. La noticia de la llegada del ejército macedonio forzó la retirada de los espartanos, y Filipo recuperó con facilidad Herea y Trifilia. Para el rey macedonio la Liga Aquea era un aliado esencial en su red diplomática, y estaba sinceramente dispuesto a apoyarla siempre que fuera necesario. Filipo creía realmente estar luchando en defensa de la libertad de Grecia, ser el bastión de su independencia. En ese sentido, personal y propagandístico, sus relaciones con la Liga, la gran liga democrática griega, eran esenciales para justificar su política. La defensa de Grecia, de su cultura, pasaba por el sostenimiento de la Liga Aquea frente a sus enemigos, presentados siempre como bárbaros, tiranos o piratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estabilizada la situación en el Peloponeso, y aprovechando que la flota romana permanecía anclada en Egina, Filipo lanzó junto a los aqueos, sin mucha energía, un ataque a las costas etolias que no obtuvo ningún provecho. Tras esta infructuosa operación se retiró de nuevo a su reino, pensando en continuar la guerra al año siguiente. Pero en 207 la guerra comenzaba a languidecer. Atalo de Pérgamo seguía centrado en su guerra con Prusias de Bitinia, mientras que Roma, cada vez más absorta en los planes de invasión de África, dejó de prestar interés a los asuntos griegos. La armada de Galba permaneció inactiva, lo que hizo que, a su vez, etolios y eleos permanecieron a la defensiva, mientras Filipo, liberado de gran parte de sus preocupaciones, dedicó el año a combatir en el norte, contra tracios e ilirios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única disputa que se mantuvo viva fue la que enfrentaba a la Liga Aquea con Esparta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;      Macánidas, confiado en la lejanía de Filipo, contaba con seguir manteniendo la ventaja en su lucha con los aqueos, pero las cosas estaban cambiando dentro de la federación. Filopemen, que había sido nombrado nuevo estratego en mayo de 208, estaba aplicando sus conocimientos, adquiridos tras toda una vida dedicada a la milicia, en reforzar el ejército federal con vistas a la lucha con los espartanos. No tardaría mucho tiempo en utilizar esas fuerzas renovadas para desafiar la tradicional superioridad militar de los ejércitos espartanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/11/grecia-contra-roma-captulo-12-confianza.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-5052469003460252320?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/5052469003460252320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=5052469003460252320' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/5052469003460252320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/5052469003460252320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/11/grecia-contra-roma-captulo-11-el-ltimo.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 11. El último de los griegos'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SRVrvF2_q0I/AAAAAAAAAF4/VDSQSj2c7Sk/s72-c/aver+si+sale+laguerra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-4909301379873209595</id><published>2008-06-04T10:33:00.009+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:50.987+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 10. El final de Arato.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoPlainText"  style="font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En el verano de 214 Filipo se lanzó a un nuevo intento de ocupación de las ciudades aliadas de Roma en la costa iliria. Con los romanos centrados en la guerra en Italia tuvo éxito al principio, y pudo conquistar Orico e iniciar el asedio de Apolonia. Pero cuando esperaba que esta última se rindiera, llegó la armada de Marco Valerio Levino, el pretor romano encargado de la vigilancia del Adriático. Nuevamente los macedonios fueron víctimas del pánico, a pesar de que las fuerzas romanas eran inferiores. Levino recuperó Orico mientras Filipo asediaba Apolonia, para a continuación, atacando por sorpresa, destruir la flota macedonia y obligar al rey a replegarse hacia el interior. Levino se mostró muy hábil usando la única ventaja romana en ese momento, el control del mar, que hacía imposible a Filipo desarrollar operaciones militares importantes en la costa, que podían ser obstaculizadas y sorprendidas por la movilidad de la flota romana. Frustrado, Filipo se retiró a Macedonia a fines del verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de 213 volvió a aparecer en el Peloponeso, sin duda para intentar conseguir el apoyo de sus aliados para una nueva campaña, pero ahora era mirado con desconfianza tras los acontecimientos de Mesenia dos años antes. Trató de entrar allí pero los mesenios, posiblemente puestos en alerta por Arato, le negaron el paso. Demetrio de Faros se ofreció a intentar un golpe de mano para conquistar la capital, Messene, pero fracasó y murió en el intento. Filipo, furioso, comenzó a saquear la región, pero no pudo ocupar ninguna ciudad. Sin lograr ninguno de sus objetivos, y muy posiblemente desorientado tras la pérdida de Demetrio de Faros, su principal consejero, terminó por retirarse y volver a Macedonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época, Arato, ya definitivamente apartado de la corte macedonia, enfermó de gravedad. En tiempos de Polibio todo el mundo pensaba en el veneno, aunque no es seguro que se creyera lo mismo en aquel momento. La enfermedad fue lenta, y quizás duró varios meses. Con cincuenta y ocho años de edad, es difícil precisar la causa, aunque podría tratarse de una enfermedad natural, quizás respiratoria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...lo ocultó a todos los servidores, pero a uno, Cefalón, que él apreciaba mucho, se lo dijo, sin poder contenerse. En una ocasión en que, durante su enfermedad, el criado en cuestión le servía solícitamente, él le mostró unos esputos sanguinolentos que estaban en la pared y le comentó: «Cefalón, esto es el premio de la amistad que recibo de Filipo.» &lt;/span&gt;Polibio, 8.12.&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Taurion ... le dio un veneno, no pronto y violento, sino de aquellos que causan al principio en el cuerpo un calor lento y una tosecilla sorda, y de este modo llevan poco a poco a la consunción... Arato... apuró hasta el fin su mal en silencio y tranquilamente, como si fuera una de esas enfermedades comunes y frecuentes...&lt;/span&gt; Plutarco, Arato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil ver la razón por la que Filipo, el acusado de envenenar a Arato, obtendría ventajas con su muerte. Aunque sus relaciones se habían enfriado, Filipo no parecía tener un sustituto claro en la dirección de la Liga.  Muy significativamente, tras la muerte de Arato el rey no cambió su política respecto a la federación aquea, a la que siguió considerando como una aliada. No intervino, que nosotros sepamos, en su política interna, y aunque es verdad que se desatendió en cierta medida de ella, también lo es que, como veremos, le surgieron nuevas preocupaciones en el norte de Grecia, en áreas más cercanas a Macedonia, que centraron su interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, Arato murió en Egio siendo estratego de la Liga, y allí fue enterrado. Más adelante, y tras un oráculo en Delfos, se le dieron honores divinos como héroe, y fue trasladado en procesión solemne hasta Sición, su ciudad natal. En tiempos de Plutarco, en el siglo II después de Cristo, todavía se le ofrecían sacrificios en dos fechas del año: el día de su nacimiento y aquél en el que llegó al poder en Sición. Pero no hay mejor epitafio que el que le dedicó Polibio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Muchas veces había sido general en jefe de los aqueos y había hecho grandes beneficios a su linaje; por eso, con motivo de su muerte, se le rindió el homenaje debido, tanto en la patria como en la comunidad aquea. Se le decretaron los sacrificios y los honores correspondientes a un héroe y, en resumen, todo lo que contribuye a inmortalizar la memoria de un hombre, de manera que si los muertos, en alguna forma, son todavía capaces de percepción, sería natural que a él le placiera el agradecimiento de los aqueos y que no le causaran pesar los riesgos y penalidades que soportó durante su vida.&lt;/span&gt; Polibio, 8.12.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de Arato pudo ser, para los ciudadanos de la Liga Aquea, lo que parecía el final de un periodo de luchas y guerras. El Peloponeso permanecía en paz desde 217, y la guerra de Filipo con los romanos tenía que verse como muy lejana. Arato sería, quizás, como Wiston Churchill en la mente de los ingleses de la segunda mitad del siglo XX, un símbolo del pasado, de una época de conflictos y peligros, inherentes a la formación de la federación, combatida por enemigos externos e internos. Pero en ese momento, y con la excepción de Corinto, en manos macedonias, la expansión de la Liga, territorial y demográfica, había alcanzado un máximo. Los aqueos se veían a sí mismos como un estado próspero y estable, que disfrutaba de la protección benévola de un monarca poderoso. Si hubo enfrentamientos entre Arato y Filipo, si hubo conflictos en Mesenia o Esparta, esos eran asuntos de la alta política, que no hacían prever una guerra inminente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 212 Filipo, inasequible al desaliento, volvió a dirigirse hacia Iliria. En esta ocasión le sonrió la suerte. Roma se encontraba en ese momento al límite de su capacidad, centrada en los múltiples escenarios de la guerra con los cartagineses, en España, Siracusa, Capua, Tarento y otros lugares. La flota de Marco Valerio Levino fue retirada para emplearla en el bloqueo de Siracusa, por lo que Filipo no fue obstaculizado en su expedición. Tomó Lisso, en la costa adriática, conquista que le permitió asegurar el control de toda la Iliria, restringiendo la actividad romana a las plazas fuertes de la costa, Epidamno, Apolonia y Orico. En 211 no parece que saliera en campaña, lo que podría indicar que había cumplido su objetivo fundamental, reducir la influencia romana a las ciudades aliadas de la costa, lo que, en cierta manera, era volver al estado anterior al inicio de la guerra en 216. Es posible que pensara en buscar entonces un acuerdo de paz, pero los acontecimientos le enfrentaron a la cruda realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEZYLi_2h-I/AAAAAAAAAFI/TpOh295Gssw/s1600-h/GUERRA+MACEDONICA-1+216-212.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEZYLi_2h-I/AAAAAAAAAFI/TpOh295Gssw/s400/GUERRA+MACEDONICA-1+216-212.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207946974496983010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La Primera Guerra Macedónica, 216-212&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;                                   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ese mismo año Roma consiguió, en un supremo esfuerzo, recuperar la iniciativa en la guerra con Aníbal. La toma de Capua restringió la actividad del general cartaginés al extremo sur de Italia, y la conquista de Siracusa lo aisló de sus bases en África. Roma disponía otra vez de cierta libertad de movimientos. En el otoño la flota de Levino reapareció en las costas etolias, y él mismo se presentó ante la asamblea federal etolia, en Naupacto.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Allí, Marco Levino, tras haber enaltecido, como garantía de los éxitos logrados en Italia y Sicilia, las conquistas de Capua y Siracusa, añadió que los romanos mantenían la costumbre, ya transmitida de sus antepasados, de beneficiar a sus aliados, entre los cuales, a unos los habían acogido en la ciudadanía y en igualdad de derechos con ellos, y a otros los tenían en situación tan favorable que preferían ser aliados a conciudadanos. Los etolios –siguió diciendo– habrían de estar en mayor honor por cuanto serían los primeros de las naciones allende el mar en haber conseguido un tratado de amistad con los romanos;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;Tito Livio, 26. 24.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los etolios, cuya hostilidad hacia Macedonia era manifiesta, y que esperaban la posibilidad de resarcirse de su derrota en la Guerra de los Aliados, diez años antes, aceptaron inmediatamente el ofrecimiento, y firmaron con Roma un tratado de alianza. La iniciativa de Levino, que actuaba como comandante militar independiente en el frente de batalla adriático, y probablemente sin intervención oficial directa del Senado romano, tendría unas consecuencias históricas trascendentales, semejantes a las decisiones de Roosevelt en 1940 de apoyar desde la neutralidad el esfuerzo bélico británico, o en 1942 de centrar la capacidad militar estadounidense en el Atlántico y no en el Pacífico. Iniciaba un camino que conducía, irremediablemente, al choque con Macedonia, y que empujaría a Roma a intervenir, progresivamente con más energía, en la política griega. Ya antes, en 219, Roma había actuado en la costa iliria para fortalecer su área de influencia y seguridad adriática, pero ahora, en medio de los combates más duros de la Segunda Guerra Púnica, se estaba preparando la futura entrada de Roma en los conflictos helenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La irrupción de Roma en los asuntos griegos, como aliada de los etolios, causó una importante controversia en toda Grecia, que Polibio nos transmite con dos discursos, los de Cleneas de Etolia y de Licisco de Acarnania ante la asamblea espartana, que fijaron las distintas posiciones de los griegos ante la nueva guerra. Para los etolios y sus aliados se trataba, esencialmente, de restablecer el equilibrio anterior a la Guerra de los Aliados de 220-217, de luchar contra la hegemonía que Filipo V de Macedonia imponía sobre Grecia. En palabras de Cleneas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;«¡Espartanos! Estoy convencido de que nadie se atrevería a negar que el imperio macedonio ha sido para todos los griegos el inicio de la esclavitud» &lt;/span&gt;Polibio, 9. 28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los acarnanios, por el contrario, y en este discurso Polibio refleja la posición de la Liga Aquea en ese momento, centraban la crisis en el peligro que se presentaba para toda Grecia,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Antes disputabais la hegemonía y el prestigio a aqueos y a macedonios, que son linaje vuestro, concretamente a su caudillo, Filipo, pero en la guerra de ahora unos hombres bárbaros, extranjeros, pretenden esclavizar a Grecia entera... &lt;/span&gt;Polibio, 9. 37.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los enemigos de Filipo de Macedonia y la Liga Aquea no estaban dispuestos a dejar pasar la oportunidad de contar con el apoyo de la gran potencia romana para enfrentarse a sus rivales en Grecia. En el tratado entre Etolia y Roma fueron incluidos los eleos y espartanos, aliados de la Liga Etolia, algunos reyezuelos de Iliria y Tracia, siempre sometidos a gran presión por parte de los macedonios, y el reino de Pérgamo. Este reino había surgido a principios del siglo III antes de Cristo en condiciones parecidas a las que dieron lugar al desarrollo de la Liga Aquea. A la muerte del rey Lisímaco, Eumenes, el comandante de su guarnición en Pérgamo, ciudad del oeste de Asia menor, se declaró independiente en 263. Su sucesor, Atalo I, tras luchar con éxito contra las tribus celtas, los gálatas, que se habían instalado en la región, amplió su base territorial y pudo proclamarse rey en 240, creando un pequeño estado con salida hacia la costa norte del Egeo. Presionado por Macedonia, Bitinia y los seleúcidas, buscó la colaboración con Egipto y Rodas, a través de las cuales entabló contactos diplomáticos y comerciales con Roma, favorecidos tanto por el mito de que Roma tenía su origen en la huída de Eneas de Troya, como por el interés romano por el culto de Cibeles, la diosa madre, cuyo santuario estaba en territorio de Pérgamo. El tratado de 211 le permitió convertir esos contactos en una alianza, objetivo largamente perseguido, que más adelante convertiría a Pérgamo en el punto de apoyo más importante de la política romana en el mundo griego, de la misma forma que la asimétrica alianza trasatlántica entre Estados Unidos y Gran Bretaña dominaría la política mundial en la segunda mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEZYli_2h_I/AAAAAAAAAFQ/7vhjKeh3pdk/s1600-h/NAUPACTO+212.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEZYli_2h_I/AAAAAAAAAFQ/7vhjKeh3pdk/s400/NAUPACTO+212.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207947421173581810" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Los aliados griegos de Roma en 212&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En ese momento, para Roma la alianza con Pérgamo significaba no sólo el apoyo diplomático de un importante estado, sino sobre todo la asistencia de una gran flota en el Egeo. A principios de 210 Levino, nombrado cónsul en Roma –resultado evidente del reconocimiento senatorial a su acción diplomática en Grecia–, y satisfecho con las nuevas alianzas, cuyas fuerzas consideraba suficientes para mantener a raya a Filipo y hacerle olvidar cualquier hipotético plan de invasión de Italia, retiró de Grecia su legión, dejando sólo la flota al mando del pretor Publio Sulpicio Galba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, en la Liga Aquea, el tratado firmado entre etolios y romanos y la generalización de la guerra a todo el mundo griego representaba la vuelta a los conflictos de diez años antes. Volvía a verse enfrentada, como aliada de Macedonia, a eleos, espartanos y etolios, con el agravante de que ahora la intervención romana aseguraba a sus enemigos el dominio del mar, y mantendría ocupada a Macedonia lejos del Peloponeso. Los aqueos afrontaban de nuevo, poco después de la desaparición de su líder político más carismático, un destino incierto.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/11/grecia-contra-roma-captulo-11-el-ltimo.html"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/11/grecia-contra-roma-captulo-11-el-ltimo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoPlainText"  style="font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-4909301379873209595?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/4909301379873209595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=4909301379873209595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4909301379873209595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4909301379873209595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/06/grecia-contra-roma-captulo-10-el-final.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 10. El final de Arato.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEZYLi_2h-I/AAAAAAAAAFI/TpOh295Gssw/s72-c/GUERRA+MACEDONICA-1+216-212.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-1647100132691264565</id><published>2008-06-02T20:02:00.006+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:51.309+01:00</updated><title type='text'>Grecia frente a Roma. Capítulo 9. Nubarrones de Occidente.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;IR AL INICIO&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoPlainText"  style="font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div  style="text-align: justify;font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La recuperación de la Liga Aquea en 217 fue posible gracias a la campaña de Filipo en la Grecia central, que retuvo a la mayor parte de las fuerzas etolias en el norte. A mediados de ese verano los etolios volvieron a pedir la paz a través de Rodas y Quíos, a las que se unieron otros estados neutrales como Bizancio y Egipto. Filipo se mostró vagamente interesado, pero continuó las operaciones, preparando el traslado de sus fuerzas al Peloponeso para consolidar su predominio allí. Precisamente cuando se encontraba en Argos, presenciando los juegos atléticos Nemeos a la espera de la llegada del grueso de sus tropas, le llegó la sorprendente noticia de que el cartaginés Aníbal había derrotado hasta la aniquilación a un ejército romano en Trasimeno, en Etruria. Esto abría nuevas posibilidades, que inmediatamente consultó con su nuevo consejero, Demetrio de Faros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demetrio era un personaje singular. Condottiero griego, había conseguido cierta influencia al servicio del reino ilirio del Adriático hasta su derrota ante Roma en 229. Se puso entonces al servicio de los romanos, y poco después, desde su pequeño reino en Faros, se dedicó a la piratería en las costas del Adriático. Llegó a alcanzar la posición de regente del reino de Iliria, al casarse con la madre del heredero al trono, todavía menor de edad. Pronto estableció estrechas relaciones con la corte macedonia, y participió a la cabeza de un contingente ilirio en la batalla de Selasia,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; en 222,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; a las órdenes de Antígono Dosón . En 219 fue desalojado de su reino de Faros por los romanos, cansados de sus actos de piratería y preocupados por la situación en el Adriático ante la inminencia de la guerra con Aníbal. Tras un año como jefe pirata en el Egeo, combatido por los rodios, se puso al servicio de Filipo de Macedonia y rápidamente se convirtió en su consejero, deslumbrado el rey ante la figura del experimentado aventurero, que había recorrido todas las costas griegas desde al Adriático al Egeo. Demetrio excitó hábilmente la ambición del rey, y lo instó a aprovechar la derrota romana ante Aníbal. Con Roma debilitada, Filipo tenía a su alcance toda la costa adriática, tan bien conocida por Demetrio, que le serviría como trampolín hacia la rica región griega del sur de Italia. Se trataba de repetir la ambición de Pirro sesenta años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...creía [Demetrio] que lo debido en aquellas circunstancias era terminar, lo más pronto posible, la guerra contra los etolios e indicaba que debían dedicarse a los problemas de la Iliria y a una subsiguiente expedición a Italia. Le aseguró que ya ahora toda Grecia estaba bajo su imperio y que seguiría estándolo: los aqueos lo harían espontáneamente, por la adhesión que sentían hacia él; y los etolios, constreñidos por el terror que les habían causado los hechos de la guerra presente. Una invasión de Italia, afirmó, era el principio del dominio universal, cosa que le correspondía a él más que a cualquier otro. Y éste era el momento, después de la derrota romana&lt;/span&gt;. Polibio, 5. 101.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, no podemos estar seguros de que Polibio no esté cargando las tintas sobre los objetivos de Filipo, exagerándolos para justificar la posterior intervención romana en Grecia, pero la actuación del rey macedonio en los años siguientes nos hace pensar que en algún momento los tomó en serio. En todo caso, llevó a Macedonia a tomar partido en el gran conflicto mediterráneo que estaba a punto de estallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEQ4Xi_2h8I/AAAAAAAAAE4/SQ5-dxdp6iU/s1600-h/mediterraneo+216.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEQ4Xi_2h8I/AAAAAAAAAE4/SQ5-dxdp6iU/s400/mediterraneo+216.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207349046329903042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Roma y Macedonia al inicio de la Segunda Guerra Púnica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Filipo decidió perseguir las quimeras de un imperio en Italia y se avino a parlamentar con los etolios. Reunido con los aqueos, éstos aceptaron iniciar las negociaciones. Los etolios, debilitados por las derrotas del año anterior, y presionados por la presencia de un ejército macedonio frente a sus costas, amenazando con una nueva invasión, recibieron aliviados los ofrecimientos de Filipo. Tras varias rondas de conversaciones el acuerdo final en Naupacto, en el otoño de 217, fue sorprendentemente fácil y benigno para ambas partes, que pudieron conservar las conquistas que mantenían en ese momento. La causa de esa rapidez la tenemos en el discurso de Agelao, el nuevo estratego etolio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...en esta guerra da lo mismo que los romanos venzan a los cartagineses o que éstos triunfen de los romanos, ya que, mírese como se mire, lo lógico es que los vencedores no se den por satisfechos con la posesión de Italia y de Sicilia: acudirán aquí y ampliarán sus operaciones y desplegarán sus fuerzas más allá de lo que es justo. Todos debemos estar alerta, pero principalmente Filipo... si aguarda a que los nubarrones que ahora se levantan por occidente se cernieran sobre parajes griegos, mucho me temo que estas treguas y estas guerras, en una palabra, estos juegos con los que ahora nos entretenemos mutuamente se nos trunquen a todos...&lt;/span&gt; Polibio, 5. 104.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante los riesgos del futuro, Grecia se echaba en los brazos de Macedonia, único poder capaz de enfrentarse a las potencias occidentales. Pero no debemos engañarnos. No cabe duda de que, para muchos griegos, agitar ante Filipo el trapo de la conquista de Italia era una forma elegante de alejarlo de sus sueños de hegemonía en Grecia. La consecuencia más importante fue que la diplomacia griega empezó a mirar hacia occidente. Filipo y sus aliados se fueron acercando a Aníbal, pero los estados que desconfiaban de los macedonios empezaron a pensar en Roma como posible contrapeso a su hegemonía.        Mientras tanto, los aqueos pudieron creer que iniciaban un periodo de paz, protegidos por su estrecha alianza con los macedonios y la relación personal entre su líder, Arato, y el rey Filipo. Dos veces se habían visto en grave peligro, acosados por espartanos y etolios, y en ambas ocasiones la intervención macedonia, primero de Antígono Dosón, luego del propio Filipo, había resuelto las dificultades. En mayo de 216 fue elegido estratego uno de los más fieles seguidores de Arato, Timoxeno, mientras las ciudades se disponían a recuperar la normalidad, con la esperanza de que comenzaba un periodo de paz y prosperidad bajo una benévola hegemonía macedonia:&lt;br /&gt;              &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;       Los aqueos, tan pronto se deshicieron de la guerra, eligieron por general a Timoxeno y se reintegraron a sus costumbres y modo de vida. Igualmente las restantes ciudades peloponesias recuperaron sus bienes, cultivaron las tierras, renovaron las asambleas y los sacrificios patrios y los demás ritos, tradicionales en cada lugar, en honor de los dioses. Las poblaciones casi habían olvidado todo eso debido a las guerras continuas precedentes.&lt;/span&gt; Polibio, 5, 106.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento Filipo se preparaba para sus nuevos planes respecto a Roma. A finales de 217 condujo expediciones contra tribus tracias e ilirias de la frontera norte, para asegurarse una retaguardia tranquila, a la vez que incrementaba la experiencia de sus tropas. Durante el invierno organizó su expedición a Italia, y al iniciarse el verano de 216 concentró su ejército y una armada, y avanzó por mar hacia la costa adriática. Sin embargo, el rumor falso de que una flota romana había zarpado de Sicilia hizo que cundiera el pánico y Filipo se retiró de forma apresurada. Un paralelo antiguo con los ejemplos de la Armada de 1588, Napoleón en 1805 o Hitler en 1940. La gran superioridad naval romana impedía, excepto en caso de un acontecimiento extraordinario, que pudiera repetirse una gran invasión de Italia como la de Pirro medio siglo antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ese acontecimiento extraordinario pareció haber ocurrido en ese momento. Las noticias, a mediados de agosto, de la enorme victoria cartaginesa en Cannas, con la destrucción simultánea de los dos ejércitos consulares romanos, devolvieron los ánimos a Filipo, y mandó embajadores a Italia con el objetivo de llegar a un acuerdo con Aníbal para el traslado del ejército macedonio a Italia. Tras varias vicisitudes los embajadores se reunieron con el general cartaginés, firmaron un pacto de alianza y llegaron al acuerdo de que los cartagineses obligarían a los romanos, una vez vencidos, a abandonar sus conquistas en la costa oriental del Adriático, que serían entregadas a Macedonia. Pero ese acuerdo no llegó a tiempo a oídos de Filipo. En el camino de regreso a Macedonia, los embajadores fueron retenidos por los romanos, que descubrieron así la alianza entre Aníbal y Filipo y, sobrecogidos todavía por la derrota en Cannas, se vieron enfrentados a una nueva amenaza desde oriente. Al contrario que muchos modernos historiadores, los romanos sí se tomaron en serio la posibilidad de un desembarco macedonio en Italia. El recuerdo de Pirro del Epiro, que había llegado a Italia y combatido a Roma sólo algo más de medio siglo antes, seguía vivo, y en medio de una situación crítica, por la falta de hombres y recursos para enfrentarse a Aníbal, el senado ordenó apostar una flota de veinticinco quinquerremes en Brindisi al mando del pretor Marco Valerio Levino, para reducir la amenaza real de una acción macedonia a través del Adriático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto Filipo, ignorante del acuerdo establecido entre sus embajadores y Aníbal, y de la captura de aquellos, envió otra embajada, pero las noticias del asentimiento parcial de Aníbal a la alianza no le llegaron hasta el final del verano, cuando la temporada de navegación ya estaba terminando. Sin duda tuvo que sentirse decepcionado. Sus fantasías de dominio universal se veían reducidas a la promesa de Aníbal de apoyarle en la lucha por el control de la costa iliria. Sus energías tendrían que ser dirigidas hacia otro lado. Este malentendido entre Aníbal y Filipo fue, quizás, decisivo. Si Filipo hubiera tenido el apoyo de Aníbal para cruzar a Italia, es poco probable que Roma hubiera podido impedir su derrota, pero Italia era demasiado pequeña para las ambiciones de los dos caudillos. Aníbal, al reservarse para sí el control del sur de Italia, había sellado su destino, aunque todavía no lo sabía. A partir de 216 Filipo se olvidó de sus ilusiones imperiales y centró sus esfuerzos en Grecia, con lo que no volvería a presentarse otra posibilidad de llegar a una colaboración efectiva con Aníbal. Eso permitió a Roma recuperarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de año Filipo regresó al Peloponeso, donde se le presentó una nueva oportunidad de ampliar su hegemonía.        Mesenia, en el extremo sudoccidental del Peloponeso, había tenido una historia dramática, semejante en cierta medida a la de la Polonia contemporánea. Perdió su independencia frente a Esparta durante el siglo VII antes de Cristo, derrota trágica tras la cual su rey Aristodemo se suicidó sobre la tumba de su hija, sacrificada por él para propiciarse la victoria. Los mesenios se convirtieron desde entonces en siervos de los espartanos, y durante siglos su territorio y su trabajo permitieron sostener a Esparta como gran potencia griega, a pesar de varias rebeliones fracasadas. Su liberación no llegó hasta mediados del siglo IV antes de Cristo, cuando Epaminondas de Tebas derrotó a Esparta y la obligó a abandonar Mesenia, que se organizó como una confederación de ciudades independientes. Los mesenios trataron desde entonces de permanecer al margen de los conflictos de la época, y aunque se vieron enfrentados de forma alternativa con espartanos, aqueos y etolios, consiguieron mantener su autonomía.        Pero sus éxitos frente a los enemigos exteriores no fueron suficientes para enfrentarse a la crisis interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya vimos en la Esparta de Cleómenes, las desigualdades sociales llevaron a la formación de un movimiento de reforma, favorable a la redistribución de las tierras entre los ciudadanos y la abolición de las deudas, que se enfrentó, inevitablemente, con la oposición de los propietarios. El conflicto estalló violentamente a finales de 215 y pronto degeneró en guerra civil. Filipo, aliado de los mesenios, se presentó en Messene, la capital, como mediador. Inmediatamente el rey macedonio se puso de parte del movimiento de reforma social, inspirando una violenta revolución que causó la muerte de unos doscientos propietarios, y el subsiguiente reparto de sus tierras entre los ciudadanos pobres.     Filipo se manifestaba así, ahora abiertamente, como defensor de los desheredados, en un momento en que las ideas revolucionarias estaban ganando partidarios por toda Grecia. Muchos filósofos estoicos, como Cleantes de Asso, Blosio de Cumas o Esfero, estaban propagando una ideología de revolución social basada en los principios de igualdad de todos los individuos. Los monarcas griegos -ya vimos a Agis y Cleómenes de Esparta y a Antígono Gonatas de Macedonia- se apoyaron en esas ideas y en las demandas de reformas revolucionarias para presentarse como sostenedores de un nuevo modelo de sociedad, basado en una monarquía totalitaria que impusiera un orden igualitario, de una forma paralela a como surgieron los estados totalitarios del siglo XX a partir de los principios filosóficos de muchos pensadores del siglo XIX. Filipo V seguía aquí una tradición preexistente en su dinastía y viva en las teorías político-sociales de su tiempo, y que se mantendrían hasta la definitiva conquista romana, como veremos más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Debemos tener en cuenta que las ciudades griegas estaban bajo el control, en casi todos los lados, de las oligarquías latifundistas, que seguían una política de independencia y resistencia frente a las intervenciones de los reinos helenísticos, tanto en Grecia como en Asia Menor. Apoyando los movimientos de reforma social, Filipo podía contar con una poderosa palanca en los asuntos internos de las ciudades. De nuevo el paralelo moderno con la política soviética, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, de apoyar y sostener cualquier movimiento de reforma social o económica anti-liberal, anti-colonial o populista, tuviera o no bases ideológicas marxistas, como forma de ganar influencia internacional y capacidad de intervención en diferentes regiones del mundo.        Arato de Sición llegó a Messene poco después de la revolución, sin ocultar su desagrado por lo ocurrido, que parecía seguir el modelo de la Esparta de Licurgo y amenazaba con extenderse a la propia Liga. Su hijo, Arato el joven, llegó a enfrentarse personalmente a Filipo, aunque la disputa no tuvo consecuencias inmediatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEQ7wS_2h9I/AAAAAAAAAFA/rsm4Q5yUwQw/s1600-h/grecia+215.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEQ7wS_2h9I/AAAAAAAAAFA/rsm4Q5yUwQw/s400/grecia+215.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207352770066548690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       El Peloponeso en 215                                         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;       La desconfianza aumentó pronto. En aquellos días Filipo, acompañado por su comitiva, subió a la cima del monte Itome, centro sagrado de Mesenia, a celebrar un sacrificio. Lo que ocurrió allí nos es descrito por Polibio, aunque no podamos estar totalmente seguros de la completa historicidad de la narración. Admirado de la fortaleza del recinto, Filipo preguntó a sus consejeros sobre la posibilidad de establecer en ella una guarnición. Demetrio de Faros le animó a hacerlo, ya que junto con el Acrocorinto y Orcómeno, Itome le permitiría controlar todo el Peloponeso. A continuación Arato fue invitado a expresar su opinión, y contestó con una amenaza apenas velada        .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Arato callaba, pero el rey le rogó que expusiera su opinión. Entonces, puesto en un aprieto, Arato contestó: «Si te es posible ocupar este lugar sin romper tu trato con los mesenios, te aconsejo que lo tomes, pero si tomarlo ahora con tu comitiva te representa perder las demás acrópolis y la guardia que has recibido de Antígono para vigilar a los aliados, mira no te valga más ahora retirar a tus hombres de aquí, pero dejar intacta tu palabra: conservarás a los mesenios y también a los otros aliados.»&lt;/span&gt; Polibio, 7. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparentemente Filipo no se molestó, y abandonó Mesenia sin más intervenciones, pero su relación con Arato se enfrió desde entonces. El aqueo descubría definitivamente en ese momento el objetivo central de la monarquía macedonia de imponer un dominio soberano sobre Grecia, mientras que Filipo empezaba a tantear los límites a partir de los cuales su estrategia tendría que enfrentarse a la oposición de la Liga Aquea. Más adelante el rey invitó a Arato a acompañarle en su campaña iliria de 214, pero el aqueo trató de convencerle, infructuosamente, de que firmara la paz con Roma y abandonara sus proyectos de expansión en el Adriático. Las noticias procedentes de Italia mostraban que los romanos, lejos de desanimarse ante las derrotas del año anterior, estaban plantando cara ante Aníbal y preparándose para una guerra larga y, aunque la mayoría de los griegos seguía contando con la victoria de los cartagineses, la experiencia política de Arato, su contacto con los asuntos romanos y, muy posiblemente, su simpatía por Roma, le indicaban que el resultado final del conflicto no era tan claro y podría tardar todavía bastante tiempo. Pero Filipo, cansado de sus reprensiones, pensando que sus asuntos en el Peloponeso se habían estabilizado definitivamente, y con la mente fija en el objetivo de controlar la costa adriática, terminó por desplazarlo de su corte, molesto ante un consejero que le contradecía constantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/06/grecia-contra-roma-captulo-10-el-final.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-1647100132691264565?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/1647100132691264565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=1647100132691264565' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/1647100132691264565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/1647100132691264565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/06/gracia-frente-roma-captulo-9-nubarrones.html' title='Grecia frente a Roma. Capítulo 9. Nubarrones de Occidente.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SEQ4Xi_2h8I/AAAAAAAAAE4/SQ5-dxdp6iU/s72-c/mediterraneo+216.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-9140248074274631089</id><published>2008-05-27T22:03:00.008+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:51.491+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 8. ¿Autonomía o sumisión?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En ese momento, el verano de 218, el fracaso de los intentos de Filipo V por lograr la sumisión de los eleos, dio lugar un confuso episodio. El canciller Apeles acusó a Arato, resentido con los macedonios por la pérdida de su posición dominante, de haber aconsejado en secreto a los eleos rechazar la paz, para obstaculizar así el desarrollo del poderío macedonio en el Peloponeso. Eso parece plausible. Ya vimos algo parecido cuando en 226-225 Arato maniobró para impedir cualquier acuerdo entre la Liga Aquea y el victorioso Cleómenes de Esparta. Como entonces, Arato perseguía el doble objetivo de impedir que la hegemonía del Peloponeso llegara a manos de un poder externo a la Liga y de salvaguardar su propia situación de liderazgo personal en un momento delicado. Pero Arato consiguió convencer a Filipo de su inocencia en esas maniobras. Algo se nos escapa en las brumas del pasado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; . Quizás un desacuerdo entre Filipo y su mentor Apeles, -en ese momento la figura prominente en el gobierno macedonio- sobre la política a seguir con los aqueos. Quizás el rey no viera con buenos ojos una estrategia que le enfrentaba con un aliado sólido, que podía convertirse en un instrumento clave para consolidar la hegemonía sobre Grecia. Fueron los primeros pasos del acercamiento político y personal entre el joven rey, en un momento de exaltación tras una campaña victoriosa, y el veterano y prestigioso estadista, con más de treinta años de experiencia política.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El motivo para la reconciliación fue la falta de recursos del rey para continuar sus campañas. La asamblea aquea, reunida en Egio para votar esos subsidios, se mostró remisa a aprobarlos. Se mantenía la división interna, nacida el año anterior, pero ahora eran Arato y sus aliados megapolitanos los que dirigían la oposición, que el estratego Epérato se mostró incapaz de superar. Pero Filipo encontró pronto la llave del problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Convenció a los magistrados de que trasladasen la asamblea a Sición. Convocó a los dos Aratos, al padre y al hijo, a una entrevista secreta, e inculpó a Apeles de todo lo sucedido. Les rogó que perseveraran en su política inicial, a lo que ellos se prestaron con agrado. Entonces Filipo se dirigió a los aqueos y, con la colaboración de los dos jefes citados, logró todo lo que necesitaba para sus designios. En efecto: los aqueos le entregaron inmediatamente cincuenta talentos para el inicio de la campaña, decretaron abonar a las tropas el sueldo de tres meses y añadir, además, diez mil medimnos de trigo. Además, durante el tiempo en que hiciera la guerra conjuntamente con ellos en el Peloponeso, cobraría de los aqueos diecisiete talentos mensuales. &lt;/span&gt;Polibio, 5. 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces Arato se convirtió en el principal consejero político y militar de Filipo, y Apeles tuvo que retirarse del Peloponeso, aunque conservando la confianza del rey, que le encargó de la regencia durante el tiempo que permaneciera en campaña. Desde Calcis, donde estableció su sede, Apeles prosiguió sus intrigas contra Arato, y continuó maniobrando para aumentar su influencia entre los oficiales del ejército macedonio. Pero Arato había recuperado el control político sobre los asuntos peloponesios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en ese momento Filipo decidió cambiar su estrategia militar, sin duda por indicación de Arato. En vez de centrarse en las operaciones en el Peloponeso, como había defendido Apeles, armó una flota, dispuesto a atacar en su territorio a los etolios. Tras una acción fracasada en la isla de Cefalenia, y a pesar de las presiones de los partidarios de Apeles en la corte y de los mesenios, acosados por Esparta, Filipo trasladó su ejército a las costas etolias. Arato había cumplido con su objetivo de alejar a los macedonios del Peloponeso. Los etolios, cuyo ejército estaba combatiendo en Tesalia, fueron tomados por sorpresa, y Filipo pudo alcanzar sin dificultades el centro político-religioso de la Liga Etolia, el santuario de Termo, y saquearlo. Los etolios reorganizaron apresuradamente sus tropas, pero Filipo pudo retirarse a la costa sin dificultades, con un valioso botín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los partidarios macedonios de Apeles, amenazados por la creciente influencia de Arato sobre el joven rey, intentaron reaccionar, y organizaron un atentado contra él, que fracasó. Desde entonces el rey Filipo comenzó a desconfiar de Apeles, y a estrechar su relación con Arato. Sin embargo, la posición del aqueo, en medio de una corte macedonia hostil, seguía siendo muy insegura. En el Peloponeso la posición de la Liga Aquea continuaba siendo delicada, acosada por eleos y espartanos. Pero Filipo volvió a mostrar su enérgica dirección militar. En sólo siete días trasladó su ejército desde la costa etolia a la frontera de Esparta, sorprendiendo a enemigos y aliados. Merodeó sin oposición todo el territorio espartano, y terminó por establecer su campamento a la vista de la propia capital. Rechazados sin dificultades los intentos del tirano  Licurgo por desalojarle de sus posiciones, salió de Lacedemonia tras demostrar su total superioridad militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDxr9C_2h5I/AAAAAAAAAEg/GHrxGwM_NHI/s1600-h/GRECIA+FILIPO+217.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDxr9C_2h5I/AAAAAAAAAEg/GHrxGwM_NHI/s400/GRECIA+FILIPO+217.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205153965854328722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;217. La campaña de Filipo de Macedonia                            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;        Después de saquear sin dificultades los principales territorios enemigos, Élide, Etolia y Esparta, el prestigio de Filipo como líder militar creció, y pudo mirar con confianza al futuro. En esos días, descansando en Corinto, recibió embajadores de Rodas y Quíos, estados neutrales que, posiblemente por sugerencia de los etolios, solicitaban el final de la guerra. Filipo contestó con evasivas, dando a entender que estaba interesado en un acuerdo. Es obvio que veía la posibilidad de obtener ventajas de las campañas del año que estaba terminando. Pero existía otra razón. Poco a poco los graves acontecimientos que se desarrollaban en el lejano occidente hacían cundir la preocupación en todos los estados griegos. El enfrentamiento entre los romanos y Aníbal, la Segunda Guerra Púnica, había estallado con violencia, y el cartaginés estaba a punto de cruzar los Alpes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los políticos griegos sabían que de esa guerra surgiría un poder hegemónico en todo el Mediterráneo. Esa perspectiva iba ocupando el centro del interés político, y acrecentaba los deseos de llegar a la paz en Grecia, para poder enfrentarse a las previsibles dificultades futuras.        Pero mientras tanto Filipo tuvo que enfrentarse a una crisis más inmediata. En el núcleo de su ejército algunos altos oficiales, partidarios de Apeles, y muy posiblemente contrarios a la paz con los etolios y al papel de Arato junto al rey, excitaron a sus soldados por la cuestión del reparto del botín, y lograron que se amotinaran. A duras penas Filipo pudo apaciguar la protesta, puesto que la asamblea del ejército macedonio tenía tradicionalmente la capacidad de enfrentarse de igual a igual con el poder real. En esas circunstancias Apeles, confiado en la fidelidad de algunos comandantes del ejército, decidió jugar sus últimas cartas, y se presentó en el campamento con la intención de recuperar su influencia, imponiendo su tutela al rey, al que consideraba un joven inexperto. Pero se encontró con un cruel desengaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Apeles, ignorante de lo que se pensaba acerca de él y persuadido de que si se entrevistaba con Filipo, lo ordenaría todo según su parecer, corrió desde Calcis en ayuda de Leoncio. Cuando hubo llegado a Corinto, Leoncio, Ptolomeo y Megaleas, jefes de los peltastas y de los demás cuerpos más destacados, pusieron gran empeño en estimular a los jóvenes para que le tributaran un gran recibimiento. Tras una recepción teatral, debida al gran número de oficiales y soldados que le salieron al encuentro, Apeles, así que llegó, se personó en la estancia regia. Iba ya a penetrar en ella según una costumbre inveterada, pero un ujier, que cumplía órdenes, le impidió el paso, afirmando que el rey estaba ocupado. Apeles no esperaba esto, que le confundió y desconcertó largo rato; al final se volvió y se fue. Y los demás le dejaron al instante sin ninguna clase de disimulo, de manera que acabó por retirarse a sus aposentos, acompañado sólo de sus servidores.&lt;/span&gt; Polibio, 5. 26. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras varios años de campañas, la posición del rey en el ejército macedonio era incontestable. Rey-soldado a la manera tradicional, enérgica y victoriosa, los soldados no podían dudar respecto a quién era su líder, a quién debían fidelidad. Filipo, al desairar a Apeles y sus partidarios, los dejó sin armas. Era impensable un ataque directo al monarca, que sería universalmente rechazado por las tropas. Apeles descubrió, demasiado tarde, que toda posibilidad de participar en el poder pasaba por conseguir la confianza de su joven soberano. No es difícil pensar en la figura de Arato, excitando la vanidad del rey ante las opiniones de que era demasiado joven e inexperto. Los partidarios de Apeles huyeron en desbandada. Filipo decidió entonces que era el momento de acabar con los que ya consideraba unos traidores que intentaban mediatizar su poder, y ordenó la ejecución de los oficiales responsables de los motines de Corinto. El resto de los conjurados con Apeles huyó o se suicidó. Por último, ordenó la ejecución del propio Apeles y de su hijo. Con su muerte desapareció definitivamente cualquier idea de tutelar al rey Filipo, que tomó para sí todos los resortes del poder macedonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una consecuencia imprevista de estos acontecimientos fue el fracaso de las conversaciones de paz con los etolios, a pesar de los esfuerzos de los embajadores rodios y quiotas. La Liga Etolia confiaba en que la crisis interna conduciría a una situación de inestabilidad en el reino de Macedonia. También ellos subestimaron el poder de Filipo. El invierno se iniciaba y las campañas militares se paralizaron, pero Filipo se trasladó a Macedonia tras asegurar a sus aliados, sobre todo a los aqueos, que la guerra continuaría el año siguiente, en 217.        La situación en el interior de la Liga Aquea continuaba entretanto siendo extremadamente delicada. Epérato de Farea, el estratego aqueo, se mostró como un general incompetente. Durante el verano fue incapaz de proteger las ciudades del norte que le habían elegido, y los eleos, con el apoyo etolio, llegaron incluso a ocupar el monte Panaqueo, donde se levantaba el santuario federal dedicado a Zeus. Las ciudades del norte se desmoralizaron, y acudieron de nuevo a la rebelión pasiva, negándose a pagar sus impuestos federales, como habían hecho con Arato el año anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, las grandes ciudades del sur tenían sus propios problemas, sobre todo Megalópolis, donde los desórdenes provocados por la destrucción de la ciudad a manos de Cleómenes cinco años antes, que afectó fundamentalmente a los ciudadanos más modestos, amenazaban con encender un enfrentamiento interno, especialmente grave por la rivalidad con la cercana Esparta, siempre peligrosa. Por último, la falta de dinero generalizó la deserción en el cuerpo de mercenarios, lo que acentuó la debilidad de la confederación. Durante todo el invierno la Liga Aquea parecía al borde del colapso, preocupada cada ciudad de sus problemas específicos. Para colmo llegó la noticia de que etolios y espartanos estaban preparando una acción conjunta contra Mesenia, lo que podría dejar a la Liga definitivamente aislada dentro del Peloponeso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento reapareció Arato de Sición.        Fortalecido por su amistad con Filipo de Macedonia y con su ayuda, Arato reafirmó rápidamente su posición como líder de la Liga. Se atrajo a los descontentos con la situación en la que él mismo había colaborado al mantener a los macedonios alejados del Peloponeso. Pudo presentar su posición de influencia junto a Filipo de Macedonia y su prestigio de político veterano como aval de su capacidad para enfrentarse a la crisis. Las ciudades del norte, como Dime o Farea, opuestas a él el año anterior, terminaron por aceptar que representaba la única solución válida, y Arato consiguió la victoria en las elecciones a estratego federal en mayo de 217. Inmediatamente inició una acción enérgica, tendente a renovar la confianza aquea en la idea federal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Arato encontró el cuerpo de mercenarios de los aqueos muy bajo de moral y las ciudades muy poco dispuestas a colaborar económicamente a su sostenimiento. La culpa era del general anterior, Epérato, quien, como expuse anteriormente, había tratado erróneamente y con negligencia los asuntos aqueos. Arato, no obstante, estimuló a los aqueos y, apoyado en un decreto de ellos, se dedicó activamente a realizar preparativos bélicos. Los decretos de los aqueos fueron los siguientes: mantener ocho mil soldados mercenarios de a pie y quinientos jinetes; de tropas de élite de los aqueos, tres mil hombres de infantería y trescientos jinetes. Entre estos últimos habría quinientos infantes megalopolitanos que se armaban con escudo de bronce y cincuenta jinetes. Formarían también tropas argivas en igual número. &lt;/span&gt;Polibio, 5. 91. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba, esencialmente, de resucitar la fe en que la federación era la solución a los problemas de cada una de las ciudades. Tuvo especial cuidado en asegurar la protección de las ciudades del norte, para evitar la repetición de los conflictos de años anteriores. También se aseguró la colaboración de los mesenios, amenazados por espartanos y etolios. Por último, medió en los conflictos internos de Megalópolis, reafirmando la unidad entre los distintos partidos. Tras apaciguar las pugnas internas de la Liga y devolver la confianza a los aqueos, Arato pudo encadenar varios éxitos militares durante el verano. Consiguió impedir la acción concertada entre etolios y espartanos contra Mesenia, un ejército al mando de Lico de Farea derrotó dos veces a los eleos en las cercanías de Dime, y la armada aquea realizó varias incursiones fructíferas en la costa etolia. La Liga Aquea había sorteado de nuevo los peligros que la acosaban y mantenido la cohesión interna, pero los acontecimientos internacionales la arrastraban a nuevas dificultades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/06/gracia-frente-roma-captulo-9-nubarrones.html"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;font-size:10;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-9140248074274631089?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/9140248074274631089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=9140248074274631089' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/9140248074274631089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/9140248074274631089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-8-autonoma-o-sumisin.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 8. ¿Autonomía o sumisión?'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDxr9C_2h5I/AAAAAAAAAEg/GHrxGwM_NHI/s72-c/GRECIA+FILIPO+217.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-7914383798134644506</id><published>2008-05-25T16:21:00.015+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:51.771+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 7. La resistencia de la otra Grecia.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;  En 222 Arato, a pesar de las críticas por su alianza con Macedonia, tenía razones para ver su actuación como una gran victoria, al recuperar la cohesión y estabilidad de la Liga Aquea tras las violentas tensiones políticas y sociales de la guerra con Cleómenes. La evolución interna de la federación parecía demostrar los beneficios de la sumisión a los reyes macedonios. Tanto Antígono Dosón como su sucesor, Filipo, mostraron una especial deferencia con la Liga Aquea, respetando sus instituciones y su libertad interna. Para los aqueos, sobre todo tras las experiencias con Cleómenes de Esparta, disponer de la ayuda del principal poder militar de Grecia les tuvo que hacer sentir una sensación de seguridad muy reconfortante.       Sin embargo, al mismo tiempo estaban germinando las semillas de nuevas crisis. Para el resto de Grecia -espartanos, eleos, etolios, mesenios, atenienses...- la sumisión a un renovado imperio macedonio renacido no ere, en modo alguno, una opción de futuro. Para esos estados, la propaganda de los macedonios como protectores de la libertad de Grecia no era más que una retórica vacía, y no estaban dispuestos a aceptar que esa libertad pasara por el sometimiento a un poder que consideraban extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los etolios en particular, los grandes rivales de Macedonia en la Grecia central, se mostraron especialmente alarmados por el engrandecimiento del poder macedonio. Habían permanecido neutrales durante toda la Guerra de Cleómenes, a la expectativa de los acontecimientos y dispuestos a pactar con el vencedor. Ya vimos cómo habían intentado, sin éxito, mantener a los macedonios fuera de Grecia. La victoria de Antígono Dosón tuvo que preocuparlos en extremo. Como consecuencia, la Liga Etolia comenzó a mostrarse activa desde 221. Polibio, que siempre muestra en su obra una hostilidad tenaz a los etolios, culpa de esas acciones a su gusto por la piratería y el bandidaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102); font-style: italic;"&gt;Hacía ya tiempo que los etolios soportaban con disgusto la paz y el subsistir con sus propios recursos, acostumbrados como estaban a vivir a costa de los vecinos, y además necesitaban de muchas provisiones, debido a su fanfarronería innata. Esta les ha esclavizado, y llevan una vida avara y brutal, sin respetar la propiedad privada. Todo lo consideran botín de guerra.&lt;/span&gt; Polibio, 4. 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que observar, sin embargo, que los etolios también pensaban, desde un punto de vista nacional, que la hegemonía de Macedonia, su enemigo tradicional, amenazaba no sólo a su confederación sino también a la independencia de Grecia. Su política de neutralidad, por tanto, se transformó en otra más agresiva, e intentaron romper la red de alianzas creada por Antígono Dosón, en la suposición de que a la muerte de éste, su sucesor, Filipo, un joven de 17 años, sería incapaz de mantener unidos los intereses, a veces contrapuestos, de sus aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmB9S_2h1I/AAAAAAAAAEA/avsn0kiemio/s1600-h/Grecia+220.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmB9S_2h1I/AAAAAAAAAEA/avsn0kiemio/s400/Grecia+220.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204333734474975058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La guerra aqueo-etolia.222&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Las hostilidades se iniciaron en 221 en territorio de Mesenia, hostigada por bandas etolias con base en algunas pequeñas ciudades peloponesias. La Liga Aquea, poco dispuesta a permitir la intervención etolia en el Peloponeso, y envalentonada tras su victoria sobre Esparta y su nueva alianza con Macedonio, dio a Arato el encargo de impedir los ataques. Se demostró otra vez, en ese momento, la debilidad militar de Arato y de los aqueos, que fueron derrotados sin dificultad por los etolios en la batalla de Cafias. Inmediatamente sus extendieron sus operaciones de saqueo, atravesando el Peloponeso y retirándose a finales del verano por el istmo de Corintio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa derrota debilitó sustancialmente el liderazgo de Arato dentro de la Liga. Apareció entonces un difuso movimiento de oposición interna a su dominio político, que es difícil de contextualizar, pero que muy bien pudo tener su base en las ciudades del norte, las fundadoras de la Liga, cansadas de los conflictos a las que se veían arrastradas tanto por la política internacional de Arato como por los intereses de ciudades como Argos o Megalópolis, de recientemente incorporadas a la federación. Sin embargo, la asamblea federal demostró que las pequeñas ciudades del norte estaban ahora en minoría dentro de la confederación, y por mayoría sostuvo a Arato en el poder, eligiéndole estratego en la primavera de 220. Los aqueos aprobaron movilizar un ejército para intervenir en apoyo de Mesenia, y buscaron colaboración mediante una alianza con Mesenia y Lacedemonia, que tras la derrota de Cleómenes eran nominalmente aliadas de la Liga Aquea. Además solicitaron la intervención de sus aliados macedonios contra los etolios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los movimientos diplomáticos con los que Arato esperaba consolidar su predominio en el Peloponeso fracasaron. Por un lado, los etolios protestaron alegando que ellos no habían iniciado guerra alguna y que los problemas de Mesenia no tenían relación con la Liga Aquea. Si los aqueos se enfrentaban a los etolios, debían ser acusados de agresión por la opinión pública griega, como intrigantes para conseguir el dominio del Peloponeso. Por otro lado, tanto Mesenia como Esparta se mostraron remisas, buscando sus propias ventajas ante la guerra que se avecinaba y desconfiadas ante la cada vez más clara política expansiva de los aqueos, que recuperaban sus sueños de unificación de Grecia, ahora bajo la protección de Macedonia. Pero el mayor revés fue la tibia respuesta de la propia corte de Macedonia. Filipo convocó a sus aliados y, aunque aceptó la entrada de Mesenia en la alianza y le ofreció una difusa solidaridad ante los asaltos sufridos, rehusó intervenir directamente contra los etolios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los aqueos fue un gran golpe, por cuanto demostraba que su alianza con los macedonios los situaba en una posición subordinada, incapaces por su debilidad militar de seguir una política independiente y sometidos en realidad a la potencia macedonia, verdadero poder hegemónico en Grecia. De nuevo el paralelo con la situación de debilidad de los estados europeos tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el Reino Unido, Francia o los Países Bajos se mostraron incapaces de defender no sólo sus intereses coloniales en Asia u Oriente Medio por sí mismos, sino siquiera de asegurar su propia soberanía frente a la presumible amenaza soviética sin el sostén del poder militar americano en los años 40 y 50 del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como demostración de la debilidad aquea, grupos etolios, apoyados por piratas ilirios, desembarcaron en el Peloponeso y saquearon la ciudad arcadia de Cineta, miembro de la Liga, sumida en un enfrentamiento interno de base social y económica. Posteriormente esas bandas se retiraron a Etolia, sin que Arato y los aqueos fueran capaces de intervenir.       En esta situación Arato envió de nuevo desesperados mensajes en busca de ayuda. Mesenia y Lacedemonia, nominalmente aliadas, volvieron a negarse a intervenir, aplazando el envío de tropas y nada dispuestas a favorecer el estallido de un conflicto que fortificara la posición de la Liga y de sus protectores macedonios. Filipo de Macedonia, por el contrario, decidió por fin actuar, quizás sopesando la posibilidad de que la Liga terminara sucumbiendo a las presiones de sus vecinos. Dio órdenes a su general Taurión, al frente de las fuerzas macedonias en el Peloponeso, con base en Orcómeno, de intervenir en apoyo de los aqueos contra posteriores acciones etolias, y mientras inició la movilización de un ejército en Macedonia. Había decidido consolidar su poder en Grecia estrechando el control sobre sus aliados en el Peloponeso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a Corinto demasiado tarde para intervenir en la lucha, pues los etolios se habían retirado ya a su territorio, pero utilizó su ejército para asegurar su dominio en la región. Los espartanos volvían a renovar su crisis interna. La facción favorable a la reforma social había aprovechado la situación de debilidad de los aqueos para derrocar de nuevo a los oligarcas apoyados por la Liga y recuperar el poder. Filipo se presentó en Esparta y exigió explicaciones a los nuevos dirigentes. Sin embargo, no intervino en la situación interna de la ciudad, y reconoció a los nuevos líderes a cambio de la promesa de permanecer dentro de la alianza macedonia.      Era la primera manifestación de su simpatía por los movimientos populares contrarios al control económico y social de las aristocracias. Los reyes macedonios siempre habían mostrado su apoyo a los movimientos populares y a los demagogos que dominaban algunas ciudades contra la aristocracia local con el apoyo del pueblo, y quizás Filipo pensara en ampliar su control sobre Grecia creando gobiernos “populares” de la misma forma que la Unión Soviética dominó Europa oriental a través de gobiernos filo-comunistas a finales de los años cuarenta del siglo XX. Pero en 220 su principal preocupación era someter a la Liga Etolia, el tradicional enemigo de Macedonia en Grecia central. Con ese objetivo convocó una conferencia diplomática en Corinto, a la que asistieron todos sus aliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión se celebró en septiembre de 220 y rápidamente se convirtió en un coro de quejas contra los etolios. Beocios, focenses, acarnianos, epirotas y aqueos acusaron a la Liga Etolia de agresión en sus fronteras, recordando viejos pleitos y conflictos. No costó mucho que los delegados, Macedonia y sus aliados, votaran por unanimidad la guerra contra los etolios, justificándola en la agresividad de la Liga Etolia y en la necesidad de restaurar la independencia y libertad de las ciudades en disputa, que los etolios consideraban propias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt; Acordaron que los aliados se prestarían ayuda mutua en el caso de retención, por parte de los etolios, del territorio o de la ciudad de algunos de ellos contando a partir de la muerte de Demetrio, el padre natural de Filipo. Decretaron igualmente que restablecerían en todas partes las constituciones patrias en las ciudades que contra su voluntad se habían visto forzadas a ingresar en la Confederación etolia: los ciudadanos poseerían sus ciudades y territorios sin guarniciones, sin pagar tributos, como hombres libres, y vivirían según las leyes e instituciones ancestrales. Y restablecer sus leyes y el dominio de su templo [de Delfos], del que los etolios les habían privado con la intención de disponer por sí mismos de los asuntos de este santuario.&lt;/span&gt; Polibio, 4. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmCJy_2h2I/AAAAAAAAAEI/qYnfLExYQyU/s1600-h/GUERRA+DE+LOS+ALIADOS.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmCJy_2h2I/AAAAAAAAAEI/qYnfLExYQyU/s400/GUERRA+DE+LOS+ALIADOS.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204333949223339874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Guerra de los Aliados 220-217.                            &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Tras el acuerdo Filipo se trasladó a Egio, donde ante la asamblea de la Liga Aquea renovó solemnemente el tratado de alianza. Este gesto, muy bien acogido por los aqueos, que dieron al rey todo tipo de honores y privilegios, mostraba el papel central que el rey reservaba a la Liga en su sistema de alianzas. Sin duda Arato creyó entender que Filipo le entregaba la dirección de los asuntos del Peloponeso bajo la benévola tutela del poder macedonio. Filipo regresó después a su reino, a preparar la campaña de la primavera siguiente contra Etolia.       Los aqueos tenían ahora motivos para esperar que el año 219 fuera el de su triunfo definitivo. Sin embargo, desde muy pronto sus expectativas se convirtieron en desengaños primero, y en temores después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero Mesenia, que había sido aceptada como aliada en la asamblea de Corinto, se negó en redondo a enviar tropas o apoyar diplomáticamente a la Liga si no era conquistada previamente la ciudad etolia de Figalea, situada en su frontera y que reclamaban como propia. Polibio en su obra se queja amargamente de esta respuesta, que además partió del grupo supuestamente más próximo a las ideas de la Liga Aquea dentro de la política mesenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Impusieron esta respuesta, contra el parecer del pueblo, los éforos en funciones, Enis y Nicipo y algunos otros del grupo oligárquico, unos ignorantes, al menos en mi opinión, que se apartaron grandemente de una decisión correcta. Yo afirmo que la guerra es algo terrible, pero no tanto, en modo alguno, que debamos soportarlo todo antes de entrar en un conflicto bélico. &lt;/span&gt;Polibio 4. 31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto tuvo que ser inesperado para los aqueos, que contaban con el apoyo de Mesenia, sobre todo si pensamos que las hostilidades se habían iniciado precisamente cuando la Liga Aquea intervino para protegerla de los etolios. Más grave era la situación en Esparta. Tras la partida de Filipo, que sin duda había reanimado a los grupos populares más favorables a la política de reformas sociales, los conflictos internos se reactivaron, y dieron lugar a un golpe de estado, –en el que fueron asesinados todos los magistrados–, que permitió la vuelta al poder de los partidarios más radicales del antiguo rey Cleómenes. Casi al mismo tiempo llegó la noticia de su muerte en el exilio egipcio, por lo que fue elevado al trono Licurgo, un plebeyo que pronto se convirtió en el primer tirano de Esparta. De forma inmediata los espartanos establecieron una alianza con Etolia contra la Liga Aquea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si faltara poco, los embajadores etolios enviados a Esparta consiguieron también el apoyo de los eleos. El bloque griego antimacedonio empezaba a tomar forma de alianza efectiva. Los aqueos, que esperaban que la intervención de Filipo de Macedonia les diera una posición de predominio en la región, se encontraron en la primavera acosados en el sur por Esparta, en el oeste por los eleos con apoyo etolio, y en la costa norte por incursiones por mar de los mismos etolios, mientras que Filipo permanecía en Macedonia, centrado en sus propias fronteras.       Era tiempo de elecciones, y Arato, que era el estratego saliente y que por lo tanto no podía ser reelegido, presentó como candidato a su propio hijo, Arato el Joven,  con la intención de mantener el control efectivo de la situación política. Sin embargo, la incapacidad militar de Arato volvió a ponerse de manifiesto. Preocupado por la amenaza espartana sobre Megalópolis, concentró en el sur las fuerzas aqueas, lo que permitió a los etolios saquear Egira, en la costa norte, y a los eleos, reforzados con un contingente etolio, penetrar en el corazón de Liga, y amenazar Dime, Tritea y Feras, tras vencer a sus milicias locales apresuradamente organizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas derrotas causaron una conmoción en la solidaridad de la federación. Las ciudades amenazadas, Dime, Tritea, Patrás, Feras, Egira, no sólo eran las ciudades fundadoras de la Liga. Desde hacía décadas no habían afrontado ningún peligro importante como el que enfrentaban ahora. Además ya habían mostrado anteriormente su descontento ante la progresiva inclinación del centro de poder de la confederación hacia las grandes ciudades peloponesias como Sición, Argos o Megalópolis. Con el grueso de las tropas defendiendo Megalópolis, las ciudades del norte solicitaron a Arato el Joven el envío urgente de tropas. Polibio arguye que el inexperto estratego fue incapaz de reunir los refuerzos pedidos, pero debemos suponer que en la estrategia de Arato el Viejo, el auténtico líder de la confederación, proteger Megalópolis del expansionismo espartano era mucho más importante que impedir la acción de bandas de saqueadores en la zona norte. Como consecuencia, las ciudades septentrionales recibieron buenas palabras pero ningún auxilio. Eso llevó a una crisis institucional grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Los dimeos, los fareos y los triteos tomaron el acuerdo conjunto de negar a los aqueos el aporte de las contribuciones comunes. Reclutaron privadamente mercenarios, trescientos hombres de a pie y cincuenta de caballería, con los cuales aseguraron el país. Con esta conducta dieron la impresión de haber tomado unas decisiones excelentes en cuanto a sus problemas particulares, pero todo lo contrario en cuanto a la problemática general. En efecto: parecieron ser los iniciadores y cabecillas de una agresión perversa, y ofrecieron un pretexto a los que querían disolver la Liga aquea.&lt;/span&gt; Polibio, 4. 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis no pasó a mayores, y se volvió más adelante a la normalidad, pero demostró la debilidad esencial de la Liga: la aparición de intereses encontrados dentro de la confederación. En cualquier caso, la crisis no resolvió la delicada posición militar de los aqueos. Su principal apoyo, Filipo V de Macedonia, se encontraba en ese momento luchando con éxito en Acarnania contra los etolios, pero a fines del verano tuvo que regresar a su reino sin poder prestar ayuda a los desalentados aqueos.       A principios del año 218 la Liga Etolia parecía en condiciones de ganar el control del Peloponeso la primavera siguiente, cuando repentinamente se mostró el genio militar del rey Filipo V, que entonces tenía unos veinte años. En mitad del invierno, cuando las operaciones militares estaban paralizadas, se presentó con seis mil soldados escogidos en Corinto, sin que nadie lo esperara. No podía aceptar perder la sólida base en Grecia que representaba su alianza con la Liga Aquea. Inmediatamente tomó el mando de las operaciones en el Peloponeso y, despreciando las dificultades del invierno, nieve incluida, atacó. La acometida cogió a eleos y etolios totalmente por sorpresa, desbaratando el grueso de su ejército. Pudo ocupar rápidamente varias ciudades, que entregó a los aqueos, y penetrar, sin oposición digna de mención, en el corazón del territorio eleo, que devastó a placer. Después se dirigió a Trifilia, comarca del sur de la Élide, que sometió rápidamente a pesar de los refuerzos enviados desde Etolia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmJei_2h4I/AAAAAAAAAEY/eqN2wgMYvGM/s1600-h/grecia+219-218.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmJei_2h4I/AAAAAAAAAEY/eqN2wgMYvGM/s400/grecia+219-218.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204342002287019906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;El Peloponeso, 219-218&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en Esparta la inestabilidad interna continuaba, y estalló una nueva revuelta contra Licurgo, con el apoyo activo de la Liga Aquea, seguramente el origen de la conspiración. La insurrección fue muy probablemente promovida por Arato, para devolver al poder a la oligarquía lacedemonia para lograr cierta influencia en Esparta antes de que Filipo la conquistara, lo que parecía inevitable. Los aqueos empezaban a ver con temor a Filipo, tan reclamado el año anterior. Una cosa era que se obtuvieran refuerzos macedonios en la lucha contra espartanos, etolios y eleos, y otra muy distinta que el propio rey tomara el control de las contiendas del Peloponeso. Ya habían estallado conflictos entre oficiales aqueos y macedonios, y dentro de la corte macedonia se estaba formando un partido imperialista, favorable a la absorción de los pequeños estados aliados, dirigido por Apeles, canciller de Filipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso la revuelta en Esparta fracasó, y Licurgo continuó en el poder.       Para Arato el mayor peligro era ahora que Apeles llevara a la práctica sus planes, reducir a la Liga al papel de estado vasallo y mediatizar la soberanía de la federación, como ya había ocurrido con los tesalios, los beocios o los eubeos, que eran por entonces simples apéndices del reino de Macedonia. Al llegar la primavera de 218 Filipo se retiró a Argos para reorganizarse y planear los siguientes movimientos. El centro de interés pasó ahora a las elecciones aqueas, que debían celebrarse en mayo. Arato, previendo fuertes resistencias a su propio liderazgo, presentó como candidato a Timoxeno, un antiguo aliado, pero se encontró con la fuerte oposición de las ciudades del norte, sin duda resentidas todavía por la crisis del verano anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, Apeles el canciller macedonio, con la aquiescencia del rey, se dedicó a intrigar contra Arato, al que veía como un político demasiado activo, interesado en mantener a la Liga como un estado independiente de Macedonia. Como resultado de esas maniobras, –apoyadas tanto en el poderío macedonio como en las antiguas fidelidades que ciudades como Argos mantenían hacia la monarquía macedonia– salió elegido estratego Epérato de Farea, un hombre del núcleo septentrional de la Liga, y Arato se vio apartado del poder.       Muy significativamente, al llegar el verano Filipo se trasladó con su ejército al territorio de Dime y Farea, con la intención de entrar en la Élide desde el norte. Intentaba acercarse así a los intereses de las ciudades de la costa septentrional, las vencedoras en la asamblea anterior, para aumentar su influencia sobre el conjunto de la Liga aquea. Tras derrotar militarmente a los eleos intentó negociar con ellos la paz, pero inesperadamente sus proposiciones fueron rechazadas. Desde la sombra, Arato tenía todavía muchos resortes que manejar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-8-autonoma-o-sumisin.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-7914383798134644506?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/7914383798134644506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=7914383798134644506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/7914383798134644506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/7914383798134644506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-7-la-resistencia-de-la-otra.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 7. La resistencia de la otra Grecia.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SDmB9S_2h1I/AAAAAAAAAEA/avsn0kiemio/s72-c/Grecia+220.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-8352957124515398409</id><published>2008-05-18T16:19:00.017+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:52.157+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 6. El retorno de Macedonia.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;IR AL INICIO&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Arato de Sición, el líder natural de los grupos aristocráticos peloponesios, aun permaneciendo desplazado del gobierno federal aqueo, no podía de forma alguna consentir que Cleómenes de Esparta, con sus ideas revolucionarias de reforma social, obtuviera la supremacía en el Peloponeso. Su experiencia política le hizo entender desde muy pronto, -quizás desde los primeros momentos de la guerra-, que el rey espartano representaba una energía popular que, si se desbordaba, se llevaría por delante todos los pilares en los que descansaba la estructura política y social que él mismo, desde hacía décadas, defendía. Es muy posible que al resistirse, en 228 y 227, a las ansias de Aristómaco de Argos y Lidíades de Megalópolis de enfrentarse en campo abierto con los espartanos, presintiese el desastre que podía producirse en el enfrentamiento entre el mediocre ejército aqueo y el ejército popular espartano, una auténtica nación en armas que los griegos, acostumbrados al empleo de mercenarios, no conocían desde hacía tiempo. La solución a la crisis debía encontrarse fuera de la Liga Aquea. De hecho, tanto Polibio como Plutarco trasmiten la idea de que Arato, a la búsqueda de salidas de la crisis provocada por las victorias del rey espartano, entabló conversaciones con el rey de Macedonia desde el mismo 227, seguramente tras la tumultuosa asamblea federal de Egio que le había desautorizado como estratego. Sólo Macedonia podía desplegar la fuerza necesaria para detener a Cleómenes, respaldado a su vez con el apoyo diplomático del reino de Egipto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La catástrofe de 225 empujó a Arato hacia la solución más drástica. Las conversaciones con el enemigo tradicional, Macedonia, debían convertirse en una colaboración efectiva a cualquier precio. Tras la muerte de Demetrio II en 229, justo antes del inicio de la guerra, había ocupado el trono Antígono Dosón. Durante los primeros años el nuevo rey macedonio mostró ante la guerra en el Peloponeso una actitud de cautela, esperando las oportunidades que aparecieran, la misma estrategia de prudencia que aplicaron los etolios. Arato, por su parte, fue abriendo con él vías de comunicación reservadas desde su retiro político. Pensaba, sin duda, en los peligros que para su propio grupo social representaba la revolución que Cleómenes había iniciado en Esparta. Pero también, y quizás sobre todo, en su propia posición de líder político en desgracia, necesitado de un golpe de efecto para volver al primer plano. Las aristocracias de todo el Peloponeso no podían menos que sentir temor ante Cleómenes, ni Arato aceptar que su propia posición como líder político del Peloponeso, su imagen como renovador de la unidad griega, fuera “usurpada” por alguien a quien consideraba un advenedizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros pasos los había dado ya en 226, a través de Megalópolis, todavía bajo el impacto de la desaparición de Lidíades, que se veía dramáticamente enfrentada a la posibilidad real de ser ocupada y absorbida por su tradicional rival, Esparta. Una petición de ayuda de los megapolitanos a Antígono Dosón parecía razonable, por la larga tradición de colaboración de la ciudad con Macedonia, y una embajada de Megalópolis fue consentida por la asamblea aquea. Pero Arato trasmitió a los embajadores, encabezados por Cércidas, sus propias indicaciones reservadas. El secreto era vital, puesto que los macedonios eran rechazados en toda Grecia. De hecho, Arato continuó presentándose hasta el final como rival de Macedonia. Pero como Wiston Churchill diría ante el Parlamento británico en el verano de 1941, &lt;span style="color: rgb(153, 0, 0); font-style: italic;"&gt;...si Hitler invadiera el Infierno, tendría al menos una buena palabra para el Diablo&lt;/span&gt;. Bajo cuerda, Arato mostró a Antígono Dosón los peligros de una victoria de Cleómenes, que le permitiría controlar todo el Peloponeso y, aliado con los etolios, disputar a Macedonia la hegemonía en toda Grecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Era evidente para todos que los aqueos no podrían sostener una guerra en dos frentes, pero era más evidente aún, para un buen observador, que Cleómenes y los etolios, una vez vencidos los aqueos, no quedarían satisfechos ni iban a permanecer así como así: la avaricia de los etolios no se contentaría con alcanzar los límites del Peloponeso, ni tan siquiera los de Grecia, y el celo de Cleómenes, por su parte, su intención, de momento sólo era alcanzar el dominio del Peloponeso, pero una vez logrado pretendería la hegemonía de toda Grecia. Ahora bien: no le era posible alcanzarla si antes no destruía el imperio macedonio. De modo que los embajadores solicitaban de Antígono una previsión de futuro, y que examinara sus propios intereses. &lt;/span&gt;Polibio, 2. 49&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación hizo crisis en la primavera de 224. Ante la defección de Corinto, y con el resto del territorio federal amenazado por el ejército espartano, una debilitada asamblea aquea pidió a Arato que volviera al poder. Para entonces sus conversaciones con Antígono Dosón eran ya públicamente conocidas. Al mismo tiempo Arato, que se encontraba en Sición, asediado por el ejército espartano, recibió la propuesta de Cleómenes de colaborar entre sí para mantener a los macedonios fuera del Peloponeso, igual la misma propuesta que Hitler presentó a un debilitado Churchill en junio-julio de 1940. Cleómenes le ofrecía salvaguardar la Liga Aquea, reforzada por Esparta, y asegurar su propio porvenir con una importante oferta económica, a cambio de aceptar al rey espartano como estratego y líder de la federación. El origen de la oferta estaba en Egipto, que siempre había apoyado a Arato y a la Liga, pero que no podía permitir que Macedonia recuperara la hegemonía sobre el Peloponeso. Arato no lo dudó. No toleraría que la Liga Aquea, su Liga, su obra de décadas, le fuera arrebatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Perjudicó mucho este accidente a los negocios de Grecia, que hubiera podido reponerse de los males presentes y librarse de los insultos y codicia de los macedonios; pero Arato, o por desconfianza y temor de Cleómenes, o quizá por envidia a su no esperada prosperidad, dándose a entender que habiendo él hombreado por treinta y tres años sería cosa terrible que se apareciese de pronto un joven a arrebatarle su gloria y su poder, y a ponerse al frente de unos negocios que por él habían recibido aumento y que él había mantenido a la misma altura por tan largo tiempo.&lt;/span&gt; Plutarco, Arato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente burló el bloqueo espartano y se presentó ante la asamblea federal aquea en Egio, con la propuesta de ofrecer a Macedonia la fortaleza de Acrocorinto a cambio de la alianza contra Cleómenes. Antígono Dosón, para el que la posesión del Acrocorinto significaba recuperar una posición de hegemonía en Grecia, se apresuró a confirmar el acuerdo. En el verano, tras burlar el bloqueo etolio de las Termópilas, que intentaba cerrarle el paso hacia Grecia, cruzando la isla de Eubea, un gran ejército macedonio, encabezado por el rey, apareció frente a Corinto.  Cleómenes se atrincheró allí, dispuesto a impedirle el acceso al Peloponeso, lo que consiguió durante algún tiempo, pero al poco estalló una rebelión en Argos, sin duda animada por los contactos e influencias que Arato conservaba en la ciudad. Las tropas aqueas, al mando del estratego Timoxeno, tomaron la ciudad e hicieron prisionero a Aristómaco, que fue ejecutado poco después entre torturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de Argos dejó a Cleómenes aislado de sus bases en Lacedemonia, y aunque se esforzó por recuperar la ciudad, al final tuvo que desistir y retirarse a Esparta. Todas las conquistas de los años 227-225 se perdieron inmediatamente. Corinto volvió a entrar en la Liga Aquea, y Antígono Dosón ocupó el Acrocorinto, conforme al acuerdo establecido con Arato.  A partir de ese momento el ejército macedonio y los aqueos fueron recuperando las posiciones perdidas y bloqueando a Cleómenes en Esparta. En 223, tras ser nombrado el rey Antígono estratego de la Liga aquea, los aliados ocuparon Tegea y Orcómeno. Mantinea, acusada de traición, fue arrasada y sus habitantes vendidos como esclavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Parece también que no pudo ser cosa griega lo que los aqueos ejecutaron con Mantinea, porque apoderándose de ella con las fuerzas de Antígono, a los más distinguidos y principales ciudadanos les quitaron la vida; de los demás, a unos los vendieron, y a otros los enviaron aprisionados con grillos a Macedonia, y a los niños y mujeres los esclavizaron. Del dinero que se recogió le dieron la tercera parte, y las dos restantes las distribuyeron entre los soldados macedonios... &lt;/span&gt;Plutarco, Arato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aqueos levantaron cerca de las ruinas de Mantinea otra ciudad poblada por colonos a la que llamaron Antigonea, en honor de Antígono Dosón. En lo que quedó de campaña fueron conquistadas las ciudades arcadias de Herea y Telfusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SD3EnC_2h6I/AAAAAAAAAEo/mCpDEja7OQI/s1600-h/Grecia+dos%C3%B3n.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SD3EnC_2h6I/AAAAAAAAAEo/mCpDEja7OQI/s400/Grecia+dos%C3%B3n.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205532919408789410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Las campañas de Antioco Dosón, 224-222&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cleómenes, al no encontrar suficiente ayuda en Egipto, recurrió a medidas desesperadas, movilizando a los hilotas, los siervos espartanos, y atacó con violencia Megalópolis en el otoño, entregándola al saqueo de sus tropas después al no ser capaz de llegar a un armisticio con sus megapolitanos, atrincherados en las cercanías. Décadas de rivalidad y enfrentamiento no pudieron ser borrados. En 222 tuvo lugar el combate decisivo. Antígono avanzó hacia Esparta y Cleómenes le salió al encuentro en Selasia, cerca de la ciudad. El inevitable enfrentamiento, donde descolló un joven megapolitano llamado Filopemén, terminó con la completa victoria de la falange macedonia. Cleómenes huyó a Egipto, y Antigono Dosón entró en Esparta sin más resistencia. Fue restaurado el orden anterior, se llamó a los antiguos propietarios exiliados, y las reformas de Cleómenes fueron revocadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de la guerra significó, fundamentalmente, la recuperación de la hegemonía de Macedonia sobre el Peloponeso, de una forma semejante a la que la Unión Soviética dominó gran parte de Europa Oriental tras la Segunda Guerra Mundial. Con el recobrado control de la fortaleza de Acrocorinto, y la obtención de Orcómeno como plaza fuerte en el interior de la región, los macedonios tenían abierto el paso hacia cualquier punto de la península. Corinto quedó también bajo la influencia macedonia, y fue separada de la Liga, lo mismo que Megara, aislada ahora del resto de la federación, que pasó a integrarse en la confederación beocia, bajo la protección de Macedonia. El rey macedonio se convirtió en protector de la Liga Aquea, que le dio todo tipo de honores y derechos, entre ellos el de poder convocar a la asamblea federal. La Liga, dejando a un lado la tradicional política de resistencia a la hegemonía macedonia, pasó a ser aliada de Antigono Dosón, apoyo que éste consolidó repartiendo grandes cantidades de dinero entre ciudades y líderes políticos. Décadas más tarde la liberalidad del rey era todavía recordada. Macedonia se aseguró también una amplia coalición de aliados por toda Grecia, en una reedición de lo que había sido la liga de Corinto en tiempos de su abuelo Demetrio Poliercetes. Egipto, cada vez más decadente, y gravemente amenazado por el reino seleúcida de Siria, no tenía ya capacidad de luchar por el control de Grecia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SD3FNC_2h7I/AAAAAAAAAEw/TSzvypAMp6k/s1600-h/Grecia+222.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SD3FNC_2h7I/AAAAAAAAAEw/TSzvypAMp6k/s400/Grecia+222.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205533572243818418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La Liga aquea en 222.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En 222 Arato podía pensar que había conseguido una gran victoria, al mantener la Liga Aquea indemne después de graves peligros. Sin embargo, en la tradición historiográfica griega posterior se oyen voces con una visión negativa de su actuación durante la década anterior:     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...reprenden en Arato que, viendo a la república agitada con tan grande fluctuación y tormenta, se condujese como piloto que se amilana y abandona el timón, cuando hubiera sido justo que aun contra su voluntad permaneciera al frente de los aqueos y salvara la patria común, o si ya daba por perdidos los negocios y el poder de los aqueos, que cediera a Cleómenes, y no volver a condenar a la barbarie el Peloponeso con las guarniciones de los macedonios, no llenar el Acrocorinto de armas ilíricas y galas, ni hacer árbitros de las ciudades, bajo el blando nombre de aliados, a aquellos mismos [los macedonios] a quienes siempre había vencido como general y como hombre de estado, y de quienes habla con continuo desdén y vilipendio en sus memorias. &lt;/span&gt;Plutarco, Arato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas ideas se generalizaron pronto en todo el mundo griego, y el prestigio de Arato se vio muy comprometido desde entonces, acusado de traicionar la causa de la libertad para sostener su propio poder con el apoyo de los enemigos tradicionales de Grecia, los macedonios. A pesar de todo, la actuación de Arato difícilmente podría haber sido otra. Después de 222 escribió unas memorias, en las que intentó justificar su actuación en la guerra. Aunque esa obra se ha perdido, podemos intentar reconstruir su contenido básico a través de los textos de Polibio y Plutarco. Arato desarrolló en su libro, fundamentalmente, toda su trayectoria como líder de la Liga Aquea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Arato, después que incorporó su persona y su ciudad en la Liga de los aqueos, se hizo apreciar de los magistrados, militando en la caballería, por su subordinación y obediencia; pues con haber puesto en la sociedad partes tan principales como su propia gloria y la fuerza de su patria, se prestó siempre a servir como cualquiera ciudadano particular bajo las órdenes del que ejercía la autoridad entre los aqueos, ora fuese de Dime, ora de Tritea, o de otra ciudad más pequeña... ninguna otra cosa anteponía al aumento y prosperidad de la Liga de los aqueos, porque creía que, siendo débiles las ciudades cada una de por sí, se salvaban unas con otras enlazadas con el vínculo de la utilidad común... &lt;/span&gt;Plutarco, Arato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus memorias, además, presentó a los reyes macedonios, siempre dispuestos a extender su hegemonía, como los grandes rivales contra los que debía defenderse el proceso de unión de Grecia. Polibio, que también sigue las memorias de Arato, incide en la misma idea, permitiéndonos ver cual fue su justificación para explicar la alianza anti natural con los macedonios de 224. Para ello, utilizó las acciones de la Liga Etolia como excusa para explicar su acercamiento a Macedonia. Aprovechó para ello el estado de guerra que existiría entre aqueos y etolios a partir de 221, nada más acabar la guerra con los espartanos. Presentó en sus memorias su política ante los etolios como guiada por la buena fe, explicando su alianza con ellos en 230 como un intento de formar un frente común griego frente a la amenazante expansión macedonia. Pero a continuación los presenta como traidores, que tramaban con los reyes macedonios y Cleómenes la destrucción de la Liga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Los etolios se llenaron de envidia: su injusticia y su avaricia eran congénitas. Abrigaron la esperanza de desunir las ciudades, tal como tiempo atrás habían desunido las de Acarnania en favor de Alejandro y habían intentado hacerlo con las aqueas en favor de Antígono Gonatas. Entonces les exaltaron esperanzas semejantes y tuvieron la osadía de aliarse con Antígono, a la sazón jefe de los macedonios y tutor de Filipo, todavía niño. Se aliaron también con Cleómenes, rey de Esparta: a ambos les dieron las manos. &lt;/span&gt;Polibio 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos saber si este de punto de vista era real o no. No olvidemos que los etolios no intervinieron directamente, en ningún momento, en la guerra en el Peloponeso, fuera de las habituales expediciones de depredación que todos los griegos conocían desde hacía décadas. Pero Arato no escribía ya para los contemporáneos de la Guerra de Cleómenes, sino para los aqueos que se enfrentaban, desde 220, en una lucha sin cuartel a los etolios, y que podían aceptar sin reparos cualquier nota de infamia para sus enemigos.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Suponían [los etolios] que si infundían a los lacedemonios odio contra el pueblo aqueo y lograban así hacerles colaboradores de sus planes atacando a los aqueos en el momento justo, ellos, los etolios, levantarían guerra contra los aqueos desde todas partes y les vencerían fácilmente. Y lo hubieran logrado con una rapidez lógica si en su planteamiento no se les hubiera pasado lo más importante: no atinaron que, en sus intentos, iban a tener a Arato por antagonista, hombre capaz de salirse de cualquier dificultad. Los etolios se lanzaron a intrigas y a manejos injustos, pero no sólo no lograron nada de lo que se habían propuesto, sino que, al contrario, consolidaron el mando de Arato y fortalecieron a la nación aquea. Arato, en efecto, mediante una hábil operación de distracción, les echó abajo todos los planes&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);"&gt;. &lt;/span&gt;Polibio, 2. 45      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo cual Arato completa su argumentación: eran los traidores etolios los enemigos reales, y la alianza con Macedonia no podía entenderse como el reconocimiento de la hegemonía de los reyes macedonios, sino como una hábil maniobra para frustrar los planes etolios de destruir la Liga aquea y, por extensión, a la Grecia "civilizada".        Estas ideas fueron aceptadas sin crítica por Polibio, aqueo él mismo, pero en el resto de Grecia la opinión fue distinta. Esta impresión se nos ha trasmitido en la obra de Plutarco. Para él, los actos de Arato no se guiaron por el interés de Grecia, por la defensa de su libertad, sino por su propia ambición de gloria y prestigio individual, negándose a aceptar la idea de que otro líder político, ahora Cleómenes de Esparta y antes Lidíades de Megalópolis y Aristómaco de Argos. Un expediente de veinte años como líder de los aqueos y más de treinta como político, hacen altamente improbable que hubiera pensado siquiera en ceder su posición a nadie, y menos que nadie a Cleómenes. De hecho, su retirada política en 226 fue coyuntural, y sus tratos con Antígono demuestran que estaba planeando su regreso.        En segundo lugar, Arato era un representante de la aristocracia, y Cleómenes encarnaba una revolución social que los aristócratas de las ciudades aqueas no estaban dispuestos, de ninguna manera, a asumir. Enfrentados al dilema, entre preservar la autonomía de los griegos y defender su posición económica y social, no tuvieron ninguna duda, y su entusiasmo ante la llegada de los macedonios lo demuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, para Arato la alianza con Macedonia no representaba nada nuevo. Su ciudad, Sición, mantuvo estrechas relaciones con Macedonia desde el siglo IV antes de Cristo. Él mismo, cuando siendo un joven de apenas veinte años urdía el regreso a su patria, buscó en la corte macedonia los apoyos necesarios. A pesar de décadas de guerra, los reyes macedonios, como los de Egipto, eran, para Arato y otros muchos aristócratas del Peloponeso, una clara opción cuando se hizo necesario un apoyo económico o militar con el que apuntalar el control político y social sobre sus ciudades. Quizás Arato, que ya desde 228 tenía un contacto diplomático directo con la República Romana, pudo llegar a pensar en atraerla a la política griega como contrapeso de Macedonia, de la misma forma que la intervención de Estados Unidos en 1943-1947 impidió la expansión del dominio soviético en Europa central y occidental, pero en 224 el aislacionismo romano respecto a los asuntos griegos era todavía total, y enfrentado al peligro inmediato representado por Cleómenes, Arato, como hubiera hecho Churchill con la Unión Soviética en su época de no haber podido contar con la alianza estadounidense, se vio obligado a ponerse en manos del viejo rival macedonio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La hegemonía macedonia sobre Grecia parecía así en aquel momento sólidamente afirmada, casi al mismo nivel que la que habían conseguido los reyes del siglo IV a. de C., cuando inesperadamente, en 221, durante una campaña punitiva contra unas tribus ilirias, murió Antígono Dosón. Le sucedió en el trono su hijo adoptivo Filipo V, hijo de Demetrio II, que tenía sólo 17 años de edad. Macedonia parecía condenada a un nuevo periodo de inestabilidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-7-la-resistencia-de-la-otra.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;              &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;font-size:10;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;font-size:10;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-8352957124515398409?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/8352957124515398409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=8352957124515398409' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/8352957124515398409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/8352957124515398409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-6-el-retorno-de-macedonia.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 6. El retorno de Macedonia.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SD3EnC_2h6I/AAAAAAAAAEo/mCpDEja7OQI/s72-c/Grecia+dos%C3%B3n.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-5723913094170006730</id><published>2008-05-16T22:17:00.016+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:52.397+01:00</updated><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 5. Tiempos de derrota.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Entre 251 y 230 Arato de Sición había alcanzado, en apenas dos décadas, su objetivo de transformar una pequeña liga comarcal en una potencia regional. En 229 había creado una auténtica confederación griega, con la clara oportunidad de conseguir abarcar a la mayoría de las más importantes ciudades de Grecia, y de ser capaz de retar a las grandes monarquías helenísticas en la lucha por la hegemonía. Con ese fin, la Liga continuó presionando sobre las ciudades peloponesias, especialmente Esparta y sus aliadas arcadias, Tegea, Mantinea y Orcómeno. Pero ese brillante presente tenía sus sombras. La Liga empezaba a encontrar dificultades internas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Era cada vez más evidente que&lt;/span&gt; la rápida expansión estaba provocando serios problemas de en la aparente unidad federal de los aqueos. Muchas ciudades se habían unido a la Liga Aquea por motivos oportunistas, de acuerdo con sus propios intereses locales. La solidaridad de los primeros tiempos entre las pequeñas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;polis &lt;/span&gt;del norte del Peloponeso se había perdido cuando la cohesión cultural y étnica de los inicios desapareció, con la entrada de las grandes ciudades dóricas, como Sición, Argos, Megalópolis o Corinto. Ya vimos cómo Arato se encontró con rivales de cuidado en las figuras de Lidíades de Megalópolis o Aristómaco de Argos, poco o nada dispuestos a aceptar una posición subordinada dentro de la administración de la Liga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En segundo lugar, Arato dejaba mucho que desear desde el punto de vista militar, algo esencial cuando se habla de una expansión territorial. A pesar de las alabanzas de Plutarco y Polibio, Arato se nos revela como un general mediocre, sin capacidad táctica ni organizativa, pendiente siempre de los golpes de mano, extravagantes planes y avatares de fortuna. Recuerda poderosamente el papel representado por Churchill en la historia militar del siglo XX. Si bien obtuvo algunos grandes éxitos, como en Sición, Mantinea o Acrocorinto, Arato también sufrió grandes fracasos, como Atenas, Argos, y sus derrotas ante etolios, macedonios y espartanos. Su gran habilidad era la alta política, la diplomacia. Fueron los etolios y los espartanos los que le permitieron resistir a Macedonia. El ejército aqueo, por el contrario, nunca alcanzó un grado aceptable de operatividad bajo su mando.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Por último, Arato con su estrategia minó las bases democráticas y la estabilidad política de la Liga Aquea. Él mismo, como miembro de una familia aristocrática, apoyó en todas las ciudades el dominio de los más ricos. Aceptó en la Liga a tiranos como Aristómaco o Lidíades, y las instituciones de la federación pasaron a ser rápidamente el escenario de la lucha entre los líderes de cada ciudad por los cargos políticos de la Liga y el control de su gobierno. Aunque la asamblea de ciudadanos aqueos todavía controlaba la política general, los ciudadanos de cada ciudad votaban según intereses locales, dominados por los dirigentes y facciones de cada una de ellas. Muy pronto aparecieron resentimientos por el arrinconamiento de algunos de esos personajes. Esos problemas se enconaron rápidamente al comenzar las hostilidades con la capital histórica de Lacedemonia, Esparta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tras su humillante derrota frente a los tebanos, en 371, Esparta perdió su tradicional control sobre el Peloponeso, pero permaneció obstinadamente apartada del resto del mundo griego, enfrentada a todos, incluso a la todopoderosa Macedonia de Alejandro Magno. Sumida en una profunda crisis se mantuvo aislada en el sur del Peloponeso, defendiendo sus gloriosas tradiciones. Sin embargo, conservar sus costumbres inalterables agravó pronto su situación interna. Esparta conservó su estructura social, en la que sólo una minoría de ciudadanos, los espartiatas, tenían derechos políticos. Las guerras sucesivas, la caída de la natalidad y las deudas, conllevaron para muchos de ellos la pérdida de la propiedad de la tierra, y redujeron el número de ciudadanos con plenos derechos a menos de un millar. Apareció así una situación de debilidad, y de sordo malestar social, acrecentado con la pérdida de Mesenia, el tradicional granero del estado espartano, a mediados del siglo IV antes de Cristo. La minoría de ciudadanos acomodados comenzó a acumular grandes propiedades, formando una aristocracia ajena a las tradiciones igualitarias lacedemonias, mientras que la mayoría de la población quedaba reducida, poco a poco, a la condición de proletaria. Las consecuencias sociales terminaron por ser semejantes a las que al final de la Primera Guerra Mundial y a principios de la década de los treinta del siglo XX dinamitaron las bases esenciales de una nación tan sólida y estable como Alemania.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Estos problemas sociales no eran privativos de Esparta, pero fue ahí donde se presentaron primero con toda su violencia. De hecho, toda Grecia estaba sumergiéndose  en una crisis social y económica cada vez más aguda. La sociedad tradicional, basada en un cuerpo de propietarios agrícolas, grandes o pequeños, que compartían los derechos ciudadanos y que tenían una cierta comunidad de intereses, comenzó a cuartearse cuando, a partir de finales del siglo VI antes de Cristo, la moneda se generalizó como instrumento económico. La aristocracia y los ciudadanos más acomodados tuvieron acceso al dinero, invirtiéndolo en tierras, comercio, actividades artesanales, esclavos y productos de lujo. Los campesinos pobres, por el contrario, terminaron endeudándose, única forma para ellos de acceder a la economía monetaria. Las conquistas de Alejandro Magno agravaron el problema, puesto que la afluencia de las riquezas de oriente, que monopolizaron los más ricos, llevaron a una rápida inflación, que endeudó todavía más a los ciudadanos pobres que, perdido el control de sus parcelas o de su pequeño capital comercial o artesanal, fueron ampliando un proletariado urbano cada vez más agresivo. Los intentos, a partir del siglo III antes de Cristo, de mitigar esa proletarización por medio de sistemas de crédito público, sostenidos por los grandes propietarios o por las aportaciones de los grandes monarcas helenísticos, fracasaron debido a que la devolución de esos préstamos, que servían sobre todo para costear los repartos de alimentos entre la población pobre, aumentó aun más la carga que soportaban los propietarios más desfavorecidos. Como consecuencia los grandes propietarios se vieron amenazados, cada vez en mayor medida, por un movimiento social, cada vez más incontenible, cuyo programa se basaba en la condonación de las deudas y la redistribución igualitaria de la tierra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;A mediados del siglo III antes de Cristo en Esparta se planteó la necesidad de reformas sociales radicales, que fueron bloqueadas sin contemplaciones por la minoría de ciudadanos ricos. En 244 llegó al poder el rey Agis IV, que propuso la abolición de las deudas y la redistribución de la tierra en lotes iguales, lo que permitiría, con la incorporación de más ciudadanos, ampliar las filas del ejército.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... que los deudores quedarían libres de sus deudas, que se dividiría el territorio, y de la tierra que hay desde el barranco de Pelene al Taígeto, a Málea y a Selasia, se formarían cuatro mil y quinientos lotes, y de la que cae fuera de esta línea quince mil, y esta se repartiría entre los periecos que pudiesen llevar armas, y la de dentro de la línea entre los mismos espartiatas; que el número de estos se completaría con aquellos periecos y forasteros que se recomendasen por su figura y su educación, y que estando en buena edad tuviesen la conveniente robustez...&lt;/span&gt; Plutarco, Agis y Cleómenes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se presentaron estas reformas como una vuelta al igualitarismo tradicional de Esparta y como una forma de recuperar el vigor militar de antaño. Estalló entonces una feroz oposición entre las familias más poderosas, que bloquearon la ley utilizando su fuerza en el colegio de magistrados y el apoyo del otro rey, Leónidas, rival enconado de Agis. En 241, aprovechando la ausencia de Agis, en campaña contra los macedonios en apoyo de los aqueos, los propietarios ejecutaron un golpe de estado, depusieron y asesinaron al rey y forzaron el exilio de su hijo. La victoria de los propietarios fue, empero, de corta duración. En 237 Cleómenes, el hijo del rey Leonidas, el más acérrimo opositor  a las reformas, llegó al trono. La viuda de Agis, Agiatis, fue obligada a casarse con él, con consecuencias insospechadas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;... había heredado la cuantiosa hacienda de su padre Gilipo, y era en gracia y belleza la más aventajada de las griegas, y en sus costumbres y en su conducta sumamente apreciable. Dícese que nada omitió para que no se la hiciera esa violencia, pero enlazada con Cleómenes, aunque aborrecía a Leónidas, era buena y cariñosa esposa de aquel joven, el cual además se había enamorado de ella y en cierta manera participaba de la memoria y benevolencia que a Agis conservaba su esposa; tanto, que muchas veces le preguntaba sobre aquellos sucesos, y escuchaba con gran atención la relación que le hacía de las ideas y proyectos que tenía Agis.&lt;/span&gt; Plutarco, Agis y Cleómenes, 22&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Convencido Cleómenes de la justicia y necesidad de aplicar un programa de reformas sociales radicales, aprovecharía el posterior estado de guerra con la Liga Aquea para llevarlo a la práctica. De hecho, salvando el hecho capital de que Cleómenes de Esparta no tiene sobre su conciencia histórica la muerte de millones de personas, su papel recuerda al de Adolf Hitler en la Alemania de los años 30. Como el líder nazi, el principal objetivo de Cleómenes fue no tanto crear un nuevo orden social como el de restaurar un poderío ancestral de la “estirpe” lacedemonia, superando las diferencias sociales y económicas, estableciendo por la fuerza un igualitarismo político bajo su dirección personal, y recuperando las tradiciones de disciplina militar estricta de la “Gran Esparta” de los siglos VI y V antes de Cristo.  Cleómenes aprovechó la existencia de un profundo resentimiento social en la Esparta de su tiempo para concentrar así todo el poder de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;polis &lt;/span&gt;en sus manos y lanzarse a una política de expansión territorial que le diera la hegemonía en el mundo griego. Los conflictos con los aqueos, cada vez más enconados desde 230, le dieron la excusa para desarrollar ese programa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La Liga Aquea, desde la entrada en la federación de Megalópolis y Argos, se había visto envuelta en los conflictos históricos que éstas mantenían con Esparta, al involucrarse en la tradicional hostilidad entre espartanos, megapolitanos y argivos, tal y como la rivalidad franco-alemana del periodo de entreguerras del siglo XX y el revisionismo contra el diktat de Versalles de los nacionalistas alemanes fue una de las causas que condujo al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La lucha se hizo inevitable en poco tiempo. Por parte aquea, tanto Argos como Megalópolis contaban con aprovechar las fuerzas de la federación, a la que hacía poco tiempo se habían unido, para destruir a su enemigo tradicional. Además Arato continuaba con su proyecto de unificar toda Grecia, y la integración de Esparta, una de las ciudades más prestigiosas, junto con las pequeñas ciudades arcadias que ésta sostenía, significaría un gran éxito.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cleómenes, por su parte, contaba con que una situación de guerra le facilitaría la ejecución de su proyecto de aplicar el programa revolucionario de su antecesor, Agis. Ambos bandos esperaban, por tanto, beneficios del enfrentamiento. La guerra abierta comenzó en 229, con resultados indecisos. Cleómenes derrotó a Arato, estratego de los aqueos, durante el verano, pero a su vez Arato tomó Mantinea, aliada de Esparta, en un afortunado golpe de mano. La lucha continuó durante la magistratura de Aristómaco de Argos en 228, con cierta ventaja de los espartanos en el campo, aunque sin victorias decisivas. Para entonces, Arato empezaba a comportarse de una forma excesivamente cautelosa, lo que le valió la crítica generalizada por parte de la opinión pública aquea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...corrió [Cleómenes] el país de Argos, con lo que los aqueos movieron contra él con veinte mil infantes y mil caballos, mandados por Aristómaco. Salióles al encuentro Cleómenes junto a Palantio, y queriendo darles batalla, temió Arato aquel arrojo, y no permitió al general se aventurase de un modo decisivo, sino que se retiró, improperado por los aqueos y escarnecido y despreciado por los lacedemonios, que no llegaban a cinco mil...&lt;/span&gt; Plutarco, Agis y Cleómenes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las causas de este retraimiento son confusas. Es posible que temiera que un éxito de Aristómaco le creara un adversario demasiado formidable en la lucha política por el poder en las instituciones federales de la Liga. Para el año 227 los aqueos, a pesar de las críticas de la campaña anterior, eligieron a Arato estratego por duodécima vez, enfrentado en las elecciones a Lidíades de Megalópolis, derrotado por tercera vez consecutiva, en una votación en la que parecía estar en juego quién tendría el honor de obtener el mérito de la victoria definitiva. Pero la guerra tendría un giro inesperado. Al comenzar la estación favorable a las campañas militares, Cleómenes, desde el frente de batalla, avanzó de forma súbita contra la propia Esparta, y eliminó violentamente el partido de los propietarios, imponiendo la aplicación de las reformas de Agis IV, a la vez que reintroducía el austero código de conducta de los antiguos espartanos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cleómenes se convirtió así en tirano de Esparta, controlando la ciudad con el apoyo entusiasta de todos aquellos favorecidos por la redistribución de las propiedades. Una vez asegurado su poder, armó a los ciudadanos pobres, regresó al campo de batalla y, durante ese verano, trituró sin contemplaciones el prestigio militar de Arato.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt; durante una marcha. Luego perdieron una batalla campal en Ladocea, en el territorio de Megalópolis. Aquí murió Lidíadas. Todavía sufrieron un tercer desastre total en Dime, en el paraje denominado Hecatombeo. Habían concurrido a esta batalla con el ejército íntegro. &lt;/span&gt;Polibio, 2. 51&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Polibio, admirador de Arato y siempre hostil a los espartanos, nos presenta los hechos de forma fría y distante, pero Plutarco es más explícito. Nos narra que tras entrar Cleómenes en territorio de Megalópolis Lidíades solicitó ayuda de Arato, pero éste se mantuvo siempre a la defensiva, rehusando el enfrentamiento con los espartanos, como había obligado a hacer el año anterior a Aristómaco. Por fin, ante Ladocea, los dos ejércitos quedaron enfrentados, pero Arato continuó negándose a trabar batalla. Impaciente Lidíades lanzó un asalto de caballería por su cuenta, que tuvo éxito, esperando que Arato lo siguiese en la persecución de los espartanos, pero éste continuó impasible.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;...llevado [Lidíades] incautamente de su ardimiento y su ambición a terrenos ásperos, llenos de maleza y cortados con anchas acequias, volvió allí contra él Cleómenes y murió tras haber sostenido el más glorioso de todos los combates a las puertas de su patria. Los demás pudieron huir a la falange, e introduciendo el desorden en la infantería, hicieron participar a todo el ejército en su derrota, formándose un gran cargo a Arato de haber abandonado a Lidíades. Así, violentado de los aqueos, que se retiraban indignados, hubo que seguirlos a Egio. Celebraron allí junta pública, en la que decretaron no suministrarle fondos ni mantener mercenarios, sino que él supliera los gastos si quería hacer la guerra. &lt;/span&gt;Plutarco, Arato&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No acabaron allí las desgracias. Cleómenes recuperó Mantinea, y después penetró en el corazón de la Liga Aquea y derrotó al grueso de su ejército junto a Dime. Arato quedó definitivamente desacreditado y llegó a pensar en dimitir de su cargo. No lo hizo, pero su generalato terminó en absoluto fracaso, y en las elecciones de mayo de 226 fue apartado del poder. El joven Cleómenes, victorioso tras sus estruendosas victorias del año anterior, parecía ahora el político del futuro. A partir de 225 comenzó a invadir el territorio de los aqueos, derrotándoles en varias ocasiones. Ese verano, tras unas infructuosas conversaciones de paz, en las que Arato intervino sibilinamente para forzar su fracaso, Cleómenes se lanzó sin titubeos al ataque. Rápidamente tomó Palene, en la propia Acaya, y Feneo, en la Arcadia. A continuación, Aristómaco de Argos, estratego federal dos años antes, pactó con Cleómenes y segregó su ciudad de la Liga con toda la Argólide, aliándose con los espartanos. Posteriormente los ciudadanos de Corinto y Fliasio, perdido el entusiasmo con el que entraron en la Liga, llamaron a Cleómenes y le abrieron sus puertas, aunque la fortaleza de Acrocorinto permaneció en manos aqueas.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SC32FPvHNJI/AAAAAAAAADI/6zeqzomNBio/s1600-h/Grecia+cleomenes.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SC32FPvHNJI/AAAAAAAAADI/6zeqzomNBio/s400/Grecia+cleomenes.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201083714666706066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Las campañas de Cleómenes 227-225&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Este espectacular avance no hubiera sido posible sin una profunda crisis dentro de la Liga Aquea. Por un lado, los fracasos militares, en una guerra que no parecía presentar especiales peligros en sus comienzos, provocaron disensiones, que condujeron a la caída en desgracia de Arato y a la pérdida generalizada de la confianza en la idea federal, sobre todo entre las ciudades incorporadas pocos años antes. Cada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;polis&lt;/span&gt;, mirando por sus propios intereses y desconfiando de las aliadas, trató de enfrentarse a las dificultades por sus propios medios. Es evidente además que los aqueos habían minusvalorado la tradición militar espartana, reforzada con la incorporación a su ejército de los ciudadanos más pobres, y sobrevalorado además su propia fuerza. Al mismo tiempo, se levantó en gran parte de la población de las ciudades de la Liga un clamor favorable a las reformas sociales que Cleómenes había aplicado en Esparta, sobre todo en cuanto a la redistribución de la propiedad de la tierra y la remisión de las deudas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Dentro de la federación se llegó a pensar en reconocer la autoridad de Cleómenes, unificando así el Peloponeso pero bajo dirección espartana, en una vuelta a la antigua Liga del Peloponeso del siglo V antes de Cristo. A finales de 225 la situación de la Liga podía considerarse desesperada, semejante en parte a la que se encontró el Reino Unido en el verano de 1940 tras la conquista nazi de Europa occidental. Enfrentada a feroces disensiones internas y a un movimiento de disgregación, Cleómenes ocupaba el corazón de su territorio, y la Liga Etolia, siempre dispuesta a extender su dominio, estaba lista para saltar sobre los restos que pudieran quedar. La Liga Aquea, sólo cuatro años después de alcanzar su máxima expansión territorial, parecía estar a punto de disolverse y desaparecer para siempre. Sin embargo, Arato no había jugado todavía todas sus cartas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: center;font-family:Georgia,Times New Roman,Times,serif;" class="MsoPlainText"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-6-el-retorno-de-macedonia.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-5723913094170006730?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/5723913094170006730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=5723913094170006730' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/5723913094170006730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/5723913094170006730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-5-tiempos-de-derrota.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 5. Tiempos de derrota.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SC32FPvHNJI/AAAAAAAAADI/6zeqzomNBio/s72-c/Grecia+cleomenes.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-1077105969281697124</id><published>2008-05-13T17:07:00.012+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:52.517+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Iliria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Illyrian War'/><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 4. Señales de Occidente.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El momento del triunfo político de Arato coincidió con los primeros contactos serios de la Grecia continental con Roma. El principal estado italiano no era, obviamente, desconocido entre los griegos. De hecho, existía en Grecia la conciencia colectiva de que Roma había sido, en origen, una colonia griega, “barbarizada” por sus contactos con la población indígena latina y etrusca, de la misma forma de que en la Europa de finales del siglo XIX los Estados Unidos eran vistos como una sociedad europea transformada al ser trasplantada a otro continente. La derrota de Pirro ante los romanos en 275, con el subsiguiente dominio romano sobre las ciudades griegas del sur de la península itálica, fue la primera noticia fehaciente de que un gran poder bárbaro estaba formándose en el lejano occidente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El paralelo moderno habría que establecerlo con la Guerra de Secesión, tras la que los republicanos del Norte pasaron a controlar los estados del Sur, -todavía anclados en una sociedad semicolonial más parecida a lo que los europeos entendían como estado europeo transoceánico- para constituir una República poderosa y expansiva, que era vista desde Europa como una sociedad extraña, primitiva y moderna, rural e industrial a la vez.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Poco sabemos sobre la visión griega de Roma en ese momento.      No parece, sin embargo, que la guerra Pírrica avivara un especial interés entre los griegos, si pensamos en que Grecia estaba, en ese momento, envuelta en graves conflictos, derivados de las fases finales de la guerra de los Diácodos y de la llegada de hordas celtas a la Grecia central. Sólo algunos estados griegos, como Egipto o Rodas, siempre interesados en el comercio, y que ya conocían a los activos mercaderes itálicos, enviaron embajadas para tomar contacto con la nueva potencia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera Guerra Púnica,–que salvando las distancias en cuanto a intensidad podemos poner en paralelo con la expansión estadounidense hacia el Oeste a costa de México y las tribus indias– entre 264 y 241, la época en la que Arato iniciaba su carrera política, sí pudo despertar más interés. La victoria dio a Roma el dominio de un territorio griego tan importante como Sicilia, donde sólo la ciudad de Siracusa mantuvo la independencia. Por otro lado, el volumen de los recursos militares empleados por romanos y cartagineses tuvo que asombrar en Grecia.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;En esta guerra los romanos perdieron unas setecientas quinquerremes... y los cartagineses unas quinientas, de manera que los admiradores de las flotas y las batalles navales de Antígono, Ptolomeo y Demetrio, cuando conozcan esos números, es natural que se pasmen ante la magnitud de esos hechos.&lt;/span&gt; Polibio, 1. 63&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de ello, siguió sin notarse una especial ansiedad. Igual que en la Europa de finales del siglo XIX, que tendió a ver en EEUU poco más que un país de agricultores, mineros y aventureros industriales, pocas personas prestaron algo más que curiosidad ante los acontecimientos de occidente. Roma, como EEUU, llamaba la atención por su poderío, por su riqueza y desmesura, pero era vista desde Europa como una potencia de segundo rango, sin un auténtico protagonismo en la gran diplomacia griega del siglo III antes de Cristo. El caso de España, con su opinión pública convencida casi hasta el final de la guerra de 1898 de la inferioridad de los EEUU como potencia advenediza, es ilustrativo de ese estado de cosas en gran parte de Europa. Un siglo después de la Primera Guerra Púnica, cuando ya Roma ha alcanzado el predominio en Grecia, Polibio parece sorprenderse de que nadie en Grecia prestara atención la debida atención a la Primera Guerra Púnica:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Si estos estados [Roma y Cartago] que se disputaron la soberanía mundial nos fueran familiares y conocidos, no sería necesario, naturalmente, que nosotros escribiéramos los sucesos anteriores, y que describiéramos el propósito o el poder con el que se lanzaron y emprendieron acciones tan grandes e importantes. Pero como la mayoría de los griegos desconoce el poder que antaño tuvieron romanos y cartagineses, e ignoran sus hazañas, hemos creído indispensable redactar este libro... &lt;/span&gt;Polibio 1. 2&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenemos ninguna noticia de que los griegos sintieran una especial curiosidad respecto a Roma, aunque los comerciantes italianos tenían cada vez más contactos con Egipto y el Egeo, y poco a poco se iban haciendo habituales en los puertos orientales. Tampoco los romanos exhibieron demasiado interés por el mundo griego, aunque guardaron cierto respeto ante un foco cultural tan importante, algo que se manifiesta, por ejemplo, en las embajadas enviadas por los romanos a los principales santuarios griegos desde el siglo IV antes de Cristo. El contacto directo entre griegos continentales y romanos fue, por tanto, y hasta cierto punto, casual.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 230, en el curso de la guerra entre Demetrio II de Macedonia y la Liga Etolia, aliada de la federación aquea como vimos en el capítulo anterior, el rey macedonio persuadió al rey de Iliria, Escerdiledas, de que atacara a los etolios. Los ilirios, agresivos piratas, saquearon la costa del Epiro y asaltaron varias ciudades con suerte dispar. Esas acciones provocaron las protestas en Roma de los comerciantes italianos que cruzaban por allí hacia Grecia. El senado romano envió inmediatamente embajadores ante la reina Teuta –su marido Escerdiledas había muerto durante las fiestas de celebración de las victorias–, pero tras exigir el final de las incursiones de las flotas ilíricas fueron rechazados, y quizás posteriormente asesinados, en circunstancias oscuras.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCm4LvvHNHI/AAAAAAAAAC4/69m8sK1Xq0g/s1600-h/1+guerra+iliria.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCm4LvvHNHI/AAAAAAAAAC4/69m8sK1Xq0g/s400/1+guerra+iliria.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199889756708090994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La 1ª Guerra Iliria. 230-228&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;  En la primavera siguiente, en 229, los ilirios reanudaron sus expediciones, sitiando Epidamno, Apolonia y Corcira. Los corcirenses pidieron ayuda a etolios y aqueos, que fletaron una pequeña armada, diez naves aqueas y siete etolias, al mando de Margos de Carinea, quizás el hijo de aquel Margos que fue protagonista en las luchas en las que se había formado la Liga Aquea cincuenta años antes. Enfrentada la escuadra aliada a los ilirios junto a Corcira fue derrotada, con la pérdida de cinco naves y la muerte de Margos. Corcira se rindió inmediatamente después, aceptando una guarnición al mando de Demetrio de Faros, un aventurero griego al servicio de la reina Teuta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la lucha no terminó aquí. Retirada la flota iliria hacia sus bases al norte, apareció inesperadamente frente a Corcira una enorme flota romana de doscientas quinquerremes, al mando del cónsul Fulvio, con la orden expresa del senado de vengar la afrenta inferida a los embajadores el año anterior. La intervención romana y el volumen de las fuerzas empleadas debió sorprender en Grecia, poco habituada a las guerras por cuestiones de honor nacional, como era el caso de la injuria inferida por la reina iliria a los legados romanos. Por otro lado, el problema de los comerciantes itálicos y sus choques con los piratas tampoco eran entendidos en el mundo griego como un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;casus belli&lt;/span&gt;, mas centrados como estaban en las luchas por el poder y el territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ante tal exhibición de poder la guarnición iliria de Corcira se rindió inmediatamente, y Demetrio de Faros se puso al servicio de los romanos. La flota navegó entonces a Apolonia y después a Epidamno, donde encontraron apostada la flota iliria, que huyó apresuradamente hacia el norte. En ese momento llegó el otro cónsul, Postumio, con dos legiones completas. Armada y ejército avanzaron hacia el interior, provocando la total desbandada del enemigo. Al año siguiente Teuta pidió la paz. Aceptó retirarse al interior de Iliria y renunciar a incursiones futuras por mar al sur del puerto de Lisso. Tanto Epidamno como Apolonia y Corcira pidieron ser aceptadas la bajo la protección de Roma como ciudades aliadas. El mismo año 228 el cónsul Postumio retiró las tropas, y mandó embajadores a etolios y aqueos para dar explicaciones. Las conversaciones fueron corteses y los griegos, demasiado preocupados por sus propias disputas internas, como veremos más adelante, aceptaron sin muchas reticencias lo establecido por Roma en la región, que para ellos era un lejano rincón en el que no tenían un interés especial. Por el lado romano parecía existir un cierto cuidado por no realizar nada que pudiera aparecer como provocador a ojos de los griegos, sin duda porque tenían la firme intención de no atravesar el Adriático y no enredarse en los conflictos griegos. De hecho, todas las tropas fueron retiradas, aunque Epidamno, Corcira y Apolonia fueron aceptadas como aliadas, y se convirtieron, por tanto, en posibles cabezas de puente para una hipotética intervención futura a ese lado del Adriático.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por parte de etolios y aqueos se exteriorizó el alivio por la derrota y neutralización de los ilirios, que los libraba de un enemigo muy peligroso, pero no parece que expresaran ningún tipo de ansiedad o temor especial por la acción romana. Si alguien podía sentirse preocupado sería Macedonia, el tradicional enemigo de los griegos, que era la potencia que había empujado a los ilirios en sus correrías, y no podía dejar de ver a Roma como un futuro rival por la hegemonía en los Balcanes. La retirada romana tras la intervención indica, por el contrario, que no existía un móvil imperialista directo en su acción. Se trataría, más bien, de mandar un mensaje al mundo griego, y sobre todo a Macedonia, el principal estado de la Grecia continental y el único capaz de convertirse en rival, sobre que Roma no permitiría ninguna aventura en Italia como la de Pirro cincuenta años antes, y asegurarse un hinterland que impidiera cualquier veleidad en ese sentido. Las intervenciones de Estados Unidos -unidas a la expansión de la Armada estadounidense en esos años- en Cuba, Panamá, México o Marruecos a finales del siglo XIX y principios del XX serían buenos paralelos de esa política. Eso explicaría el volumen de las fuerzas movilizadas, desproporcionado respecto a la capacidad de resistencia de los ilirios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, Roma fue invitada a participar en los juegos atléticos Ístmicos, en Corinto, uno de los centros de la Liga Aquea, un honor reservado hasta entonces sólo a los griegos. Arato, siempre atento a cualquier posibilidad, pudo haber establecido contactos más o menos regulares con Roma, apoyándose en la tradicional amistad romana con Egipto, formalmente aliada de la federación de los aqueos. No cabe duda de que la Liga debía estar interesada en mantener la amistad del poder que estaba creciendo en occidente. Pero otros asuntos más cercanos estaban centrando las preocupaciones y la atención de los griegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-5-tiempos-de-derrota.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;IR AL SIGUIENTE CAPÍTULO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-1077105969281697124?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/1077105969281697124/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=1077105969281697124' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/1077105969281697124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/1077105969281697124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-4-seales-de-occidente.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 4. Señales de Occidente.'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCm4LvvHNHI/AAAAAAAAAC4/69m8sK1Xq0g/s72-c/1+guerra+iliria.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-4558177820456028862</id><published>2008-05-12T22:55:00.010+02:00</published><updated>2008-12-12T19:05:43.387+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aratos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Achaean League'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Liga Aquea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lidíades'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aristómaco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Megalópolis'/><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 3. La Expansión de la Liga</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;En 245, con 26 años, Arato accedió al cargo de estratego de la Liga Aquea. Bajo su dirección, ésta se embarcó pronto en una política de expansión territorial que la enfrentó, primero a los macedonios y, más tarde, a la rivalidad de otros estados griegos. Eso no fue más que la consecuencia lógica de aplicar las ideas estratégicas y políticas de una gran ciudad como Sición, cuyos intereses y objetivos alcanzaban mucho más allá del restringido horizonte comarcal de las pequeñas ciudades que componían la federación a mediados del siglo III antes de Cristo. Hasta su generalato, a decir de Plutarco, Arato se mantuvo fiel a la política de neutralidad de la Liga original, pero ahora, una vez alcanzada la máxima magistratura, su ambición de poder y sus ansias de triunfo político empujaron a la confederación a participar en los grandes conflictos internacionales de la época.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El primer mando de Arato fue mediocre. Durante ese año se estableció una alianza con los beocios, amenazados por la Liga Etolia. Beocia había intentado crear su propia liga desde el siglo IV antes de Cristo, pero sufrió amargamente su expuesta posición geográfica, que la ponía al alcance de las represalias macedonias. Tebas, su capital, fue ocupada por Filipo II primero, destruida por Alejandro Magno después y sometida finalmente por Antípatro a finales del siglo IV antes de Cristo. Cuando Antigono Gonatas perdió Corinto, en 253, los beocios tuvieron la opción de recuperarse, y trataron de reconstruir su confederación. Al aliarse con los aqueos contaban con ser capaces de consolidar su independencia y frenar la expansión de los etolios, que desde su victoria sobre los celtas en 279 se estaban convirtiendo en el poder predominante en la Grecia central.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCiv__vHNFI/AAAAAAAAACo/KXnI8xeYHcw/s1600-h/GRECIA+243-230.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCiv__vHNFI/AAAAAAAAACo/KXnI8xeYHcw/s400/GRECIA+243-230.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199599283774895186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt; La Liga Aquea en 245 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Sin embargo, en el momento clave, cuando los etolios atacaron el territorio beocio, las fuerzas aqueas transportadas a través del golfo de Corinto llegaron tarde, entretenidas en el saqueo de la costa etolia. De esa forma no pudieron evitar la completa derrota de los beocios en Queronea. Más grave aun fue la reconquista de Corinto por parte de Antígono Gonatas ese mismo año. Parecía abierto el camino a la intervención macedonia en el Peloponeso.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peligro se conjuró casi por casualidad, al obtener Arato, elegido de nuevo estratego en 243, un espectacular éxito. Unos mercenarios sirios de la guarnición macedonia de Acrocorinto, la inexpugnable fortaleza que dominaba Corinto y permitía controlar el Istmo, entablaron contactos con él, con la petición de una recompensa a cambio de información sobre las defensas de la plaza. Inmediatamente organizó un espectacular golpe de mano. Con un puñado de tropas escogidas entró subrepticiamente de noche en el alcázar, saltando por un punto poco vigilado de la muralla por lo abrupto del terreno. La ocupación de la fortaleza, tomada totalmente por sorpresa, permitió, al llegar la mañana, una fácil conquista de la ciudad de Corinto, situada a los pies. Con Corinto sólidamente en manos aqueas, no sólo los macedonios vieron nuevamente cerrado el camino del Peloponeso, sino que, además, la Liga Aquea obtuvo una posición dominante en toda la región, ventaja no menor que la de poder sumar a la federación una de las más importantes ciudades griegas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Porque el Istmo, que forma una barrera entre los dos mares, junta y enlaza en aquel lugar este nuestro continente; pero el Acrocorinto, monte elevado que se levanta del medio de Grecia, cuando admite guarnición se interpone y corta todo el país dentro del Istmo al trato, al comercio, a las expediciones y a toda negociación por tierra y por mar, haciendo dueño único de todo esto al que allí manda y con su guarnición ocupa la plaza. Así parece que no por juego, sino con mucha verdad, llamó Filipo el Joven a la ciudad de Corinto «grillos de Grecia».&lt;/span&gt; Plutarco, Arato 16&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, sin que nadie lo hubiera previsto, la Liga se convirtió en la potencia preponderante en el Peloponeso. Pasó a controlar los dos puertos corintios, y se hizo con una importante flota macedonia de veinticinco naves. Todo ello le dio a Arato el impulso que necesitaba para iniciar una política de franca expansión de la Liga Aquea. Como patriota griego siempre tuvo presente el objetivo de expulsar a los macedonios de Grecia y, como otros muchos helenos de la época, comprendió que eso sólo sería posible si las ciudades griegas dejaban atrás sus diferencias y se reunían en una confederación. De ahí la importancia de su propia adhesión a la Liga Aquea. Arato veía en ella el núcleo a partir del cual el resto de las ciudades helenas podían ir, poco a poco, aglutinándose, y sumar fuerzas que les permitieran enfrentarse a los grandes reinos macedonios. Arato pensó, tras la conquista de Corinto, que había llegado ese momento y que, sobre todo, él mismo podría ser el dirigente de esa nueva federación griega.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente se puso manos a la obra. En ese mismo año consiguió la entrada en la confederación de Megara, hasta entonces aliada de Macedonia. Luego lo hicieron Trecén y Epidauro. Antígono de Macedonia, considerándose traicionado por Arato, recabó el apoyo de la Liga Etolia para recuperar lo perdido, pero Arato fue apoyado a su vez por Esparta y Ptolomeo III de Egipto. En 242 una invasión etolia que atravesó el Istmo y penetró en el Peloponeso, fue derrotada junto a Palene por una coalición de aqueos y espartanos. En 241 Antígono reconoció su fracaso y firmó la paz con la Liga. Tras sus éxitos, Arato fue reconocido definitivamente como líder indiscutido de la Liga Aquea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Era tan grande su poder entre los aqueos, que ya que no fuese permitido ser general todos los años, lo elegían un año sin otro, y en la realidad y en la opinión siempre tenía el mando, por ver que ni riqueza, ni gloria, ni la amistad con los reyes, ni el bien particular de su patria, y, en fin, que ninguna otra cosa anteponía al aumento y prosperidad de la Liga de los aqueos... &lt;/span&gt;Plutarco, Arato 24&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de Antígono Gonatas de Macedonia en 239 dio motivo a una nueva inversión de las alianzas. El nuevo rey, Demetrio II, reinició la guerra con los aqueos. Arato reaccionó con el acercamiento a los etolios, sus antiguos enemigos, que temían a su vez que Macedonia recuperara, con su nuevo soberano, una posición de hegemonía en la Grecia central. Gracias a la firmeza de los etolios los macedonios fueron mantenidos fuera del Peloponeso, y Arato pudo proseguir su política de expansión, centrada en tres grandes ciudades: Atenas, Argos y Megalópolis.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los intentos de Arato sobre Atenas se iniciaron inmediatamente después de la muerte de Antígono Gonatas. Los aqueos realizaron diversas incursiones en el Ática, pero se encontraron con la resistencia de la guarnición macedonia del Pireo y con el manifiesto desdén de la propia ciudadanía ateniense. Tras su derrota ante Filipo II en 338, Atenas languidecía entre la presión de los distintos reyes macedonios y los recuerdos de su glorioso pasado. Respetada por su importancia cultural, desde el punto de vista político se convirtió en un objetivo de la ambición de todos los poderes de la época. Arato no fue una excepción. Hasta 234 realizó varios intentos de expulsar la guarnición macedonia establecida en el Pireo, pero no lo consiguió. En ocasiones estuvo a las puertas de Atenas, pero los propios atenienses, que lo consideraban un simple aventurero, indigno del pasado de la ciudad más célebre de Grecia, se negaron a abrirle las puertas o apoyarle contra los macedonios. Para Arato la ciudad era, sin duda, un símbolo. Buscaba la unión de las ciudades griegas, y el control de la más prestigiosa le daría, a él y a la Liga Aquea, una reputación formidable. Pero al final tuvo que abandonar sus esperanzas tras ser derrotado por los macedonios en 234, y resignarse, a su pesar, a aceptar la negativa de los atenienses a ser integrados en la federación.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Argos presentaba un problema distinto. Tras ser el principal centro político del Peloponeso en la época arcaica entró, después de sus derrotas frente a Esparta en siglo VI antes de Cristo y el error de elegir el bando persa durante las guerras médicas del siglo V antes de Cristo, en un largo periodo de aislamiento, tenazmente encerrada en sí misma. Desde fines del siglo IV antes de Cristo la ciudad fue dominada por una sucesión de tiranos, apoyados y sostenidos desde Macedonia, cuyos reyes se consideraban oriundos de la ciudad y siempre dieron a su alianza una gran importancia. Terminó por convertirse, tras la caída de Corinto en 243, en el principal bastión macedonio en el Peloponeso.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arato, que recordaba bien su época de exiliado en Argos y cuya propia ciudad, Sición, era fronteriza con territorio argivo, tenía un interés casi personal en agregarla a la Liga Aquea. Alentó desde que llegó al poder en la federación una fuerte presión sobre los tiranos argivos, bien atacando la ciudad, bien sosteniendo conjuraciones y asechanzas contra ellos. Hacia 243, coincidiendo con la toma del Acrocorinto, organizó un golpe de estado contra el tirano de Argos, Aristómaco, que fracasó por enfrentamientos internos entre los conjurados. Aristómaco fue asesinado un poco más adelante por sus propios esclavos, quizás en 242 ó 241, lo que movió a Arato a organizar una rápida operación para tomar la ciudad, sólo para encontrarse con que el poder había sido ocupado por otro tirano, Aristipo, y que los ciudadanos de Argos no mostraron ningún interés en rebelarse, como él esperaba gracias a sus contactos en el interior de la ciudad. Aristipo creó un régimen autoritario, apoyado por Macedonia y por una guarnición mercenaria pagada con el dinero de Antígono Gonatas primero y de Demetrio II después, lo que impidió cualquier extensión de la federación aquea en la región.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arato intentó por todos los medios derrocar a Aristipo e incorporar su ciudad a la Liga, atacando su territorio en varias ocasiones. En cierto momento llegó incluso a liderar personalmente un asalto a la ciudad, y permaneció un día entero luchando sobre las murallas de Argos, hasta que, herido, tuvo que desistir del intento ante la falta de apoyo entre los ciudadanos argivos. Más adelante consiguió conquistar la ciudad de Cleonas, en territorio argivo, lo que le permitió dar un golpe propagandístico, al organizar los prestigiosos juegos atléticos Nemeos, –en los que participó en su juventud– en la conquistada Cleonas, contraponiéndolos a los celebrados por Aristipo en Nemea, una forma de reclamar el dominio aqueo sobre Argos, al ser esas competiciones, conocidas por todos los griegos, el principal acontecimiento de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Hacia 336 Arato pudo por fin eliminar a Aristipo. Lo engañó al fingir una expedición hacia más allá del Istmo de Corinto, y cuando el tirano de Argos movilizó sus fuerzas para recuperar Cleonas, el aqueo trasladó sus tropas durante la noche al interior de las murallas y sorprendió el campamento argivo con un ataque al amanecer. Aristipo murió en la retirada y sus fuerzas fueron dispersadas. Pero cuando Arato avanzó hacia Argos, confiado en tomar por fin el control de su gobierno, se encontró con que el poder en la ciudad había sido asumido por Aristómaco el Joven, hijo del tirano derrocado por Aristipo. Decepcionado, Arato cejó entonces en sus propósitos y pasó a centrar sus ambiciones en Megalópolis.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Megalópolis era una ciudad moderna para los cánones griegos. Fue fundada en 370 por Epaminondas de Tebas, con la intención de crear una rival de Esparta en Arcadia. Esta comarca se había mantenido hasta entonces como una zona rural, dominada por los espartanos. Al crear un gran centro urbano y unificar a su población, Epaminondas levantó una amenaza permanente sobre los lacedemonios. Durante las décadas siguientes la nueva ciudad se encontró en dificultades, debido a la continua rivalidad con Esparta. De hecho el enfrentamiento terminó por convertirse en la gran rivalidad peloponesia, acentuada tras la segregación de una parte de la Arcadia, encabezada por Mantinea, que se separó de la confederación arcadia con el apoyo espartano. Eso hizo que Megalópolis buscara ayuda exterior, encontrándolo en Macedonia, cuyos soberanos se convirtieron pronto en protectores de la ciudad, como forma de frenar cualquier posible expansión espartana. Esta rivalidad, que se mantendría durante siglos, recuerda poderosamente la rivalidad establecida entre Francia y Alemania tras la unificación alemana de 1870 y la Guerra Franco-Prusiana, con Esparta con el papel de Alemania y Mantinea representando la posición de Alsacia-Lorena. Pronto Megalópolis, como Francia tras 1871, se sentiría en la necesidad de buscar nuevos apoyos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 235 la ciudad estaba bajo el control del tirano Lidíades, sostenido desde Macedonia. Tras la toma de Corinto por los aqueos éste había quedado muy expuesto, al no poder contar con la asistencia militar de los macedonios. Arato resolvió entonces tratar de incorporar la ciudad a la Liga Aquea, pero escarmentado con sus fracasos en Argos entró en negociaciones directas con el tirano megapolitano, con la oferta de compartir la dirección política de la Liga a cambio de la entrada de la ciudad en la federación. Lidíades, acuciado por la amenaza espartana, y empujado por la activa diplomacia de Egipto, siempre interesada en debilitar la posición de Macedonia, accedió al trato en 234, e inmediatamente fue elegido estratego federal de la Liga Aquea, alternándose con Arato a partir de ese momento en el mando. Fue sin duda el mayor triunfo político de Arato de Sición. Un equivalente moderno sería la Entente franco-británica, que desde principios del siglo XX ha tratado de frenar la expansión alemana en Europa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entrada de Megalópolis en la Liga Aquea arrastró a una gran parte de la Arcadia, y permitió extender la federación desde sus núcleos originales en la costa del golfo de Corinto hacia el Peloponeso central, además de unir toda la fuerza demográfica y militar de una gran ciudad. Por otro lado, la decisión de Lidíades señaló un camino muy atractivo para otros tiranos peloponesios. De hecho fue muy oportuna. A principios de 229 murió repentinamente el rey Demetrio II de Macedonia, dejando como heredero a su hijo Filipo, con sólo 7 años de edad. La regencia fue asumida por Antígono Dosón, un primo de Demetrio, pero toda Grecia presumió, acertadamente, un periodo de debilidad macedonia, centrada en los problemas de la sucesión. Los tiranos que sobrevivían en el Peloponeso dejaron de contar, definitivamente, con la asistencia macedonia, y vieron en el ejemplo de Lidíades de Megalópolis una forma airosa de enfrentarse a sus previsibles dificultades. Una activa diplomacia aquea, dirigida por Arato y apoyada por Egipto, hizo el resto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(0, 0, 102);"&gt;Los tiranos, pues, cedieron, se dejaron convencer de dejar sus tiranías, de liberar a sus patrias y de coaligarlas a la Confederación Aquea. Aún en vida de Demetrio, Lidíades de Megalópolis, previendo el futuro, dejó, de manera prudente y realista, la tiranía por su propia iniciativa y se adhirió a la Confederación. Aristómaco, tirano de Argos, Jenón de Hermíone y Cleónimo de Fliasio depusieron entonces también sus tiranías y se agregaron a la democracia aquea.&lt;/span&gt; Plutarco, Arato&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de Argos se suscitaron serios conflictos entre Lidíades de Megalópolis, que era el estratego federal a principios de ese año, y Arato sobre quién se iba a apuntar el triunfo de dirigir la entrada en la Liga de una ciudad tan importante, lo que iba a provocar sin duda importantes cambios en el equilibrio de la federación. Arato, poco dispuesto a que el mérito de un plan en el que había trabajado desde hacía más de una década se le escapara de las manos, se presentó ante la asamblea federal en Egio con la exigencia de que se votara en contra de la incorporación de Argos, lo que le valió las duras críticas del despechado Lidíades, que había llevado las negociaciones con Aristómaco. Arato respondió presentando su propia candidatura para el puesto de estratego en la primavera de 229, elección que ganó sin dificultad. Inmediatamente llamó a Aristómaco, y tras entregarle cincuenta talentos, presentó ante la asamblea una moción para aceptar a Argos en la federación, al mismo tiempo que apoyó con todo su prestigio la candidatura de Aristómaco de Argos al cargo de estratego de 228, elección en la que el argivo obtuvo una gran mayoría, desplazando a Lidíades.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arato continuaba siendo, pese a la entrada de nuevas ciudades en la federación, el líder de referencia de la Liga, al tiempo que conseguía un cierto ascendiente sobre la población argiva, algo especialmente importante si pensamos en los cambios que en el equilibrio electoral, hasta entonces firmemente dominado por Arato y su partido, provocaban la entrada en la Liga Aquea de ciudades y territorios tan importantes demográficamente. Por añadidura Atenas, ante la oportunidad planteada por la muerte de Demetrio, solicitó la ayuda de Arato para expulsar la guarnición macedonia del Pireo, lo que le permitió añadir a la Liga la isla de Egina, así como establecer relaciones amistosas con los atenienses. Arato, tras más de 20 años de lucha, y con 43 de edad, veía cumplida su ambición personal y se había puesto al nivel de los grandes políticos griegos de la época clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-4-seales-de-occidente.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL CAPÍTULO SIGUIENTE&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2465277358926031086-4558177820456028862?l=greciafrentearoma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/feeds/4558177820456028862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2465277358926031086&amp;postID=4558177820456028862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4558177820456028862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2465277358926031086/posts/default/4558177820456028862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/05/captulo-3-la-expansin-de-la-liga.html' title='Grecia contra Roma. Capítulo 3. La Expansión de la Liga'/><author><name>Asdrúbal el Bello</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17805776995877912756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/ShAi4vK95OI/AAAAAAAAAPE/ip5UIlYB0IE/S220/fragmentoblanco.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SOoWlnNXknA/SCiv__vHNFI/AAAAAAAAACo/KXnI8xeYHcw/s72-c/GRECIA+243-230.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2465277358926031086.post-4255341823342031338</id><published>2008-05-11T15:53:00.013+02:00</published><updated>2008-11-13T10:36:52.747+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aratos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Achaean League'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Liga Aquea'/><title type='text'>Grecia contra Roma. Capítulo 2. La Confederación de los Aqueos.</title><content type='html'>&lt;div face="georgia" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://greciafrentearoma.blogspot.com/2008/04/prlogo.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;IR AL INICIO&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;La liga o confederación de ciudades, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sympoliteia&lt;/span&gt;, era una institución política muy antigua en el mundo helénico. Para los griegos cada ciudad, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;polis&lt;/span&gt;, era totalmente independiente y soberana. Pero también existían lazos culturales, religiosos o étnicos que las hermanaban entre sí. Eso dio lugar al establecimiento de instituciones comunes, aunque se aceptaba de forma universal la plena soberanía de las ciudades, que establecían entre sí relaciones diplomáticas y alianzas a la manera de los estados modernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta situación cambió radicalmente con la irrupción de los macedonios. Desde 338, tras la batalla de Queronea, Filipo II de Macedonia dominó toda Grecia, aplastó la independencia política de las ciudades y forzó la creación de una confederación panhelénica, la Liga de Corinto, bajo dominio macedonio. Después dela muerte de su hijo Alejandro Magno en 323 y la subsiguiente desintegración del imperio macedonio en reinos rivales, Grecia se convirtió en el campo de batalla de la lucha entre las distintes cortes macedonias, que compitieron muy intensamente por el control de las principales metrópolis, jugando con sus rivalidades tradicionales. Para la mayor parte de las ciudades fue imposible desafiar con éxito esas amenazas, por la insuficiencia de los recursos locales para oponerse a los grandes ejércitos de los reinos macedonios y a sus masivos sobornos. En la mayor parte de los casos se vieron obligados a aceptar la subordinación política al reino que predominara en cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en este escenario en el que aparecen las primeras ligas helenísticas. Éstas tenían una esencia distinta a las alianzas que hasta entonces habían conocido los griegos. Al contrario que confederaciones anteriores de las épocas arcaica y clásica, las ligas helenísticas se basaban en la cesión de parcelas de soberanía por parte de las ciudades a nuevas instituciones comunes: una asamblea federal -con poderes legislativos y judiciales-, un ejército conjunto y un cuerpo de magistrados con poderes ejecutivos. Las ciudades perdieron así parte de su tradicional independencia, aunque no su individualidad. Este movimiento de federación, que surgió de forma espontánea, posibilitó la puesta en común de recursos económicos y militares, lo que dio a las nuevas ligas cierta capacidad de resistir las ambiciones de los grandes reinos macedonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los para&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;lelos con la Europa del siglo XX, esencialmente tras los desastres de las dos Guerras Mundiales, son claros. Igual que en Grecia, los padres de la unificación europea respondían con sus llamamientos a la constatación de una posición de debilidad frente a los grandes colosos estadounidense y ruso, y de que la fragmentación política de Europa condenaba a las hasta entonces pujantes naciones europeas a un papel subordinado. Igual que&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; en Grecia, existía la idea, cada vez más acuciante, de que las rivalidades nacionales, las guerras en las que las naciones-estado europeas se enzarzaban desde los inicios de la Edad Moderna, no hacían más que acelerar el proceso de dependencia política, militar y económica. E igual que en Grecia, la unidad supranacional fue vista como única salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera gran confederación griega fue la Liga Etolia. Los etolios eran un pueblo situado al norte del golfo de Corinto, considerado por los demás helenos como semibárbaro. Amenazados directamente por el pujante poder macedonio, estaban ya organizados como confederación desde mediados del siglo IV antes de Cristo. Ésta se basaba en un ejército común, reunido como asamblea dos veces al año, con un general único y un consejo permanente que actuaba como gobierno conjunto. A partir de entonces se convirtieron en un rival a tener en cuenta por el reino de Macedonia y en una amenaza para el resto de los estados griegos. Los etolios temidos como peligrosos piratas, penetraron hasta Grecia central, dominaron Delfos –el gran santuario panhelénico– y su influencia llegó a alcanzar el Peloponeso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Liga Aquea apareció en un contexto distinto. La Acaya es la comarca situada en el norte del Peloponeso, en la costa meridional del golfo de Corinto. La tradición, recogida por Polibio y Pausanías, convierte a los aqueos en los restos del pueblo micénico, empujado por los dorios hacia esa región en la época heroica. Según la leyenda habrían mantenido una monarquía encarnada por los herederos de Agamenón, descendientes de un tal Tisamenes, hijo legendario de Orestes. Esto es especialmente significativo, pues parece indicar que los aqueos se consideraron a sí mismos como los herederos del mundo micénico, y que se sentían con derecho a reclamar el dominio de todo el Peloponeso en nombre de Agamenón, que fue, de acuerdo con los mitos, el principal soberano de toda la península. Bajo el reinado del último rey, Ogigo, de fecha incierta, quizás a mediados del siglo VII antes de Cristo, el reino fue atacado por los espartanos, que eliminaron la monarquía y establecieron gobiernos locales dominados por las aristocracias propietarias. Estas ciudades independizadas conservaron su relación entre sí, y constituyeron una confederación sobre bases étnicas y religiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta federación se mantuvo relativamente aparte de los grandes acontecimientos políticos de las épocas arcaica y clásica, y guardó una neutralidad estricta apoyada en su posición excéntrica respecto a los grandes centros de poder, incluso cuando los persas amenazaron Grecia a principios del siglo V antes de Cristo. Conservaron -quizás sólo algunas de las ciudades-, una cierta simpatía por Esparta, pero cuando en 453, en el curso de la Guerra del Peloponeso, una flota ateniense atacó el golfo de Corinto, los aqueos firmaron un acuerdo con Atenas contra Corinto y Esparta. Esa alianza fue breve. A mediados del siglo IV antes de Cristo, en los conflictos entre Esparta y Tebas, los aqueos apoyaron sucesivamente a Esparta y, cuando Epaminondas invadió el Peloponeso y derrotó a los espartanos, a Tebas. Está claro que la capacidad de resistencia de Acaya era muy limitada y, aunque se mantuvo neutral en las confrontaciones entre las principales polis griegas, se vio obligada a doblegarse ante la fuerza cuando fue amenazada directamente su área geográfica. Nunca fue tenida en cuenta por las potencias en lucha, excepto como auxiliares o como campo marginal de operaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La invasión macedonia en el siglo IV antes de Cristo cambió la situación. La monarquía macedonia, como poder imperial, exigió un control total del territorio y la sumisión de los distintos estados. Las ciudades aqueas, como el resto de las ciudades griegas, tuvieron por tanto que aceptar guarniciones militares de los sucesivos reyes macedonios. Algunas de ellas sufrieron incluso la aparición de tiranos, aristócratas ambiciosos que buscaban el apoyo de los reyes macedonios para hacerse con un poder personal en su ciudad. A principios del siglo III antes de Cristo la situación en la zona tendió a hacerse inestable, conforme los enfrentamientos entre los reinos se generalizaron, y las ciudades se convirtieron en presas que cambiaban de mano de acuerdo a los cambios de fortuna de los monarcas macedonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a partir de 285 el escenario se transformó de nuevo de forma bastante brusca. Las muertes sucesivas de Casandro, Lisímaco y Pirro, y la derrota de Demetrio Poliercetes ante Seleuco de Siria, dejaron al reino de Macedonia sin monarca, sumergido en una guerra civil, y permitieron a Grecia liberarse de la presión militar. En 273 Antigono Gonatas, hijo de Demetrio, recuperó el control definitivo del reino, pero para entonces había aparecido ya el germen de la moderna Liga Aquea. En 280 cuatro ciudades, Patrás, Dime, Tritea y Feras, situadas en el extremo noroeste del Peloponeso, se habían federado en un estado unificado. Bajo la advocación común del templo de Zeus Hamario, en el monte Panaqueo, la federación se basaba en la igualdad de derechos entre las ciudades, el rechazo a los tiranos y a los macedonios, y el mantenimiento de regímenes que respetaran las libertades básicas. Elegían por riguroso turno dos generales y un secretario, que dirigían un ejército y una hacienda común junto a un consejo de diez miembros, los damiurgos -designados por rotación entre las distintas ciudades-, con funciones de gobierno en los asuntos federales. Una asamblea general, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;syncletos&lt;/span&gt;, abierta a todos los propietarios de más de treinta años, era la depositaria de la soberanía de la federación, pero sólo era reunida dos veces al año, en primavera y en otoño, y estaba mediatizada en su acción legislativa por los magistrados, que eran los únicos que podían presentar mociones a votación. Existía otra asamblea, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;synodos&lt;/span&gt;, compuesta por delegados enviados por cada ciudad para tratar los asuntos cotidianos o urgentes, pero sólo tenía capacidad para decidir sobre el asunto específico para el que era convocada, y estaba supeditada a la corroboración de la asamblea general. Se trataba, por tanto, una administración democrática, pero con un estrecho control por parte de la aristocracia de las distintas ciudades, de acuerdo con el principio de soberanía mixta defendido por Aristóteles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su origen la Liga Aquea no pasó de ser una pequeña mancomunidad comarcal, –que recuerda la formación del Benelux en 1943-1944, la unión de Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo en medio de las tempestades de la Segunda Guerra Mundial,– pero su constit
